El comprador de la CAM tendrá que asumir un coste de 2.200 millones

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PROCESO DE SUBASTA

Miguel Ángel Fernández Ordoñez, gobernador del Banco de España

16 de noviembre de 2011 (19:24 CET)

A una semana de la fecha tope para la presentación de ofertas vinculantes por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), las cifras que trascienden del proceso de due diligence llevan a una conclusión: es una buena oportunidad para ganar cuota de mercado y distanciar a los rivales, pero es una operación muy cara.

Y más en estos tiempos de falta de liquidez y exigencias crecientes de solvencia. La entidad que en diciembre compre la CAM al Banco de España tendrá que asumir un coste, entre necesidades de capital y dotaciones para cubrir pérdidas, cercano a los 2.200 millones de euros.

Esa es la cantidad que tendrá que poner encima de la mesa el comprador, si lo hay, pese al generoso esquema de cobertura de pérdidas habilitado por el Banco de España para facilitar la venta de la entidad de ahorro alicantina. 

Las cifras del proceso de due diligence abierto por las entidades que estudian entrar en la puja hablan bien a las claras de la crítica situación de la entidad y del esfuerzo financiero que requiere la compra. Sólo las necesidades de capital derivadas del activo adjudicable de la caja, cifrado en 30.000 millones de euros, ascienden a 1.500 millones.

Bajo nivel de solvencia

La cifra obedece al bajo nivel de capital que tiene dotado ahora mismo la CAM sobre ese activo y a las nuevas exigencias de solvencia que ha fijado el regulador europeo a los principales bancos del país. La nueva norma obliga a las cinco entidades más grandes a contar con un capital básico del 9% sobre los activos ponderados por riesgo.

La cobertura actual de la CAM ronda el 4%, por lo que el adjudicatario de la entidad alicantina tendrá que dotar cerca de cinco puntos porcentuales sobre ese activo, es decir, unos 1.500 millones.

Pero aquí no acaba el esfuerzo requerido al comprador. A esta cantidad hay que sumar las pérdidas previstas de los créditos problemáticos y las depreciaciones no cubiertas por el Esquema de Protección de Activos, el blindaje frente al agujero de la CAM ofrecido por el Banco de España al futuro comprador
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Esas pérdidas previstas para el ganador de la subasta se sitúan en unos 700 millones de euros adicionales y derivan de un agujero cercano a los 6.000 millones de euros. La EPA cubre el 80% de la pérdida hasta 2.500 millones de activo tóxico y el 90% del quebranto desde esos 2.500 millones en adelante.

En esta partida se encuadra el crédito inmobiliario a particulares fallido y el crédito a pymes, donde también se ha detectado una mora creciente ante el impacto que está provocando la crisis en el tejido empresarial de la Comunidad. La asunción de esa pérdida, eso sí, se puede periodificar en varios ejercicios.

El factor liquidez

El otro esfuerzo clave para el adjudicatario de la CAM será la liquidez, es decir, lograr la refinanciación de los créditos de la entidad que vencen en los próximos años y que rondan los 15.000 millones de euros en un horizonte de cinco ejercicios
.
Todo apunta sin embargo a que el precio de las acciones no será una variable decisiva en la venta. Dadas las valoraciones otorgadas por el Fondo de Reestructuración Bancaria (Frob) a las cajas en las que ha entrado recientemente, el precio de las acciones de la CAM es cero.

La subasta de la caja alicantina ha despertado el interés de al menos cinco entidades: el grupo Santander, BBVA, Caixabank, Banc Sabadell, Ibercaja y Barclays. Al hito de las ofertas vinculantes sólo llegarán dos o tres entidades, según fuentes cercanas al proceso.
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