Miles de repartidores autónomos afectados por la decisión de Uber Eats España
Uber Eats se adapta a la Ley Rider y elimina el modelo de autónomos en España, obligando a los repartidores a integrarse como asalariados en flotas colaboradoras tras años de presión legal y política
Uber Eats se adapta a la Ley Rider y elimina el modelo de autónomos en España, obligando a los repartidores a integrarse como asalariados en flotas colaboradoras tras años de presión legal y política
Uber Eats, la conocida plataforma de reparto de comida a domicilio, ha anunciado que dejará de trabajar con repartidores autónomos en España, marcando un giro definitivo en su modelo de negocio tras años de tensión jurídica y política en torno a la regulación del sector.
La compañía ha emitido un comunicado en el que afirma su intención de “reforzar el cumplimiento de la Ley Rider” y fomentar un modelo de reparto “sostenible a largo plazo”, tras acumular “cuatro años de experiencia trabajando con empresas expertas en logística”. En consecuencia, según Europa Press, Uber Eats dejará de colaborar con repartidores por cuenta propia y estos deberán integrarse como empleados por cuenta ajena en flotas colaboradoras si quieren seguir operando a través de la plataforma.
El fin de una era de autónomos
Desde su llegada al mercado español, Uber Eats operó bajo un modelo híbrido que permitía a los repartidores trabajar como autónomos o como asalariados vinculados a flotas subcontratadas. No obstante, según Europa Press, la nueva directriz supone el fin de esta flexibilidad. A partir de ahora, la figura del rider autónomo quedará atrás en el ecosistema de la empresa.
Desde la compañía, en declaraciones a los compañeros de Europa Press, defienden que este paso no solo es una respuesta a las exigencias legales, sino también una evolución hacia una “operación más equitativa” y con menos litigios pendientes. Según Uber Eats, los repartidores que trabajan como autónomos “podrán continuar usando la aplicación” siempre que pasen a ser empleados en las flotas colaboradoras, eliminando así el modelo por cuenta propia.
Presión legal y cumplimiento de la Ley Rider
La decisión de Uber Eats se produce en un contexto de intensa presión por parte del Ministerio de Trabajo y Economía Social español, que había advertido sobre posibles acciones legales si la plataforma no ajustaba su modelo al marco legal vigente. Esta normativa, según Europa Press, conocida como Ley Rider, fue aprobada en 2021 y establece la presunción de laboralidad para los repartidores que prestan servicios mediante plataformas digitales.
Según Europa Press, desde la organización señalaban que las autoridades dieron a Uber Eats un plazo para adecuarse, bajo la amenaza de activar procedimientos penales por presunto delito contra los derechos de los trabajadores. En el caso de otros actores del sector, como Glovo, esa presión derivó en procesos judiciales y sanciones económicas.

Uber Eats había operado con un modelo híbrido desde 2022, en el que los repartidores podían elegir si trabajar como autónomos o incorporarse a flotas asalariadas. Sin embargo, la nueva decisión elimina por completo la opción de ser autónomo, alineándose con la práctica que ya adoptaron Just Eat y Glovo hace meses.
Impacto en los repartidores
Uber Eats, en declaraciones a Europa Press, aseguran que garantizará un “proceso justo” para todos los repartidores y se ha mostrado abierta al diálogo con sindicatos y autoridades, muchos trabajadores afrontan incertidumbre sobre cómo será la transición. La eliminación del modelo autónomo puede implicar cambios en la forma de organizar su jornada, sus ingresos y sus derechos laborales, con efectos distintos según cada caso.
La decisión de Uber Eats, según Europa Press, forma parte de una transformación más amplia en el sector del delivery en España y Europa, donde las grandes plataformas han tenido que adaptar sus modelos de contratación tras cambios regulatorios y sentencias judiciales que reafirman la presunción de laboralidad de los trabajadores digitales.
Con este movimiento, España se consolida como uno de los países con regulación más estricta para las plataformas de reparto, obligando a empresas como Uber Eats a abandonar modelos basados en la figura del autónomo en favor de esquemas laborales con mayores derechos y protecciones sociales.
La transición, sin embargo, será un proceso a seguir de cerca, con implicaciones económicas, legales y sociales para miles de repartidores y para la propia industria del delivery en España.