Bankia ahuyenta el fantasma de las fusiones bancarias. En la imagen, Leopoldo Alvear, director financiero, y José Sevilla, consejero delegado de Bankia.
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Bankia asegura que una fusión con BBVA u otro banco no está sobre la mesa y asegura que la concentración del sector en España ya es suficiente

Xavier Alegret

Economía Digital

Bankia ahuyenta el fantasma de las fusiones bancarias. En la imagen, Leopoldo Alvear, director financiero, y José Sevilla, consejero delegado de Bankia.

Madrid, 30 de enero de 2018 (04:55 CET)

Está previsto que el Frob, propietario del 60% de Bankia, termine la privatización del cuarto banco español a finales de 2019. Este proceso, que “genera apetito” inversor, según el consejero delegado de la entidad, también pone los dientes largos a la gran banca española. Bankia es ahora el banco que a todos les gustaría comprar, y BBVA es el que está en el centro de todas las miradas porque es la operación que gusta en Economía.

A sabiendas del interés que genera, el banco mira hacia otro lado y asegura que el sistema financiero español ya está lo suficientemente concentrado. “Hoy por hoy no hay nada encima de la mesa”, aseguró el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, en la presentación de los resultados de la entidad en 2017, a la que no asistió, como suele ser habitual, José Ignacio Goirigolzarri. El presidente hará acto de presencia a finales de febrero, cuando presentará el plan estratégico 2018-2020.

Este plan estratégico será el que definirá la futura Bankia, tras la integración de BMN y la salida del Estado de su accionariado. Dibujará un futuro en solitario –con BMN pero con una sola marca, por tanto sin más fusiones–, el que tienen en la cabeza Goirigolzarri y Sevilla. Al presidente no le gusta la opción de BBVA, aunque poco tiene que decir si Francisco González da el paso.

Bankia presentará en febrero su plan estratégico 2018-2020, que dibujará la entidad tras absorber BMN y la privatización

El consejero delegado de Bankia ya aprovechó la rueda de prensa de este lunes para mostrarse escéptico respecto a operaciones corporativas de calado en España. “El nivel de concentración en el sistema bancario español ya es alto”, aseguró, por lo que “cualquier propuesta habrá que analizarla muy bien desde el prisma del sentido industrial y financiero, que tenga sentido”.

La integración de BMN, que se consolidó ya en diciembre, para disgusto de los inversores –restó 312 millones a los beneficios de Bankia y su valor en bolsa cayó el 4,3%–, es el argumento perfecto de la entidad para ahuyentar a los fantasmas: “Para Bankia 2018 es el año de la integración de BMN. Nosotros a lo nuestro”, dijo Sevilla. En marzo prevén culminar la integración tecnológica: cuánto antes terminen, antes empezarán a disfrutar las sinergias.

Una de las tareas pendientes de la integración es el expediente de regulación, que se está negociando con los sindicatos y que podría suponer la salida de más de 2.200 empleados. También supondrá cierre de oficinas, pese a que en 2017 ya se cerraron 150 sucursales por el incremento de las operaciones por canales online.

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