Catalunya crece menos que España por su obligación de controlar el déficit

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INFORME DE SITUACIÓN

 Rafael Doménech y el director del BBVA en Catalunya, Xavier Queralt./EP

11 de junio de 2014 (13:54 CET)

Catalunya ya está creciendo. Lo hace con buenas bases, con una evolución muy positiva de las exportaciones, con el turismo como motor de la recuperación, y dentro de un contexto, en España, en Europa, y en el resto de economías, de crecimiento. Pero, aunque ha realizado un un “importante esfuerzo para reducir el déficit en plena recesión”, la necesidad de seguir abordando el control del déficit, obligada por el Gobierno español, le restará fuerza a la economía catalana a lo largo de 2014 y en 2015.

El BBVA constata esa evolución en su informe sobre Catalunya. El servicio de estudios del banco no enciende la luz de alarma sobre ese déficit. Pero lo señala. Entre 2012 y 2013, la reducción del déficit fue del 3,47%, un porcentaje elevado, con una economía en retroceso, porque el PIB se contrajo en un 2,1%.

Ahora la situación ha cambiado. Las directrices del Gobierno español, del Ministerio de Hacienda, son severas, pero asumibles, según el economista jefe para las economías desarrolladas del BBVA, Rafael Doménech. Así, la Generalitat deberá reducir entre 2014 y 2015 un 1,26% el déficit, pero en un contexto en el que la economía crecerá un total del 2,4%.

Empleo neto

El PIB catalán, por tanto, según las previsiones de la entidad financiera –cuyo servicio de estudios es de los más reconocidos-- aumentará un 0,9% este año, frente al 0,6% que había previsto la propia entidad. Y lo hará en un 1,5% en 2015. Los dos porcentajes, sin embargo, son inferiores a la previsión para el resto de España, que es del 1,1% en 2014, y del 1,9% en 2015.

En cualquier caso, la situación es otra. Existen dificultades, y, en concreto, en el mercado laboral. Ya se está creando empleo neto, pero la dureza de la crisis económica ha dejado por el camino a muchas personas. Hasta el punto que el servicio de estudios del BBVA prevé que las tasas de empleo anteriores a la crisis sólo se recuperarán en 2025.

Comparación con la Gran Depresión

Es decir, la crisis ha destruido empleo durante seis años, y se necesitarán 10 años para volver al punto de partida que se tenía entre 2007 y 2008. Ese proceso se calcula asumiendo un crecimiento del 2,5% del PIB y del 0,6% de la productividad, algo que no está asegurado. En función de si mejoran o empeoran esos porcentajes, Catalunya recuperará antes o después los niveles de empleo anteriores a la crisis.

Para hacernos una idea de lo que ha sucedido hay que pensar en la Gran Depresión en Estados Unidos. Entonces, se perdieron 15 puntos en la tasa de empleo, y los norteamericanos recuperaron el nivel de 1929 en 1940. En Catalunya, se han perdido 18 puntos.

Mejor la demanda externa, como motor

Pero, ¿Qué está pasando ahora? El servicio de estudios del BBVA ha revisado las expectativas de Catalunya porque la evolución de empleo es mejor de la prevista. El modelo ideal de crecimiento para Doménech sería el que pueda seguir liderando el sector exterior. Es decir, el aumento de las exportaciones, y la disminución de las importaciones, debería provocar un crecimiento interno, que, poco a poco, provocara una demanda interna sólida. Por ello, lo sucedido en el primer trimestre de 2014 no es, para Doménech una buena señal.

El crecimiento que se ha experimentado se ha basado, precisamente, en la demanda interna, con una aportación negativa del sector exterior. “Esperamos que ese fenómeno sea coyuntural”, ha asegurado, insistiendo en que lo mejor sería una recuperación basada en la demanda externa.

El valor de una economía diversificada

Pero la economía catalana, pese a todo, muestra claros síntomas de recuperación. Uno de los factores decisivos es su grado de diversificación. “La diversificación de las exportaciones catalanas explica casi un 40% del crecimiento de las exportaciones”, se asegura en el informe. Y se añade que sin ese proceso diversificador, el PIB se habría reducido en un 12,5% más, en un periodo comprendido entre 1995 y 2013.

Ahora bien, tres cuartas partes de lo exportado se dirige a los países europeos. Ello tiene un aspecto positivo, y es que un euro fuerte no distorsiona la salida de esas exportaciones, pero si Europa no crece, la economía catalana, y la española, porque están muy interconectadas, sufrirán.

Doménech, sin embargo, se muestra optimista sobre esa evolución europea. Alemania, Reino Unido y Francia, en ese orden, serán los países motores en los próximos años.
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