Christine Lagarde ha reconducido su discurso sobre la actitud del BCE en pocos días. EFE

Europa moviliza en una semana más de 2 billones contra la pandemia

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La presión para que Bruselas lance medidas coordinadas es creciente, a pesar del multimillonario estímulo del BCE y de los pasos individuales de cada país

Madrid, 23 de marzo de 2020 (04:55 CET)

Europa está poniendo a prueba por segunda vez en una década la resistencia del euro por la pandemia del coronavirus. El nuevo equipo europeo -todas las instituciones han renovado sus cargos en sus últimos doce meses-, parece que no quiere cometer los errores del pasado y está poniendo en marcha planes multimillonarios para enfrentar los efectos, cada vez más agresivos.

En apenas una semana, los bancos centrales de la Unión Europea han puesto sobre la mesa casi un billón de euros para mantener vivos los mercados de deuda y desde varios países, entre ellos España, se está pidiendo a Bruselas que ponga en marcha un plan más agresivo, que contemple la emisión de deuda europea (sin nacionalidad) para enfrentar la crisis económica que se avecina; algo que podría impulsar todavía más la factura.

El BCE, tras unas primeras medidas más titubeantes, que costaron una fuerte caída en bolsa, puso en marcha un programa de compra de deuda por 750.000 millones que mantendrá en vigor, al menos, durante todo 2020 y que relajó las primas de riesgo de los países más castigados -entre ellos España e Italia-.

Por su parte, el Banco de Inglaterra ha incrementado en 200.000 millones de libras (219.000 millones de euros) su plan de recompra de activos. Alemania, Francia, Italia y España, por su parte, han movilizado más de un billón de euros para medidas de control exprés de la pandemia.

El nuevo programa de adquisición de activos del BCE, que se utilizará para comprar deuda pública y corporativa, será flexible y se suma a los 120.000 millones adicionales que anunció en la reunión del 8 de marzo. La institución que preside Christine Lagarde ha sido rápida a la hora de reaccionar y, por ahora, su nuevo programa ya ha conseguido doblar dos curvas -la de la caída de la bolsa y la subida de los intereses de la deuda- que era necesaria para cortar el riesgo de que el desplome de los mercados provocara una crisis de liquidez más profunda.

El departamento de estudios de Bankia valora positivamente el cambio de actitud de Lagarde y del BCE. "Supone dar una red de seguridad al esquema decidido, evitando la peligrosa fragmentación financiera que empezaban a generar las medidas anunciadas por los países en estos momentos más afectados por la crisis", analizaban tras la decisión del BCE.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha colaborado a cortar la sangría por el momento prohibiendo la operativa en corto. Esta operativa consiste en ganar dinero cuando una acción cae. Para ello, este tipo de inversores venden títulos prestados -en manos de depositarios-; acelerando las caídas que se producen de forma natural en un mercado en el que las órdenes de compra de activos brillan su ausencia ante la falta de visibilidad sobre el impacto en los resultados empresariales de la crisis sanitaria global. 

Algo se mueve en el Eurogrupo

España parte de una mejor situación financiera que Italia, pero está lejos de la de Alemania. El gobierno que lidera Ángela Merkel, según ha explicado este fin de semana, prepara una emisión de deuda por 350.000 millones para contrarrestar los efectos del coronavirus en el país.

La primera economía de la zona euro, con un endeudamiento que ronda el 60% del PIB, y un producto interior bruto casi tres veces superior al español (el PIB germano habría superado los 3,4 billones en 2019, por los 1,2 billones de España), se puede permitir esa macroecoemisión, que equivale a un 10% del PIB.

España, sin embargo, tiene menos músculo que Alemania (tampoco Francia puede competir con los germanos); aunque Italia está en mucha peor forma. Esta divergencia, y la situación de alerta sanitaria, están pidiendo una acción conjunta de Europa más consistente que la que se aprobó la semana pasada. Por ahora, además de una aportación de fondos del Banco Europeo de Inversiones (BEI), los políticos europeos solo han logrado pactar que los países puedan saltarse los acuerdos en materia de déficit y endeudamiento.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, explicó este domingo que los fondos que se destinen a afrontar la crisis no computarán en el déficit ni tampoco la deuda, de acuerdo con los criterios que fija Europa (según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo, que difunde el Banco de España).

El presidente del Eurogrupo, el portugués Mário Centeno, dejó la puerta abierta este sábado a que Europa tome nuevas medidas, que podrían conocerse el martes. "El Eurogrupo considerará opciones para agregar una nueva línea de defensa contra el coronavirus como parte de nuestra respuesta coordinada a la crisis", adelantó en un tuit.

Sánchez habló de tres posibles medidas a valorar por Europa: mayor actividad del BEI, recurrir al MEDE, o crear un fondo conjunto de desempleo (las medidas de control de la epidemia que están poniendo en marcha todas las economías europeas tendrá un efecto muy negativo, en principio, a corto plazo a través de ERTE, en el paro).

Las agencias de rating dan tiempo a España

A la espera de ver cómo se mueve Europa, por ahora las agencias de rating no han querido crear una presión adicional sobre España. Tanto Moody's, como S&P, mantuvieron este viernes la nota de crédito a nuestro país, evitando que los costes de financiación, tanto del Estado como de las empresas, avancen por su culpa. 

S&P indica que espera que los efectos de la epidemia por Covid-19 sobre la economía española sean momentáneos. En concreto, anticipa una contracción del 1,8% del PIB en 2020, pero una expansión del 3,1% en 2021.

La banca, por ejemplo, es un sector muy sensible a la variación de los rating soberanos, por lo que la decisión de las agencias también es positiva para ellos. El papel de las entidades financieras va a ser especialmente relevante porque van a tener que aguantar el shock de liquidez empresarial, en paralelo a una previsible caída de ingresos por la moratoria en el pago de las hipotecas previsto en el decreto del Estado de Alarma.

El sector está pendiente de que el Consejo de Ministros defina este martes las condiciones para la comercialización de los 100.000 millones en créditos avalados que aprobó la semana pasada, pero las agencias de calificación, por ahora, les ven bien preparados para aguantar el primer envite; entre otras razones, por la intensa limpieza de activos tóxicos realizada en los últimos años.

Además, el BCE ha relajado sus regulaciones de capital para que tengan más capacidad de concesión de crédito, que el banco central calcula en 1,8 billones de euros (más que el PIB español).

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