El whisky de lujo se convierte en inversión: The Spirits Club desembarca en España con su modelo de botellas premium
El whisky de colección gana peso entre los inversores que buscan alternativas a los activos financieros tradicionales
Botella de The Macallan
El whisky de colección gana peso entre los inversores que buscan alternativas a los activos financieros tradicionales. La antigüedad, la escasez y el prestigio de determinadas destilerías han convertido algunas botellas de alta gama en bienes de colección cuyo valor puede aumentar con el paso del tiempo. «Las grandes botellas de whisky no se vuelven valiosas únicamente porque sean antiguas, se vuelven valiosas porque cada año quedan menos disponibles para comprar», explica Pedro Hernáez, director de Inversiones de The Spirits Club.
La firma internacional, especializada en la inversión en botellas físicas de whisky de lujo y destilados premium de colección, ha desembarcado en España, un mercado que considera que cuenta con un elevado potencial de desarrollo. Su propuesta se basa en la adquisición directa de botellas, su custodia profesional en Reino Unido y el acceso a un mercado internacional de compraventa.
Hernáez considera que España está viviendo una «evolución muy interesante» en este ámbito. «Hace unos años el whisky de colección era prácticamente desconocido para la mayoría de los inversores particulares, pero hoy observamos un crecimiento constante del interés por este tipo de activos», señala en declaraciones a Europa Press.
La compañía considera que España puede convertirse en uno de los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento dentro del coleccionismo de whisky de lujo. «España cuenta con una gran cultura alrededor del vino y de los productos gastronómicos de alta gama, por lo que el concepto de coleccionismo resulta cada vez más natural entre los inversores patrimoniales», apunta Hernáez.
El mercado español todavía se encuentra lejos del nivel de madurez alcanzado por países como Reino Unido, Hong Kong, Singapur o Estados Unidos. Sin embargo, desde The Spirits Club consideran que esta menor penetración del whisky de colección supone precisamente una oportunidad de expansión durante los próximos años.
Una inversión similar al oro físico
El funcionamiento de este tipo de inversión comparte algunas características con la adquisición de oro físico. El inversor compra la propiedad del activo, mientras que las botellas permanecen almacenadas en instalaciones especializadas y aseguradas. Posteriormente, el propietario puede decidir cuándo venderlas a través de canales profesionales de compraventa.
El modelo se sustenta en tres pilares. El primero es la selección de botellas de alta gama, escogidas en función de criterios como la escasez, el prestigio de la destilería y la demanda internacional. El segundo es su almacenamiento en un almacén fiscal especializado, conocido como bonded warehouse, en Reino Unido. El tercero es la contratación de un seguro específico para proteger los activos de colección.
Las botellas adquiridas por los inversores permanecen custodiadas en las instalaciones de London City Bond, en Glasgow, un almacén autorizado y supervisado por las autoridades fiscales británicas, HM Revenue & Customs. Estas instalaciones están diseñadas para conservar bebidas de alta gama destinadas al mercado internacional.
Además, las carteras están aseguradas por Hiscox Ltd., una entidad especializada en activos de colección, con coberturas adaptadas a este tipo de bienes y valoradas en función de su precio de mercado.
Las botellas más buscadas
No cualquier botella de whisky sirve como inversión. Las referencias que despiertan un mayor interés entre los coleccionistas suelen reunir características muy concretas. Según Hernáez, las más demandadas son aquellas con «edades muy avanzadas», producciones extremadamente limitadas o lanzamientos oficiales de las propias destilerías.
También tienen especial atractivo aquellas botellas vinculadas a historias difíciles de repetir, como las procedentes de destilerías que han cerrado o los embotellados históricos.
Entre las marcas y destilerías con mayor demanda figuran Macallan, Bowmore, Springbank, Port Ellen, Glenlivet, Brora, Rosebank, Glenturret, Ardbeg, Laphroaig y Dalmore. A este grupo se suma el creciente interés por el whisky japonés, especialmente por referencias como Hibiki, Yamazaki, Hakushu, Hanyu o Karuizawa.
La escasez es, según The Spirits Club, uno de los principales factores que explican el valor de estas botellas. «Cada botella que entra en una colección privada reduce aún más la oferta disponible a nivel mundial», explica Hernáez.
La firma analiza cientos de referencias antes de seleccionar aquellas que finalmente entran en sus carteras. «Únicamente una pequeña parte» supera el proceso de selección, ya que la compañía no se fija exclusivamente en la calidad del whisky.
«En muchas ocasiones descartamos grandes whiskies porque, sencillamente, no reúnen las características que buscamos desde un punto de vista patrimonial», señala el director de Inversiones de la compañía.
Dos modelos para invertir en whisky
The Spirits Club estructura su propuesta en dos alternativas diferentes en función del perfil del inversor.
La primera es un modelo de gestión activa que busca obtener rentabilidad mediante la revalorización de las botellas en el mercado secundario. Esta opción aplica una comisión inicial del 5%, destinada a cubrir gastos relacionados con el transporte, la custodia, el seguro y la gestión administrativa. A ello se suma una comisión del 15% sobre el beneficio obtenido cuando se produce la venta.
La segunda alternativa está orientada a perfiles más conservadores y ofrece una rentabilidad fija anual neta del 12%, sin comisiones de entrada ni de salida y con posibilidad de liquidación semestral.
El mercado internacional del whisky de colección cuenta además con distintos índices de referencia, aunque su función es exclusivamente informativa y no garantiza la evolución futura de los precios. Entre ellos figuran el Knight Frank Luxury Investment Index, el Rare Whisky Icon 100 y el Vintage 50 Index.
Para seguir de forma independiente la evolución de determinadas referencias y precios existen plataformas especializadas como Whiskybase, Liv-ex o Rare Whisky 101.
De esta forma, el whisky de colección se presenta como una alternativa de diversificación patrimonial basada en activos físicos. Su evolución depende de factores como la escasez de las botellas, su trazabilidad, el prestigio de las destilerías, la antigüedad de las referencias y, especialmente, la demanda internacional de coleccionistas.
Un mercado en expansión en el que la oferta es limitada por naturaleza: las botellas que se consumen desaparecen para siempre y las que pasan a formar parte de colecciones privadas dejan de estar disponibles para nuevos compradores. Esa combinación entre una oferta cada vez más reducida y una demanda internacional creciente es la que, según los operadores especializados, explica el atractivo de este particular mercado de inversión.