Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular. EFE

Deloitte destapa las cifras del Popular que respaldan la venta al Santander

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La liquidación del Banco Popular habría costado entre 23.000 y 34.000 millones de euros, frente a los 12.000 millones que costó la resolución

Barcelona, 26 de junio de 2018 (10:18 CET)

Nuevo informe para analizar la quiebra del Popular. Un documento elaborado por Deloitte Bélgica para la Junta Única de Resolución determina que la liquidación del banco habría costado a los acreedores más de 23.000 millones de euros y hasta 34.000 millones en el peor de los escenarios, si no se hubiera optado por la venta a otra entidad, Banco Santander.

El informe de la auditora, del que informa este martes Expansión, trata de averiguar si liquidar en vez de resolver la entidad financiera habría tenido menor coste, y para ello analiza tres posibles escenarios. En el primero de los escenarios, Deloitte cuantifica los costes estimados si la liquidación hubiera durado 18 meses, el plazo máximo para liquidar una empresa según la legislación mercantil española. 

Este plazo habría sido imposible de cumplir en el caso del Popular, por lo que según la auditora habrían hecho falta entre tres y siete años. Si se hubiera liquidado el banco en tres años, el coste habría sido de entre 26.000 millones de euros y 31.600 millones. Si se hubieran tardado siete años, el coste se habría reducido a una horquilla de entre 23.000 millones y 29.000 millones.

Liquidar en siete años el Popular habría abaratado el coste respecto a hacerlo en tres años

El menor coste de una liquidación más prolongada en el tiempo se debe a que los pasivos inmovilizados no habrían recibido remuneración, por lo que se habrían abaratado los costes financieros. Además, con más tiempo para vender activos, la entidad habría obtenido precios más elevados y habría aumentado sus ingresos.

La resolución del Popular costó 12.000 millones a los acreedores

La conclusión del informe es que la opción que se tomó fue la menos costosa para los acreedores. Al vender el banco por un euro al Santander, los acreedores sufrieron pérdidas de menos de 12.000 millones de euros, la mitad de lo que habría costado liquidar la entidad, en el mejor de los escenarios contemplados.

El Popular declaró en las cuentas de 2017 pérdidas de 13.595 millones, unos números rojos que la Comisión Nacional del Mercado de Valores sospecha que podrían haberse ocultado en los ejercicios anteriores. La entidad afronta querellas por presuntos delitos de falsedades societarias, falsedad contable y estafa de inversores, entre otros.

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