2012 según BBVA: caída del PIB del 1,3%, más impuestos y el paro casi en el 25%

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PERSPECTIVAS

El presidente del BBVA, Francisco González

08 de febrero de 2012 (14:00 CET)

BBVA dibuja un negro panorama para la economía española en 2012, que sólo podrá ser mitigado si se aprueba una reforma laboral eficaz y el saneamiento de los bancos se traduce en más flujo de crédito. El PIB caerá el 1,3% frente a la previsión de otoño del propio banco, que estimaba un crecimiento del 1%. Además, dada esa recesión y la intensidad del ajuste presupuestario que el país debe abordar este año para cumplir sus compromisos, ve inevitable una subida adicional de impuestos.

La fotografía no mejora, antes al contrario, en el capítulo del empleo. El servicio de estudios del segundo banco del país prevé, con el marco legal actual, 5,7 millones de parados en el primer trimestre de 2013, lo que supondrá una tasa de paro de casi el 25%, A lo largo de este año rondará el 24%, el perfil de la cifra será creciente y la destrucción media de puestos de trabajo respecto al año 2011 se situará en 2.000 cada día. La creación de empleo y el inicio de la bajada de la tasa de paro se posponen para la segunda mitad del año próximo.

Este dramático panorama puede suavizarse eso sí en caso de que el Gobierno logre poner en marcha una reforma laboral eficaz, que fomente la flexibilidad interna y la productividad, de tal manera que el ajuste de la producción venga por la vía de las horas de trabajo de cada empleado y no por la del recorte de puestos de trabajo. Pero el equipo del economista jefe del BBVA, Jorge Sicilia no cuantifica el posible efecto de la norma.

“La reforma laboral es muy importante para evitar que, cada vez que la actividad económica retrocede, la tasa de paro supere el 20%”, afirma Sicilia. El servicio de estudios de la entidad ha aplaudido el último acuerdo entre sindicatos y patronal, porque rompe con la tendencia, secular en nuestro país, de vincular los salarios a la inflación. Sin embargo, considera insuficiente el compromiso alcanzado entre los agentes sociales y la patronal y espera medidas más ambiciosas sobre la negociación colectiva y sobre contratación.

Las proyecciones de la entidad sobre el déficit son otra muestra clara de la gravedad de la crisis. El ajuste presupuestario para cumplir con el objetivo ahora vigente, el 4,4% del PIB a finales de este año, tendrían que elevarse en unos 10.000 millones sobre los 40.000 millones estimados previamente con la economía en positivo. Con una retracción del PIB del 1,3%, el esfuerzo adicional en el recorte sería de un punto de PIB, es decir, los citados 10.00 millones.

El 5,3% como referencia

Por eso BBVA no cree que el déficit pueda reducirse más allá del 5,3% del PIB este año. “Un ajuste de esa envergadura es más que suficiente”, apunta el banco. Con los ingresos disminuidos por la nueva recesión, el recorte en el llamado déficit estructural, que no tiene en cuenta los efectos del ciclo económico, sería mucho más ambicioso de lo que se pactó con Bruselas.

BBVA ha realizado un ejercicio comparado para determinar cómo se puede abordar semejante tijeretazo en los presupuestos. Un análisis histórico sobre unos 170 procesos de saneamiento fiscal en distintos países de la OCDE desde los años setenta hasta ahora, arroja una conclusión clara. Un ajuste de más de cuatro puntos de PIB en un año siempre se ha acometido con subidas de impuestos, con lo cual parece inevitable otro incremento tributario en nuestro país, adicional al aprobado hace unas semanas, según ha explicado el equipo de análisis del banco que dirige, Jorge Sicilia.

El informe también señala que es probable que la prima de riesgo española se mantenga en los actuales niveles durante este año y que su reducción sea lenta. Al respecto, Sicilia ha considerado fundamental la resolución definitiva del problema griego, ya que todavía está presente en la percepción de los inversores.
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