El presidente de Caixabank, Jordi Gual. EFE/ Román G. Aguilera

Caixabank se asoma a las pérdidas pese a subir ingresos

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Las previsión de resultados de Caixabank en el segundo trimestre indica que presentará números rojos por los costes del ERE

Barcelona, 25 de julio de 2019 (12:56 CET)

Caixabank será el farolillo rojo de los bancos del IBEX en el segundo trimestre. La previsión elaborada por la revista Inversión es que el banco de origen catalán perdió 29 millones de euros entre abril y junio, unos números rojos que se deben al coste del ERE pactado en la primera mitad de año. La cifra es parecida a la de los analistas que siguen a Caixabank, que prevén pérdidas de 23 millones, como adelantó Economía Digital.

La evolución del negocio en el segundo trimestre no fue negativa y, de hecho, los analistas esperan una subida del 2% de los márgenes, como explicó a Inversión un experto de Credit Suisse, que apuntó a los ingresos por comisiones como uno de los puntos clave: “Decepcionaron en el primer trimestre pero podrían sorprender al alza”, asegura, gracias al buen comportamiento del banco portugués BPI.

Pero la gran clave de los resultados de Caixabank del segundo trimestre es, sin lugar a dudas, el coste del ERE, que se repercutiría a las cuentas de estos tres meses. Los 890 millones de euros que cuestan las 2.023 salidas voluntarias y prejubilaciones pactadas con la entidad la llevarían a los números rojos.

No obstante, si bien parece claro que va a cargar la factura del expediente de regulación a los resultados del segundo trimestre, en parte mediante provisiones, no es tan evidente si va a hacerlo por el 100%. Algún cambio en esos cálculos, o con las reservas, puede teñir los esperados números rojos en negros. En todo el primer semestre sí que ganaría dinero, unos 500 millones de euros.

El ERE de Caixabank

Caixabank anunció en noviembre del año pasado el plan para reducir su red de oficinas, la más numerosa de España, con el cierre de 800. La estrategia del banco que dirige Gonzalo Gortázar es minimizar su red de sucursales urbanas tradicionales para apostar por las oficinas store, mucho más grandes y con un trato personalizado.

A pesar de que en las store trabajan más personas que en las oficinas convencionales, el recorte de sucursales debía suponer una reducción de personal, por lo que Caixabank planteó un ERE con medidas voluntarias y prejubilaciones. Tras negociar con los sindicatos, pactaron la salida de 2.023 empleados.

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