La geopolítica de Ferroglobe: pide aranceles de la UE a China y baraja su vuelta a Venezuela
La matriz de Ferroatlántica ve "oportunidades significativas" para la reactivación de la planta de Puerto Ordaz tras la caída de Nicolás Maduro y destaca tanto su "proximidad estratégica al mercado estadounidense" como los bajos precios de la energía
Marco Levi, CEO de Ferroglobe
Ferroglobe traza su hoja de ruta para volver a la rentabilidad tras recortar sus números rojos a casi una décima parte. La matriz de Ferroatlántica ha presentado esta semana sus resultados correspondientes al primer trimestre del año y en ellos revela que ha incrementado su facturación en un 13,2% interanual y que planea su regreso a Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro.
En concreto, los ingresos de la multinacional con plantas en Sabón, Boo (Cantabria) y Monzón (Aragón) se elevaron hasta los 347,7 millones de dólares (unos 296 millones de euros al cambio actual), lo que permitió que su ebitda (beneficio bruto de explotación) ajustado se instalase en el entorno de los tres millones de euros y que sus pérdidas se redujesen hasta los seis millones de euros.
Esta última cifra contrasta respecto a los números rojos de 56,6 millones de euros que la firma había cosechado en el arranque de 2025. «Hemos logrado un fuerte incremento en los volúmenes de envíos de ferroaleaciones durante el primer trimestre tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, impulsado principalmente por las recientes medidas comerciales implementadas. Aunque los volúmenes mejoraron, los precios no acompañaron el aumento de los costes, particularmente en logística y materias primas, lo que provocó una compresión de los márgenes. Consideramos que estas presiones de costes son temporales y esperamos que las condiciones de precios mejoren en la segunda mitad del año», ha explicado el consejero delegado de la compañía Marco Levi.
El plan de Ferroglobe en Venezuela
El ejecutivo considera que existen «oportunidades significativas» para que la compañía diversifique tanto su mix de productos como su actividad a lo largo del mundo. Sobre este último punto, Levi ha puesto el foco en Venezuela. Tras suspender la actividad de su planta de Puerto Ordaz hace casi una década, la caída de Nicolás Maduro ha hecho que la empresa estudie ahora su posible reactivación.
«En Venezuela, poseemos cuatro hornos con más de 100.000 toneladas de capacidad incremental, con la flexibilidad de producir en todos nuestros segmentos principales de productos», destacaba Levi en la presentación de resultados.
Posteriormente, en la conference call con los analistas, el consejero delegado de Ferroglobe profundizaba con su plan. “Dados los acontecimientos recientes en Venezuela, vemos una oportunidad convincente para reabrir nuestras operaciones allí. Estos activos ofrecen una proximidad estratégica al mercado estadounidense, junto con acceso a energía de bajo coste, materias primas y una logística atractiva», recalcaba.
En estos momentos, la firma se encuentra «evaluando los requerimientos de inversión de capital, la disponibilidad de energía y la estructura de costos para determinar la viabilidad de la reapertura», según avanzó el ejecutivo. Levi puso en valor la «flexibilidad» de estos hornos de ferrosilicio, que podrían reconvertirse para «producir silicio metálico cuando las condiciones del mercado lo justifiquen. También existe un horno de aleación de manganeso de 30.000 toneladas que originalmente fue construido como horno de silicio metálico«.
A vueltas con los aranceles
De esta forma, Ferroglobe sondea la reactivación de su centro productivo en Venezuela mientras mira de reojo a Bruselas. Y es que la compañía que tiene como principal accionista al Grupo Villar Mir espera que la Unión Europea siga los pasos de Estados Unidos e imponga aranceles a China y Angola. Levi acusa a ambos países de aplicar un «ataque constante» y de elevar la presión sobre el mercado del silicio metálico, el producto estrella en los hornos de la fábrica de Sabón.
El CEO de Ferroglobe ha desvelado que en la compañía se sienten «alentados» por los últimos comentarios del comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, que «ha reafirmado el compromiso de proteger la industria del silicio metálico y está evaluando activamente medidas para abordar las importaciones provenientes de China y Angola«.
La esperanza de la compañía pasa por que las autoridades europeas sigan los pasos de Estados Unidos, que ya ha endurecido su política comercial con países como Angola o Laos y que en junio establecerá los aranceles finales para Australia y Noruega. «Estas medidas son fundamentales para garantizar condiciones equitativas de competencia y respaldar la salud a largo plazo de nuestra industria», defiende Marco Levi, que espera que las condiciones de mercado «mejoren en la segunda mitad de 2026».