Catalunya debería imitar el modelo suizo de transferencia de I D

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11 de junio de 2009 (15:08 CET)

Hugo Tschirky, profesor del Instituto Federal Suizo de Tecnología, ha lanzado un mensaje claro a los directivos europeos para que apuesten fuertemente por la innovación, y sobrepasar así el retraso que sufre el mercado europeo con respecto al de EEUU y Japón, al mismo tiempo que ha sugerido a Catalunya imitar el modelo suizo de transferencia de I D.

El experto ha intervenido en un acto de la Confederación Europea de Directivos (CEC), organización que ha propuesto una serie de ideas fundamentales en materia de innovación y creatividad para los directivos europeos.

Los ministros de Empleo de la Unión comenzaron a discutir ayer sobre el nuevo diseño de la Estrategia de Lisboa más allá de 2010, cuyo futuro es objeto de profundas divergencias. El texto, que se puso en marcha en el 2000 como uno de los pilares básicos de la Unión, ha sido la hoja de ruta para afrontar la globalización, mejorar la competitividad de las empresas europeas e incrementar el desarrollo de una sociedad del conocimiento.

Sobre este punto, el profesor especializado en gestión de la innovación estima que, en los últimos años, no se ha priorizado el incremento de la inversión en I D y la implantación de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). En concreto, apunta el despilfarro económico que suponen los programas comunitarios de investigación, teniendo en cuenta su ineficacia para fomentar la competitividad en el seno de la Unión.

Tschirky se refiere a los VI y VII Programas Marco de Investigación, que cuentan con una inversión superior a los 72.000 millones de euros. Su afirmación se basa en que por el momento no existen investigaciones concluyentes que evalúen estos programas, y el carácter académico del proceso de investigación hace que los resultados se conozcan y apliquen muy tarde (de 5 a 10 años después). “Sería un buen comienzo si tan sólo el 1 ó 2% del dinero de estos programas se dedicara a gestionar mejor la innovación, a través de la investigación y la educación directa”, asegura el experto.


Cataluña podría aplicar el modelo suizo
De hecho, España está a la cola de Europa en inversión en I D, aunque Cataluña es una de las pocas regiones que responde al esfuerzo. Según los datos del Informe de 2009 sobre Tecnología e Innovación de la Fundación Cotec, el gasto español ha pasado de representar el 0,91% del PIB en 2000 al 1,27% en 2007. Cataluña junto a Madrid, Andalucía, País Vasco y Valencia, concentran el 76,2% del gasto en I D.

Para Cataluña Tschirky sugiere transferir la experiencia aplicada con éxito en Suiza. El pequeño país cuenta con una institución gubernamental fuertemente dedicada a promover la capacidad de innovación de las PYMES. “Por un lado, los proyectos son cofinanciados y co-desarrolados entre universidades y empresas. Por otro, y de forma reciente, el apoyo financiero también cubrirá auditorías en innovación”, de las que que se extraerán recomendaciones para mejorar esta competencia dentro de la empresa, según el experto.

A nivel de funcionamiento interno de las empresas, el profesor indica que los empleados deberían tener la oportunidad de cuestionar su trabajo diario y participar en el rediseño del modelo productivo de la empresa, con el fin de que esto produzca un valor añadido.

Una batería de ideas para los directivos
Por su parte, la Confederación Europea de Directivos (CEC), ha emitido durante su congreso trienal celebrado la semana pasada en el Parlamento Europeo de Bruselas, una batería de recomendaciones urgentes para los directivos de las empresas europeas.

Como primer valor la Confederación ha transmitido que los directivos reconocen que “la innovación y la creatividad son criterios de calidad para desarrollar su carrera, resistir al estrés y permanecer empleado a largo plazo”. Para conseguirlo, considera que las oportunidades crecerán, a mayor número de personas compartan sus aptitudes dentro de un grupo.

La CEC también ha apelado a los directivos para que consideren el factor humano, de modo que la innovación no sirva exclusivamente a los intereses de rentabilidad. Por ello, también es conveniente que las empresas rehabiliten la innovación para la opinión pública y demuestren de forma durable que la innovación mejora la calidad de vida.

« Los cambios futuros en nuestros modos de vida y de consumo inducidos por la crisis financiera, requieren una implicación fuerte y responsable de interlocutores sociales para evitar otros desbordamientos. Será necesario actuar al mismo tiempo sobre estas tres materias : economía, política social y protección del medio ambiente », explicaba el presidente de la CEC, Georges Liarokapis, durante la conferencia celebrada en Bruselas.

Las organizaciones nacionales miembros y las federaciones profesionales por sectores, defienden los intereses de 1,5 millones de ejecutivos y profesionales europeos a través de la CEC. La Confederación se ocupa de promover el diálogo social europeo ante las instituciones supranacionales. En España, este papel lo representa la Confederación de Cuadros y Profesionales (CCP).




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