Mango desdeñó su programa de pagarés gracias al préstamo ‘antiCovid’ del ICO

La vigencia de la emisión caduca y la compañía solo hizo uso del 5% de los fondos posibles gracias al crédito otorgado por el banco público

Más allá de hacer un descosido a sus ventas, el coronavirus obligó a Mango a pedir 240 millones de euros a la banca para hacer frente al desplome de los ingresos. Seis meses antes del estallido de la pandemia, la cadena de moda catalana se había adentrado por primera vez en el mundo de los mercados financieros con una emisión de pagarés de hasta 200 millones de euros. Su intención jamás fue alcanzar su máximo, pero la mejor financiación obtenida en el crédito ‘antiCovid’ provocó que el programa terminase con solo 10 millones de euros en manos de los inversores.

La compañía propiedad de Isak Andic puso en marcha la emisión en noviembre de 2019 con un periodo de vigencia de un año. El plan caducó hace diez días, y fuentes de la compañía explican a Economía Digital que apenas se utilizaron 10 millones para la financiación del día a día de la organización.

La propia firma admitió en el momento de su lanzamiento que solamente pretendía utilizar una fracción de los 200 millones de euros registrados en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). Los títulos tenían un vencimiento de 24 meses y un valor unitario de 100.000 euros. El objetivo: financiarse de una manera más barata que la ofrecida por la banca tradicional.

“Con este primer paso, Mango obtendrá un ahorro en el coste financiero, avanzará en la desintermediación bancaria y diversificará sus fuentes financieras”, justificó entonces el director general de la cadena, Toni Ruiz.

Mango se agarra a los créditos avalados por el ICO

Sin embargo, el estallido de la pandemia vino apareado con los créditos ‘anticoronavirus’ avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que mejoraban sustancialmente las condiciones de los pagarés, recuerdan desde la empresa. La organización solicitó 240 millones, suficientes para hacer frente a sus necesidades.

En mayo, Mango firmó dos préstamos con vencimiento hasta 2023 que coparon sus deseos de endeudamiento. El primero, de 200 millones, está participado por Banco Santander, BBVA, Bankia, Banc Sabadell, Caixabank e Ibercaja. El segundo se selló con Crédit Agricole por 40 millones.

“Con el acuerdo, Mango se garantiza una financiación estable a largo plazo y sin aportación de garantías adicionales, lo que nos permite incrementar nuestra liquidez y disponer de un mayor margen para afrontar el impacto que la Covid-19 tuvo en nuestro negocio”, señaló Ruiz entonces.

En los tres últimos años, Mango ha reducido a un tercio su deuda financiera neta, al pasar de 617 a 184 millones, y en diciembre de 2018 la compañía firmó un acuerdo de refinanciación hasta 2023 por valor de 500 millones que incluye un tramo de circulante de 100 millones que la compañía todavía no ha utilizado.