El Frob se pone estupendo con CatalunyaCaixa mientras la banca sólo ve riesgos

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BANCA

Fernando Restoy, presidente del Frob

16 de enero de 2013 (21:53 CET)

El fondo gubernamental que rescató a las cajas de ahorro al borde de la quiebra, el Frob, decidirá en las próximas horas el futuro de CatalunyaCaixa. El proceso podría deparar sorpresas de última hora, incluida una segunda suspensión de la subasta si los grupos interesados no presentan ofertas que cumplan con los objetivos de rentabilidad fijados para la operación. La decisión se tomará a lo sumo este viernes: o se vende, o se genera otra Bankia. Es decir, se mantiene un grupo público con gestión independiente para venderlo más adelante.

Si se opta por mantener en el seno del Frob a CatalunyaCaixa no será por falta de pretendientes: el Santander, BBVA y el Sabadell han sostenido conversaciones en las últimas semanas para la adquisición. A la pista de baile ha saltado este miércoles el alemán Deutsche Bank. Por si escasearan aspirantes, el Popular ha reactivado su interés tras recapitalizarse y despejar cualquier duda sobre su continuidad sin ayudas gubernamentales. Si no se aborta la contienda, Emilio Botín es el mejor posicionado.

Ofertas mejorables

El Frob, sin embargo, considera lejano un acuerdo y ha pedido al Citi, el banco de inversión que asesora la operación, que advierta a los postores que CatalunyaCaixa puede esperar hasta 2017 para privatizarse. El mensaje transmitido a los grandes banqueros es que no habrá ayudas públicas y que la caja catalana es rentable una vez apeada la carga inmobiliaria que lastraba el balance. Y eso tiene un precio.

La visión desde el reverso de la moneda es otra: existen riesgos más allá del ladrillo. Minimizada la exposición inmobiliaria resta por solucionar la elevada morosidad. Preocupan los impagos de las PYMES, así como los previstos en otras tipologías de préstamos concedidos con criterios laxos según la óptica de la banca privada. El consenso de los grupos aspirantes indica que las pérdidas esperadas generarían la necesidad de captar más capital para no alterar, de este modo, los ratios de la entidad compradora.

La morosidad, el escollo

Por esta razón la principal duda trasladada al Citi es si el negocio recurrente de CatalunyaCaixa generará los recursos suficientes como para cubrir esas hipotéticas pérdidas, consideradas importantes. La mora media de la caja catalana alcanzaría el 13%, con puntas del 30% en algunas tipologías de préstamos. La entidad no ha confirmado estos datos. Las referencias económicas más recientes se inscriben en las proyecciones de cierre del ejercicio 2012, una vez diluido el riesgo inmobiliario y corregido el desfase patrimonial. El banco malo, la SAREB, se quedó activos por valor de 6.708 millones.

CatalunyaCaixa ha recibido 14.000 millones en ayudas y el Frob la considera solvente. Le atribuye un resultado de 225 millones gracias al avance del margen de intereses, que crece el 22,6%, y a la reducción de los gastos de explotación, el 12,3% menos que el año anterior. Se trata de la única entidad participada por el fondo de rescate en esta situación y pretende ponerla en valor durante la subasta.

La influencia de Fainé


La trayectoria rectilínea de la venta de CatalunyaCaixa se quebró en el mismo momento en el que se conocieron las condiciones del trato que el presidente de Caixabank, Isidro Fainé, y el presidente del Frob, Fernando Restoy, autorizaron para la adjudicación de Banco de Valencia. La institución de la Diagonal se quedó la entidad de la burguesía del Turia por un euro y con 4.000 millones en ayudas indirectas para amortiguar pérdidas futuras. Restoy incluyó a Fainé una partida para cubrir impagos de clientes.

El Santander advirtió al Banco de España que pediría el mismo sistema que La Caixa. Botín quiere un esquema de protección (EPA) similar. Argumentó que CatalunyaCaixa tendrá pérdidas no atribuibles a la cartera inmobiliaria. El resto de grupos se apuntó a la reinvindicación. La resistencia del Frob entronca con las exigencias de Bruselas vinculadas al rescate financiero: no habrá respaldo estatal. Ni precios negativos ni fondos públicos. De este modo, la venta de CatalunyaCaixa encara la recta final con dudas razonables sobre su materialización. La gran banca moverá ficha este jueves. Habrá ofertas competitivas, pero quizá aún defrauden al Frob.
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