Repsol redujo su exposición en Venezuela a 276 millones y aumentó la producción un 6% antes del ataque de Trump

La petrolera española mantiene el contacto directo con los gobiernos de Trump y de Delcy Rodríguez

Archivo – El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz

Repsol redujo su exposición patrimonial en Venezuela desde los 504 millones de euros en 2024 a 276 millones a cierre de 2025. La petrolera que dirige Josu Jon Imaz incrementó la producción en el país caribeño hasta los 71.300 barriles diarios (+6,4%) antes de que el Gobierno de Donald Trump interviniera militarmente en el país y capturara a Nicolás Maduro.

La exposición patrimonial total de Repsol en Venezuela incluye fundamentalmente las cuentas a cobrar con la petrolera estatal PDVSA, la financiación otorgada a Petroquiriquire, así como la inversión en Cardón IV y en Petroquiriquire, según explica el grupo en su informe financiero anual consultado por este medio.

El grupo señala que, como deuda pendiente de cobro en Venezuela (incluyendo los intereses de mora de la deuda comercial, totalmente provisionados), existen cuentas comerciales con la estatal PDVSA por importe de 3.603 millones de euros (provisiones de 3.019 millones de euros) y financiación otorgada por importe de 947 millones de euros (provisiones de 568 millones de euros).

Asimismo, Repsol indica que realiza una evaluación de la recuperabilidad de sus inversiones en el país que ahora lidera Delcy Rodríguez, así como del riesgo de crédito sobre las cuentas a cobrar a PDVSA.

«Para evaluar las inversiones en este país es preciso utilizar determinadas hipótesis y asunciones (tales como los planes de desarrollo de los activos, el cumplimiento de los acuerdos firmados y la evolución del entorno) que implican juicios y estimaciones relevantes y sometidas a elevada incertidumbre», indica en su informe.

Pérdida registrada de 452 millones

Respecto a los instrumentos financieros, la petrolera afirma que el cálculo de la pérdida esperada se realiza «considerando los escenarios de flujos de efectivo previstos para el negocio, ponderados por su probabilidad estimada».

En esta línea, se aplican tres escenarios de severidad (moderado, significativo y severo) con diferentes hipótesis e impactos económicos en los flujos de caja estimados», cuya probabilidad de ocurrencia se basa en la información histórica de ‘defaults’ soberanos y las expectativas de la dirección.

En el caso concreto de la evaluación del deterioro por riesgo de crédito en Venezuela, Repsol ha realizado estimaciones sobre las implicaciones y la evolución de un entorno de elevada incertidumbre, «lo que ha aconsejado contar con el contraste de un experto independiente para validar los juicios de la dirección».

En 2025, el grupo ha actualizado la valoración de sus inversiones contabilizadas por el método de la participación, de la financiación otorgada y de las cuentas por cobrar relacionadas con sus negocios en Venezuela, y la actualización del perfil de riesgo de crédito de PDVSA y del entorno previsible de los negocios ha supuesto el reconocimiento en la cuenta de resultados del ejercicio de un deterioro de las cuentas comerciales por cobrar y de la financiación otorgada por importe de 116 millones de euros.

Repsol confirma además que ha supuesto una pérdida registrada como parte del resultado de inversiones contabilizadas por el método de la participación por importe de 452 millones de euros, de los cuáles 415 millones son por cuentas comerciales y 37 millones por deterioro de inmovilizado material.

Repsol aumentó su producción en Venezuela, donde ya puede operar

Respecto a la producción de Repsol en el país, la compañía ha alcanzado los 71.300 barriles equivalentes de petróleo día, frente a los 67.000 barriles diarios en 2024.

Con estos mimbres, la compañía española ha obtenido luz verde del Gobierno de Estados Unidos hace a penas una semana para reanudar sus operaciones en el país, paralizadas desde finales de marzo del año pasado por la retirada de licencias por parte del gigante norteamericano como medida de presión a Maduro.

Repsol está presente en Venezuela desde 1993 y, actualmente, realiza sus actividades a través de sus participaciones en entidades licenciatarias de gas (Cardón IV y Quiriquire Gas) y en empresas mixtas de crudo (Petroquiriquire y Petrocarabobo).

El pasado 13 de febrero, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió las licencias 49 y 50, esta última autorizando a Repsol, entre otras petroleras, a operar en el país.

No obstante, esta autorización se otorga bajo estrictas condiciones de supervisión de Estados Unidos y medidas como como la prohibición de transacciones con buques bloqueados u operaciones con personas ubicadas en Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o China o entidades por ellas controladas o en empresas conjuntas.

Repsol explica en su informe anual que «sigue de cerca la evolución política e institucional del país, manteniendo contacto directo con la Administración estadounidense y venezolana, en un esfuerzo por adecuar el alcance de las actividades autorizadas de Repsol en Venezuela contribuyendo al desarrollo energético del país y adoptando las medidas necesarias con pleno respeto a la normativa internacional de sanciones aplicable».

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