La jugada de los Ferrer: 30 millones en sus vinos tras desprenderse de Freixenet
La familia fundadora vendió al grupo alemán Henkell la totalidad de las acciones que aún poseía en la empresa y está reinvirtiendo en Ferrer Wines
Fachada de Cavas Freixenet. Foto: Europa Press.
La familia Ferrer, una de las más famosas en el mundo del vino y del cava, invertirá 30 millones de euros en sus vinos tras desprenderse de Freixenet. La familia fundadora vendió al grupo alemán Henkell la totalidad de las acciones que aún poseía en la empresa, lo que convirtió a la multinacional germana en el propietario único de la bodega catalana.
La desinversión empezó en 2018 cuando Henkell entró por primera vez en el capital de Freixenet al adquirir algo más del 50 % de las acciones.
Ambas partes compartieron la gestión de la compañía durante varios años bajo una copropiedad paritaria, pero, con la compra del 50 % restante que controlaban la familia Ferrer, descendientes de los fundadores de la compañía, y el presidente de honor de la firma, José Luis Bonet, Henkell Freixenet controla ahora el 100 % del grupo.
Una operación que fue «agridulce», ha declarado Pedro Ferrer Noguer en una entrevista a Expansión y ha aclarado que la opción de vender el 50% restante era «algo posible, que estaba desde el principio sobre la mesa, pero no era obligatorio».
Apuesta por Ferrer Wines
El importe de la transacción no ha trascendido, pero el empresario ha señalado que «parte de los recursos obtenidos se está reinvirtiendo en Ferrer Wines» y que están «apostando fuerte». Tras consumarse su salida del capital de Freixenet, la familia Ferrer abre un nuevo capítulo, aportando 30 millones de euros al grupo bodeguero.
Pedro Ferrer, presidente de la compañía, tiene más del 50% del capital, mientras que el resto pertenece a sus hermanas, Mercedes y Dolores Ferrer Noguer, y a José Luis Bonet Ferrer, actual presidente de la Cámara de Comercio de España.
La compañía ha tenido que hacer frente recientemente a la salida de Juvé & Camps de la denominación de origen a Corpinnat, una situación que no ha sido agradable: «El sector del cava lleva mucho tiempo desuniéndose y es una pena. Habíamos encontrado una marca que nos identificaba y renunciar a eso es un error; espero que nuestros hijos puedan ver la reunificación del sector».

El 35% de las ventas de Ferrer Wines provienen del cava y el 65% de los vinos tranquilos. «Me haría ilusión que nuestra empresa fuera digna de la trayectoria histórica de la familia en el mundo del vino», ha indicado Ferrer sobre los planes de la compañía.
Siguiendo en la misma línea, Silvia Carné, CEO de Ferrer Wines ha indicado que «apostar por el vino hoy es una decisión de valientes».
La compañía cuenta con varias bodegas: Valdubón (Ribera del Duero), Orube (Rioja Alavesa), Vionta (Rías Baixas), Finca Ferrer (Valle de Uco – Argentina), Morlanda (Priorat), Solar Viejo (Rioja), Cavas Hill (Penedés) y Can Sala (Cava de Paraje Calificado).
En estas bodegas, elaboran vinos de prestigiosas denominaciones como Rueda, Monterrei, Priorat, Rioja o Montsant, además de licores gallegos propios, como Habelas Hailas. También distribuyen productos de marcas internacionales de alto prestigio como el Champagne Abelé 1757 o el Prosecco La Marca.
Crecimiento sostenido
El objetivo de la empresa de cavas es «crecer de forma rentable» tras facturar 30 millones de euros en 2025, según ha informado el actual presidente, quien prevé un crecimiento del 10% este año y un ebitda positivo.
Además, el grupo tiene previsto invertir un millón de euros con el objetivo de mejorar las instalaciones de Cavas Hill. En 2025, ya destinaron 2,3 millones de euros en reformas de mejora de la bodega de Valdubón.