Draghi aprobará a la banca española y repartirá suspensos en Francia

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Todas las entidades, incluidas las cajas rescatadas, superarán con nota los exámenes de estrés; el BCE centra la preocupación ahora en el sistema financiero galo

Mario Draghi, en Fráncfort./Arne Dedert

13 de octubre de 2014 (19:24 CET)

La banca española superará las pruebas de estrés que el Banco Central Europeo (BCE) ha llevado a cabo durante los últimos cuatro meses a los mayores grupos de la zona del euro. Los aprobados serán con nota alta y en el pelotón de aventajados se incluirán las cajas rescatadas por el Estado aunque, evidentemente, llegan a esta situación gracias al dopaje de fondos públicos inyectados en vena desde 2011 (43.000 millones).

Los resultados se avanzarán con detalle a las entidades interesadas el próximo 24 de octubre. Dos días más tarde, un domingo, el 26 de octubre, se harán públicos en un informe que enviarán coordinadamente todos los bancos reguladores de la eurozona. Francia será el país que más suspensos colectará entre las mayores economías y el BCE girará el foco de preocupación hacia el sistema financiero galo.

Las fuentes consultadas recuerdan, sin embargo, que el desnudo no ha sido integral en otras grandes potencias, como Alemania. Angela Merkel excluyó sus cajas de ahorros del chequeo. También apuntan que la banca española logrará superar el corte aunque el BCE ha rebajado una media de 40 puntos básicos las ratios de capital de las entidades para poder equiparar su estado con las francesas y germanas.

Menos capital


Mario Draghi ha excluido los fondos propios del cómputo y ello ha presionado los resultados iniciales de solvencia. El Santander ha sido el grupo más perjudicado por el cambio, aunque dispone de margen suficiente para digerir el nuevo criterio. La entidad de Ana Botín fue, de hecho, el primer gran banco español en examinarse. Los medianos, Popular, el Sabadell y Bankinter apenas presentarán variaciones por este motivo. La vasca Kutxabank será la que mejor nota obtenga.

El BCE y la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) han recogido hasta 12.000 datos distintos por entidad que se resumirán en 11 tablas. Al final, todo ello debe desembocar en una nota de solvencia. El mínimo para la evolución actual y la prevista de la economía será del 8%. La media española rondará el 10% después de tres ejercicios completos de duros saneamientos descontados de los beneficios. Esta situación explica la escasez de crédito en el mismo periodo.

Mano dura


En Fráncfort se han estresado esas cifras con caídas del PIB y aumentos del paro y mora para que sólo aprueben quienes queden por encima del 5,5% en un escenario de hecatombe financiera. La mano dura de Draghi firmará un par de suspensos entre las 13 entidades francesas, pero también repartirá insuficientes en Italia y Holanda. Estos días se realizan reuniones de última hora con los grupos que no están de acuerdo en cómo se han cotejado los datos.

El BCE da 48 horas a los bancos que discrepan para presentar alegaciones. De éstas depende la nota definitiva del próximo 26 de octubre y pueden cambiar estos próximos días. Habrá revalida. Los suspendidos tendrán seis meses más para presentar planes alternativos de recapitalización.
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