La Caixa quiere salir de Suez aunque Fainé pedirá algo a cambio a Veolia

Veolia acelera la opa sobre Suez y Criteria, que tiene el 5,9%, prefiere hacer caja y centrarse en tutelar el futuro de Agbar

Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y Criteria. EFE

Isidro Fainé, presidente de Fundación La Caixa y Criteria. EFE

Veolia quiere acelerar la compra del 100% de Suez, propietaria de Agbar, lo que pone a La Caixa en un brete: vender y bajarse del barco que pilota la cúpula de Suez o resistir y apoyar el contraataque de dicha compañía. Oficialmente, la decisión no está tomada, pero Isidro Fainé se inclina por salir y hacer caja, aunque pedirá algo a cambio.

Fuentes cercanas a la cúpula de Criteria, el holding de participaciones de La Caixa, aseguran que el 5,9% que tiene de Suez tiene poco futuro. Las causas son tres: la defensa de Suez tiene pocas posibilidades de prosperar, la oferta de Veolia es económicamente muy buena y el grupo catalán prefiere centrarse en participaciones financieras y pilotar el futuro de Agbar fuera del grupo francés.

La cúpula de Suez se opone a la opa de Veolia, que controla ya el 29,9% de la compañía, que compró a la empresa pública Engie. Por ello, buscaba uno o varios fondos para plantear una contraoferta. El francés Ardian es el que más cerca ha estado, pero se ha terminado desmarcando. Ahora ya no hay plan B.

El precio de la opa de Veolia por Suez, de 18 euros por acción, es “imbatible” y reportará 877 millones a La Caixa

La Caixa y Suez son socios y las relaciones son cordiales. El grupo catalán le vendió el 100% de Agbar y entró como socio de la francesa con cerca del 6%. Ángel Simón, presidente de la empresa que gestiona el agua en Barcelona, es el nexo de unión: es vicepresidente de Suez y uno de los directivos de confianza de Fainé.

Pero el entendimiento tiene sus límites, y el presidente de la Fundación Bancaria La Caixa los encontró en los intereses de su propia casa. Con pocos visos de que prospere una posible contraopa y Veolia dispuesta a pagar una importante prima, lo que probablemente le lleve al éxito, la lógica le dice que acepte.

Los 18 euros por acción que Veolia pagó a Engie por su 29,9% y que ofrecerá en la opa, son “imbatibles”, advierten las fuentes consultadas. Suponen una prima del 13% sobre el precio actual de Suez en bolsa, pero de más del 50% sobre los precios a los que se movía antes de los rumores de ofertas, que hincharon la acción.

Para La Caixa, que tiene como prioridad asegurar los ingresos para la obra social, acudir a la opa del gigante francés de agua y servicios supondrá recaudar de golpe 877 millones de euros. Suficiente para sufragar año y medio de la labor de la fundación que ocupa la mayoría del tiempo de Fainé.

El objetivo de La Caixa: la venta de Agbar

Pero hay otro motivo, probablemente mayor. Criteria se desengancha de la causa de Suez pero sigue comprometida con la de Agbar y su presidente. Antes de la irrupción de Veolia y de la pandemia de Covid-19, Suez había planteado la venta de la empresa catalana por petición de uno de sus socios, el fondo activista Ardian.

Ante los rumores de venta, y comprobar que realmente la compañía francesa estaba analizando la desinversión en la española, los directivos de Agbar decidieron ser proactivos y buscar posibles candidatos a la compra. Eso les aseguraba controlar el proceso y, al menos inicialmente, mantener la vara de mando. Nada de eso hicieron sin la complicidad de Fainé.

Una fuente conocedora de las negociaciones asegura que llegaron a encontrar dos fondos de inversión interesados en invertir en la empresa de aguas. Pero cuando las conversaciones podían empezar a fructificar, el cambio de manos de Suez lo frenó todo. La prioridad de su dirección dejaron de ser las desinversiones y el asunto de Agbar pasó a un segundo plano.

Agbar y La Caixa quieren dirigir el desacople de Suez, pero ahora tienen que entenderse con Veolia

Esta es la carta que ahora puede jugar Fainé. La Caixa quiere salir de Suez pero no tiene prisa por tomar formalmente la decisión y anunciarla. Va a dejar que corran los tiempos, que se pronuncie el consejo de Suez y que la opa cumpla sus plazos. Será en ese momento, cuando su decisión sea importante, cuando puede jugar la baza de Agbar.

Fainé no pondrá trabas a Veolia siempre y cuando ésta se comprometa a reactivar la venta de la empresa que preside Ángel Simón y deje a los españoles pilotar la operación. La intención de los dos directivos de Manresa es recuperar el contacto con los fondos y convencer a Veolia para que acepte la oferta por Agbar. La duda es si Criteria tomará una participación de la empresa de las aguas de Barcelona.

La señal de Fainé a Veolia

En todos estos planes de unos y otros no puede obviarse un hecho que ocurrió la semana pasada. Fainé lanzó una señal a Veolia en forma de aparente retirada. El presidente de La Caixa renunció a su puesto en el consejo de Suez. Oficialmente, por la alta dedicación que requiere ahora, con hasta dos reuniones semanales, a las que la agenda del directivo catalán le impiden acudir.

Sin embargo, hay quien lo ve como un mensaje y tiene incluso una doble lectura. Al salir del consejo, se desmarca de la guerra y, por tanto, muestra al gigante del agua y los servicios galo, que se convertirá en un campeón nacional con la ayuda de Emmanuel Macron, su disposición a no ser un escollo.

Pero también da una ventaja táctica a Criteria para moverse entre los plazos de la opa con mayor discreción. El hecho de estar en el consejo de Suez obligaría a Fainé a posicionarse sobre la opa. El Eliseo ha forzado a Veolia a tratar de hacer una opa amistosa, por lo que la compañía, como anunció este martes, no la lanzará hasta que el consejo se pronuncie a favor, aunque advirtió que si hace falta, forzará cambios en este organismo.

Por tanto, sus miembros tendrán que pronunciarse y tomar partido en la próxima reunión. De haberse quedado en el consejo, Fainé tendría que mostrar ya sus cartas. Ahora puede esconderlas y La Caixa no está obligada a decir si venderá o no, por lo que gana tiempo para negociar.