Actualizado
Urovesa amarra 420 millones del rearme e Indra supera a Navantia como mayor contratista de Defensa
El grupo gallego se cuela entre los mayores adjudicatarios del Ministerio de Defensa gracias a un contrato para el suministro de vehículos de explotación y Freire consigue 18 millones
Margarita Robles, ministra de Defensa, junto al presidente de Urovesa, Justo Sierra, en las instalaciones del grupo en Valga / Ministerio de Defensa
La inversión del Gobierno en defensa se ha multiplicado por más de ocho en 2025, impulsada por el rearme que experimentan los países europeos y los Programas Especiales de Modernización (PEM), puestos en marcha con ese objetivo y que han situado a Indra, Airbus y Navantia como las empresas centrales en su desarrollo. Las adjudicaciones del Ministerio de Defensa en contratos de equipamiento alcanzaron el año pasado los 31.793 millones, frente a los 3.719 millones de 2024. De este importe, los PEM representaron 27.987 millones de inversión a través de 29 adjudicaciones directas que ascienden a 27.987 millones, el 88% del total, y que se entregaron sin concurso, por el procedimiento negociado sin publicidad.
El primer informe del año que recopila estos datos, presentado por el Observatorio de Seguridad Nacional de Opina360, sitúa a Indra como la mayor adjudicataria del Gobierno en defensa y seguridad al hacerse con contratos de más de 14.400 millones, una vez analizadas las adjudicaciones realizadas por la Dirección General de Armamento y Material, los mandos de Apoyo Logístico de los tres ejércitos, el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial y la Jefatura de Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica. De esta inversión, el grupo que preside Ángel Escribano se quedó 5.667 millones en solitario y el resto formando parte de alianzas con Escribano, Telefónica o la propia Airbus.
Indra supera a Navantia y Airbus
Los datos recogidos en el estudio atribuyen a Airbus 8.280 millones en contratos, la mayor parte obtenidos en solitario salvo 176 millones que logró en alianza con Indra. A Navantia, mediante la vía excepcional de órdenes de ejecución, le fueron asignados 5.812 millones. En consecuencia, Indra ha sido la compañía más favorecida por el plan de rearme del Gobierno, superando holgadamente a las otras dos grandes adjudicatarias, el grupo naval con astilleros en Ferrol, Cádiz y Cartagena y el fabricante aeronáutico europeo. Entre los tres, y las distintas UTEs que lideraron, concentran el 70,8% de los fondos públicos movilizados en 2025 para defensa y seguridad.

50 mayores adjudicatarios, según el informe del Observatorio de Seguridad Nacional
Tras esta terna de empresas se sitúan otras de menor tamaño y menor volumen adjudicado como Oesía, Rheinmetal, Sapa, Inetum o la gallega Urovesa, que lidera este segundo grupo.
Los contratos de Urovesa
La empresa que dirige Justo Sierra, con planta en Valga y sede en Santiago, se hizo con 420 millones en contratos. La parte principal de este importe se debe a la segunda fase del acuerdo para el suministro de vehículos de exploración y reconocimiento terrestre (VERT) al que dio luz verde el Consejo de Ministros y que representa 321,4 millones para un grupo que facturó en 120 millones en 2024, pero que todo apunta a que multiplicará su cifra de negocio en los próximos años. Aún así es todavía una parte pequeña del pastel, si se tienen en cuenta los grandes contratos de Airbus, Indra o Navantia. La mayor adjudicación del año, por ejemplo, fueron 4.553 millones para el suministro del sistema de artillería ATP Cadenas (sistemas de artillería autopropulsada sobre cadenas) que se llevaron Indra y Escribano.
En todo caso, Urovesa se sitúa como la primera empresa gallega por volumen adjudicado en cuanto a la inversión en defensa. En el ranking del estudio se sitúa en el puesto seis, sin embargo, Telefónica y Escribano la superan en el volumen adjudicado debido a los contratos en UTE. Entre las 50 mayores adjudicatarias aparece también la olívica Freire, aunque con solamente 17,8 millones adjudicados.
Los 6.000 millones de Navantia
Los inversiones adjudicadas a Navantia, que acarició los 6.000 millones, se estructuraron, fundamentalmente, en cinco grandes contratos. La orden de ejecución para la modernización de las fragatas F-100 de 3.200 millones; el buque de aprovisionamiento de combate de 703 millones; el buque de inteligencia de la Armada de 605 millones y el buque hidrográfico de 350 millones. A esta inversión hay que añadir los 600 millones destinados a nueva tecnología para plataformas marítimas anfibias.
Todos estos contratos se sitúan entre los 25 mayores adjudicados el año pasado en defensa y seguridad. Los astilleros públicos, Indra y Airbus están presentes en 21 de ellos. Los otros son el de Urovesa; la mejora de los vehículos de combate Pizarro adjudicada a Santa Bárbara por 264 millones; un contrato de vehículos pesados de transporte logístico que recayó en Volvo por 191 millones; y un contrato tecnológico de Cipherbit, la filial de Oesía donde trabaja la exdirectora de la Axencia Galega de Innovación, Patricia Argerey, en alianza con Epicom.