La guerra con Irán pilla a Navantia con encargo estrella, filial y 50 trabajadores en Arabia Saudí
Arabia Saudí, aliado de Estados Unidos e Israel, encargó a finales de 2024 tres nuevas corbetas a Navantia y se consolidó como su segundo mayor cliente tras aportar unos ingresos por valor de casi 128 millones de euros
El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, y el contralmirante de la RSNF, Mansour Aljuaid, durante el acto del corte de chapa de la primera de las tres nuevas corbetas en San Fernando / Navantia
La guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán sacude a Oriente Medio y deja a países como Líbano, Catar, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí. Este último país, además de ser el segundo mayor productor de petróleo del mundo, mantiene unos estrechos vínculos en el ámbito comercial.
A los 2.271 millones de euros en exportaciones españolas que se canalizaron hacia Arabia Saudí se suman las compras por valor de 3.104 millones de euros que se realizaron a lo largo de 2025. Las relaciones comerciales entre ambos países dejan como principales nombres propios a cotizadas como Técnicas Reunidas, Talgo, FCC o Navantia. La compañía de ingeniería especializada en proyectos industriales y la egipcia Orascom Construction levantarán a través de su joint venture una central de gas de ciclo combinado de 3 gigavatios en la Provincia Oriental de Arabia Saudí mientras el fabricante ferroviario tiene en marcha un macrocontrato para la entrega de 20 unidades a cambio de unos 1.300 millones de euros.
El negocio de Navantia en Arabia Saudí
Arabia Saudí juega un papel clave para otras empresas que, como Navantia, han llegado a desembarcar allí con filial propia. Y es que la compañía controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) puso en marcha en el año 2021 la firma Navantia Arabia LLC. Dotada de un capital social inicial de 3,4 millones de euros y con 49 trabajadores en plantilla al cierre de 2024, su creación respondió a las exigencias por parte de Arabia Saudí en el marco del programa de corbetas Avante 2200.
Se trata del macrocontrato valorado en algo más de 1.800 millones de euros por el cual se asignó la construcción de cinco corbetas al astillero de San Fernando (Cádiz). El acuerdo incluía un paquete logístico, la formación de las tripulaciones y el personal de mantenimiento de la base naval de Jeddah así como el apoyo a estos buques durante los cinco años posteriores a la entrega de la primera unidad.
Navantia Arabia LLC conforma junto a Navantia UK y Navantia Australia Pty el universo de filiales de la empresa pública en el extranjero. A ellas se suman la chilena Sociber (Sociedad Iberoamericana de Reparaciones Navales), participada al 50%, y SAMI Navantia Naval Industries, de la que la empresa española controla un 49% y la saudí SAMI (que tiene a Esteban García Vilasánchez en su cúpula) el 51% restante.
Esta filial fue constituida para instalar, integrar y probar los sistemas de combate en Arabia Saudí, así como para avanzar en materias de formación y transferencia tecnológica a ingenieros y técnicos saudíes. Todo ello con el plan Saudi Vision 2030 como telón de fondo. Mediante esta iniciativa el país árabe busca reducir su dependencia tecnológica del exterior, que menos del 50% de su gasto militar se canalice en el exterior y, además, reforzar su potencial militar ante posibles escaladas de la tensión con otros Estados de su entorno.
El papel clave de Arabia Saudí en este particular mapamundi de Navantia queda patente en el propio mix de ingresos de la empresa que capitanea Ricardo Domínguez. Y es que la compañía cerró su ejercicio fiscal 2024 (último con datos disponibles) con un salto del 6,6% en su facturación, que se elevó hasta los 1.528,3 millones de euros. Algo más de una quinta parte (316,2 millones) procedió del contrato para la construcción de cinco fragatas F-110 en Ferrol para la Armada Española, pero como segundo gran cliente emergía Arabia Saudí, que aportó 127,5 millones de euros.
Esta cifra se queda lejos de los 383,5 que el país que capitanea Mohamed bin Salmán generó en un 2022 en el que aportó el 28,6% de los ingresos de Navantia ante el pico de carga de trabajo con las corbetas. En 2024, por el contrario, la empresa público entregó la quinta (y última) de estas embarcaciones (lo hizo en Jeddah en marzo) y al mismo tiempo inició los trabajos de construcción del nuevo programa, que contempla la puesta en marcha de otras tres unidades.
El papel de las nuevas corbetas
El astillero de San Fernando construye desde el pasado verano la segunda de las tres corbetas clase Avante 2200 para la Marina Real de Arabia Saudí tras el acuerdo alcanzado a finales de 2024. Se trata de unos buques de 104 metros de eslora y cuya entrega está prevista para 2028. «Navantia será la responsable de la entrega de la primera unidad, mientras que la segunda y la tercera se finalizarán en Arabia Saudí con la instalación, integración y pruebas del sistema de combate», destacaba la empresa pública a través de un comunicado.
«El encargo incluye el suministro de un paquete de apoyo logístico integrado y la formación de las tripulaciones, junto con un periodo de evaluación operativa de los buques por parte de la Armada en la base naval de Rota, donde Navantia ofrecerá servicios de apoyo. Además, Navantia formará a un centenar de ingenieros saudíes», añadía la firma, que calculaba un impacto de cuatro millones de horas de trabajo para la Bahía de Cádiz, además de 2.000 empleos directos, indirectos e inducidos.
Este contrato fructificó dos años después de que la exministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, firmase en 2022 un memorando de entendimiento con las autoridades saudíes que incluía, entre otras cosas, la construcción de cinco nuevos «buques de combate multimisión» sin que desde entonces haya trascendido ningún avance.