Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank. EFE

El coste del ERE lleva Caixabank a las pérdidas, según los analistas

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Caixabank puede presentar números rojos en el segundo trimestre tras gastar 890 millones en prejubilaciones y salidas voluntarias

Barcelona, 15 de julio de 2019 (04:55 CET)

Caixabank cerró en la primera mitad de año el expediente de regulación de empleo marcado en su hoja de ruta, que dibuja un futuro con menos oficinas y más actividad en banca online. Pero todo tiene un precio, y en el corto plazo, este precio dejará al banco de origen catalán en números rojos. Esta es, al menos, la previsión del mercado.

Los analistas calculan que la entidad que preside Jordi Gual perdió 23 millones de euros en el segundo trimestre del año. Los resultados se conocerán el día 26 de este mes. Esa cifra es la media de la estimación que hacen las 22 casas de análisis que siguen a Caixabank, por lo que no se trata de una percepción aislada. El mercado espera que el banco pierda dinero por unos altos costes extraordinarios provocados por el ERE.

Fuentes financieras han explicado a Economía Digital que lo que mermará los resultados de Caixabank será el coste de las prejubilaciones.y salidas voluntarias pactadas por al entidad, que afectan a 2.023 empleados en toda España. No obstante, mostraron dudas acerca de que el banco vaya a repercutir de golpe todo el coste del ERE.

Una de las sociedades de inversión que sigue a Caixabank, Renta 4, recoge en un informe publicado el pasado viernes que el segundo trimestre del banco “vendrá caracterizado por el reconocimiento de gastos extraordinarios por importe de 890 millones asociados al ERE que explicaría un trimestre en el que la entidad incurriría en pérdida”.

Estos 890 millones son el coste total de las 2.023 salidas, por lo que los analistas dan por hecho que sí se repercutirá de golpe todo el coste de las salidas. Pero como el ERE está en proceso, las salidas todavía no se han completado, se están produciendo de forma gradual. Además, el pago también es escalonado. Por ello, el banco podría aprovisionar ya todo el coste o bien solo una parte, de lo que terminaría dependiendo que presente al mercado números rojos o negros.

Caixabank mantiene márgenes pese a Draghi

El negocio bancario vive un mal momento a causa de la decisión de Mario Draghi, todavía presidente del Banco Central Europeo, de dilatar más y más la ya larga temporada de tipos de interés a cero. Eso ha provocado que los márgenes de las entidades financieras en la zona euro se estanquen o incluso hayan caído.

A pesar de este escenario, los analistas creen que Caixabank puede haber mejorado los márgenes en el segundo trimestre. Su previsión sitúa el margen de intereses entre abril y junio por encima de 1.250 millones, ligeramente superior al del mismo periodo de 2018. También mejorarían los intereses y los gastos ordinarios.

Lo que caería en picado sería el margen de explotación, de 905 a 80 millones. Esto se explica por los costes extraordinarios del ERE. Esta drástica reducción terminaría arrojando pérdidas tras las dotaciones para insolvencias a las que están obligadas las entidades financieras.

Las pérdidas de 23 millones que los analistas esperan situarían a Caixabank con unos beneficios de algo más de 500 millones en la primera mitad del año. Esta cifra supondría reducir un 60% los casi 1.300 millones limpios que ganó en el primer semestre de 2018, una cifra récord para el banco con sede en Valencia.

Las cifras del ERE

Caixabank anunció en noviembre del año pasado el plan para reducir su red de oficinas, la más numerosa de España, en 800. La estrategia del banco que dirige Gonzalo Gortázar es minimizar su red de sucursales urbanas tradicionales para apostar por las oficinas store, mucho más grandes y con un trato personalizado. El plan contempla mantener la mancha de aceite territorial en la zona rural.

Pese a que en las store trabajan más personas que en las oficinas convencionales, el recorte de oficinas debía suponer una reducción de personal, por lo que Caixabank planteó un ERE con medidas voluntarias y prejubilaciones. Tras negociar con los sindicatos, y pese a que CCOO no firmó, llegaron a un acuerdo para la salida de 2.023 empleados.

Sin embargo, el banco tuvo que sortear un último escollo. Su oferta de complementar las salidas del personal a partir de los 52 años tuvo tan buena acogida entre la plantilla que se apuntaron al ERE cerca de 3.000 personas; por tanto, casi un 50% más de los que inicialmente estaba previsto que salieran.

Pero, pese a estos datos, Caixabank no podía completar el ajuste de personal, ya que los voluntarios no se ajustaban al reparto regional diseñado por la entidad. Los sindicatos le pidieron que lo solucionara mejorando la oferta, pero optó por reajustar los cupos por comunidad autónoma.

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