Sin Securitas ni Prosegur: ADT se pone en venta tras fallar con Sector Alarm

La negociación con Sector Alarm había estado respaldada por el potente músculo financiero del fondo de private equity KKR

La seguridad privada bajo lupa

La seguridad privada bajo lupa

Prosegur ADT se encuentra de nuevo en el mercado buscando comprador tras el inesperado fracaso del acuerdo con Sector Alarm, una operación que parecía cerrada por un valor estimado entre 100 y 130 millones de euros pero que se ha frustrado por discrepancias fundamentales en la estructura de pago, según avanzó Escudo Digital. Además de los problemas con la valoración final de su cartera de aproximadamente 135.000 abonados residenciales conectados a su Central Receptora de Alarmas (CRA).

Ni Securitas Direct, líder absoluto con más del 63% de cuota de mercado y cerca de 2 millones de clientes, ni Movistar Prosegur Alarmas, con su sólido 15% y medio millón de usuarios tras la joint venture de Telefónica y Prosegur en 2020, figuran por el momento entre los interesados declarados, según fuentes del sector de seguridad electrónica.

La situación deja a la filial española de Johnson Controls –propietaria global de ADT desde 2016– en una posición delicada, presionada por la erosión progresiva de su base de clientes y la urgencia estratégica de deshacerse de un activo no core en un mercado español de alarmas residenciales altamente concentrado y valorado en torno a 1.500-2.000 millones de euros anuales en ingresos recurrentes por cuotas mensuales.

Fracaso del acuerdo con Sector Alarm y causas del bloqueo

La negociación con Sector Alarm, respaldada por el potente músculo financiero del fondo de private equity KKR, había avanzado hasta cotas muy avanzadas a finales de 2025, con anuncios preliminares de culminación que apuntaban a una integración que habría catapultado al comprador nórdico –ya en racha expansiva en España– hacia el podio de las tres grandes fuerzas del sector.

Sin embargo, el proceso se torció en las fases finales cuando Sector Alarm presentó un esquema contractual que incorporaba un mecanismo de pago condicionado directamente ligado al número real de clientes activos transferibles, una cláusula diseñada para proteger al adquirente ante la tendencia a la baja en la base de abonados de ADT observada en los últimos trimestres, pero que el equipo jurídico de Johnson Controls calificó como “inaceptable e insalvable” por diluir excesivamente el valor garantizado de la transacción.

Este desencuentro no es casual, ADT ha perdido terreno frente a rivales más agresivos en captación digital y domótica integrada, con una cuota de mercado que ronda apenas el 4% en un ecosistema donde las cuotas mensuales medias de 40-50 euros (IVA incluido) generan flujos estables pero exigen economías de escala para competir en marketing y tecnología.

Las conversaciones no están rotas del todo, pero el margen para un acuerdo se estrecha en un contexto donde Johnson Controls prioriza su enfoque global en building technologies y eficiencia de capital, dejando claro que no tolerará dilaciones indefinidas en la desinversión europea de ADT.

Para los usuarios

Para los 135.000 usuarios de Prosegur ADT, la búsqueda de comprador no implica riesgos contractuales inmediatos –las cuotas y servicios se mantienen–, pero abre la puerta a oportunidades de mejora si un nuevo operador invierte en tecnología 5G, cámaras con IA para reconocimiento de intrusos o integración con ecosistemas como Alexa y Google Home, tendencias que ya impulsan el 30% de crecimiento anual en servicios premium y reducen la dependencia de instaladores presenciales.


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