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Liberbank desaparecerá en agosto tras 10 años de turbulenta historia

El banco asturiano ha visto frustrada varias fusiones, lleva ocho años sin hacer frente a los problemas judiciales con su plantilla y se ha dejado un reguero de millones en bolsa

Liberbank desaparece este mes de agosto tras 10 años en pie. El banco, creado en abril de 2011 tras la unión de tres ex cajas de ahorros (Cajastur, Caja de Extremadura y Caja Cantabria) y al que se unió Banco Castilla-La Mancha (BCLM) en 2018, será absorbido por Unicaja antes de que acabe el mes. 

La entidad malagueña cerrará su fusión con la asturiana en los “próximos días” según informó este lunes a la CNMV, después de recibir la autorización del Gobierno para poder llevar a cabo esta operación. Unas semanas antes, la CNMC también dio su visto bueno.

Fuentes financieras explican a ED que ya solo quedan pendientes trámites administrativos y burocráticos después de haber recibido todas las autorizaciones de reguladores y supervisores. En concreto tienen pendiente la escritura de la nueva entidad, que mantendrá el nombre de Unicaja Banco, en el registro mercantil. 

El banco que preside Manuel Azuaga prevé sellar la fusión antes de que acabe el mes de julio para operar como una única entidad en el mes de agosto. Liberbank desaparecerá del mapa bancario español como entidad independiente tras ser absorbida. 

El siguiente paso será el canje de acciones, ya que las dos son cotizadas de la bolsa española. Según lo pactado en el acuerdo común de fusión, los accionistas de Liberbank recibirán 1 acción ordinaria de nueva emisión de Unicaja Banco por cada 2,7705 acciones de Liberbank.  

De esta manera, los accionistas de Unicaja Banco contarán con el 59,5% del capital de la nueva entidad, y los de Liberbank, el 40,5%. El último proceso será el de integración de las dos entidades. 

Una mujer pasa ante la sede de Unicaja en Málaga, antes de que se formalice su fusión definitiva con Liberbank que reducirá la competencia en el medio rural. EFE/Carlos Díaz
Una mujer pasa ante la sede de Unicaja en Málaga. EFE/Carlos Díaz

Este abarca el cambio de rotulación de las oficinas de Liberbank por las de Unicaja, los ajustes de plantilla, la migración tecnológica y los cambios en las cuentas de los clientes. Aunque esto ocurrirá previsiblemente en 2022 y se empezará a negociar a partir de septiembre.  

Lo primero que harán como banco fusionado será presentar los resultados correspondientes al segundo trimestre del año el próximo mes de agosto.  

La turbulenta historia de Liberbank 

El banco que dirige Manuel Menéndez, que ahora también será CEO en el nuevo banco, no ha estado exento de polémica en los últimos años. La entidad con sede en Gijón ya estuvo en 2018 en conversaciones con Unicaja para una posible fusión

También con Ibercaja, e incluso recibió una opa de Abanca. Pero ninguna llegó a buen puerto, todas las negociaciones se rompieron, según fuentes del mercado, por la lucha de sillones. El CEO de Liberbank siempre ha querido estar en el consejo de administración, tal y como ha ocurrido ahora. 

Unicaja y Liberbank decidieron reconciliarse el pasado mes de octubre y volver a negociar una fusión, que finalmente se aprobó en diciembre, cuando los accionistas votaron a favor. También ahí se anunció que Menéndez se quedaría de número dos hasta 2023. Ese año se jubila el presidente, Manuel Azuaga, y todavía no se ha decidido que pasará después. 

Otro de los puntos flacos de la dirección de Liberbank ha sido su relación con la plantilla, con quien lleva envuelto en líos judiciales desde 2013, convirtiéndose en el banco con más litigios de España. Principalmente por las medidas unilaterales que el banco aplicó en 2013 y 2020. 

La justicia ha dado la razón a los empleados en los dos conflictos, pero el banco no pagaba. Sin embargo, provisionó 21 millones de euros en las últimas cuentas anuales para resolver todos los conflictos antes de cerrarse la fusión. 

Así, el pasado 8 de julio, el banco informó a la plantilla que trataría de reintegrar todas las cantidades no percibidas en este tiempo.  

Víctima de los bajistas en bolsa 

Otra época turbulenta para Liberbank tuvo lugar en 2017, cuando fue víctima de los bajistas. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) decidió en junio de ese año suspender las posiciones cortas después de numerosas jornadas de caídas. 

Ese mes se desplomó el Banco Popular, que tras quebrar fue adquirido por el Santander y el mercado vivió jornadas de fuertes caídas. Sin embargo, el regulador bursátil decidió alargar el veto cinco meses más porque el banco no había publicado ninguna noticia negativa y no encontraba razón para justificar ese castigo. Ya en noviembre levantó el veto a los cortos. 

Liberbank cotiza en la bolsa española desde mayo 2013, cuando debutó valorada en 565 millones de euros. Ese día lograba cerrar la jornada por encima de los 0,5 euros por título. Su evolución en el mercado de capitales fue alcista hasta 2016, cuando alcanzó máximos históricos y lograba cotizar por encima de los 1,5 euros. 

Después empezaron las pérdidas, hasta que ahora, 8 años después, se despide con 838 millones y cotizando en mínimos, a 0,28 euros. Muy castigada durante el último año, como el resto del sector financiero, por la pandemia. Pese a ello, sus acciones se han revalorizado más de un 20% desde que el pasado mes de octubre anunció su fusión con Unicaja. 

Cristina Hidalgo