Indra continúa su expansión para ser un «campeón» europeo: abre una nueva sede en este país
El despliegue refuerza la presencia de la compañía en un país en el que lleva cerca de dos décadas desarrollando soluciones para peajes, gestión ferroviaria y plataformas de interoperabilidad
El presidente de Indra Group, Ángel Escribano. Foto: Europa Press.
Indra avanza más en su internacionalización con la apertura de una nueva sede en Dublín lo que le permite seguir prograsando en su carrera por convertirse en un «campeón» europeo.
La sede se convierte en el centro neurálgico de uno de los proyectos de transporte público y ticketing más ambiciosos de Europa y refuerza su apuesta por el negocio de movilidad en un mercado que está en plena expansión en la economía de los 27.
La compañía española busca consolidar su posición como socio tecnológico clave en soluciones de transporte inteligente a escala global.
La nueva oficina de Indra en Dublín está concebida como la base operativa para el despliegue del sistema nacional de ticketing sin contacto en toda la red de transporte público irlandesa, incluyendo autobuses, tranvías, ferrocarril nacional y el futuro metro de la capital.
Desde este hub se coordinará un programa de gran complejidad técnica y alcance estatal, con un equipo estable en Irlanda y una fuerte incorporación de talento local en áreas como desarrollo de software, integración de sistemas y soporte operacional.
El Ministerio de Transporte irlandés y la Autoridad Nacional de Transporte (NTA) han subrayado que la apertura de esta sede supone la creación inicial de alrededor de 40 empleos altamente cualificados, de los que unos 30 estarán directamente ligados al proyecto de nueva generación de ticketing, con previsión de ampliar la plantilla a medida que avance el programa.

Para Indra, este despliegue refuerza su presencia en un país en el que lleva cerca de dos décadas desarrollando soluciones para peajes, gestión ferroviaria y plataformas de interoperabilidad, y en el que aspira a consolidarse como socio tecnológico de referencia para la modernización del transporte público.
El proyecto de Next Generation Ticketing (NGT) impulsado por la NTA, en alianza estratégica con Indra, pretende superar el modelo tradicional de títulos físicos y tarjetas dedicadas mediante un sistema de cuenta en la nube que calcula las tarifas a posteriori y las carga directamente en la cuenta bancaria del usuario.
La solución permitirá usar tarjeta bancaria, teléfono móvil o smartwatch como medio de acceso al transporte, combinando pagos sin contacto con una estructura de back office capaz de gestionar millones de transacciones diarias con altos estándares de seguridad de datos.
Aunque las divisiones de Defensa y Tráfico Aéreo concentran hoy el grueso del crecimiento de Indra, el área de Movilidad se mantiene como un pilar estratégico para la compañía, con una contribución cercana al 7% de los ingresos totales y un papel clave como escaparate tecnológico en licitaciones internacionales.
En pasados ejercicios, la empresa incrementó sus ingresos globales un 12%, apoyada principalmente en Defensa y ATM, mientras la actividad de Movilidad retrocedió un 1%, lo que hace especialmente relevante la captación de grandes contratos como el de ticketing en Irlanda para apuntalar este segmento en los próximos años.
Fusión Indra con Escribano
En el marco del crecimiento proyectado de Indra es fundamental –según trasladan desde la compañía– la ejecución de la fusión con Escribano Mechanical & Engineering es una cuestión estratégica. Por el momento la operación está paralizada.
La operación persigue crear un “campeón nacional” con masa suficiente para competir en grandes programas europeos de defensa y situarse al nivel de grupos como Leonardo, reforzando especialmente las capacidades en sistemas terrestres, artillería y electrónica de defensa.
Sin embargo, la integración esta bajo un enorme debate por el evidente conflicto de interés que conlleva la operación. EM&E es propiedad de los hermanos Escribano, que a la vez están en el accionariado de Indra y en el consejo, lo que ha obligado a desplegar comisiones, informes independientes y un escrutinio reforzado de buen gobierno y de la valoración de la compañía familiar.
Aunque el consejo de Indra ha declarado que la operación es “coherente” con su estrategia, el cierre definitivo se ha ido desplazando hacia este añoi 2026, a la espera de contar con las cuentas auditadas y de despejar las reticencias políticas y regulatorias sobre el peso que alcanzará el socio privado frente al Estado en el capital del nuevo grupo.