La crisis engorda hasta el 20% la economía oculta en España

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22 de mayo de 2009 (18:51 CET)

En tiempos de crisis engorda la economía sumergida. El enunciado es de sentido común, aunque existen estudios y evaluaciones que se tienen por científicos que han llegado a cuantificar este fenómeno que per se es imposible de evaluar.

Un catedrático de la Universidad de Linz (Austria) Friederich Scheider, afirma haber desarrollado una metodología que permite calcular el tamaño de la economía no declarada. Respecto España, Scheider considera que la crisis hará subir casi un punto el porcentaje del PIB oculto, y pasará del 18,7% al 19,5%. En el ámbito de la Organización de la Cooperación y Desarrollo Económico, la media se situaría en el 14,6% partiendo del 14,2%.

En algunos casos la falta de datos ha sido aprovechada por los propios gobiernos, Italia pudo ingresar en el selecto club de los países más desarrollados, el G-8, gracias a que su ejecutivo sumó a su Producto Interior Bruto (PIB) un 25% en que valoró la incidencia de la economía sumergida.

Suiza, la más controlada

En la parte inferior del listado de países con economía “en negro” se halla Suiza: el problema de la economía sumergida equivale en Suiza al 9% del PIB, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que puesto en cifras de 2009, equivale a 40.000 millones de francos suizos.

Sanjay Peters, profesor asociado de económicas del IESE se muestra cauteloso ante los datos antes citados: “yo no voy a dar ninguna cifra porqué no tendría un soporte científico. Lo que con toda prudencia puedo hacer es hablar de lo que veo en España comparándolo con lo que he visto en mis otros lugares de residencia, la India, Estados Unidos y Gran Bretaña”, avanza a modo de advertencia el profesor.

No obstante, no considera que las cifras de las que se habla sean descabelladas: “Aquí no te dan un recibo si no lo pides expresamente”, asegura con cierto asombro. “Compras una cosa y no sabes si lo que pagas el empleado lo pone en la caja o a donde va”, indica. Por el contrario, “en países como Gran Bretaña o Estados Unidos siempre hay un recibo a cambio de lo que se paga, y se da y se guarda con toda normalidad”.

Lo cierto es que en tiempos de crisis se da una cierta tendencia a “sumergir la economía” y más en lugares como España, donde el empleo es siempre tan frágil. “Cuando un trabajador es despedido, lo que veo con mucha frecuencia es que su salida es poner un bar”, afirma Sanjay. Esta tendencia hace que muchos de los ingresos de este nuevo negocio sean opacos al fisco, según el profesor del IESE. Solo así se puede explicar la proliferación de estos negocios sin que aumente significativamente el número de consumidores.

La OCDE y la misma UE valoraron en 2006 que el 12,3% del empleo en España era informal, lo que, de poderse comprobar reduciría drásticamente los datos oficiales del paro.

Efectivamente, el paro hace que la nómina de los que trabajan en negro crezca sin parar. En España, el estudio de Schneider, asegura que entre 12 y 15 millones de personas están en la economía sumergida. Ello no es óbice para que la economía en blanco y la economía en negro convivan.
“He observado con estupor, ﷓dice Sanjay﷓ que aquí antes de cerrar una empresa suele darse un paso que es que el empresario propone soluciones como reducir jornada y salarios, aunque muchas veces ya sabe que al final tendrá que cerrar, en estas jornadas reducidas se encuentra, creo yo la raíz de mucha economía informal”.

Inmigración

Lo cierto es que los más débiles son los primeros que atraviesan la frontera entre la legalidad y la ilegalidad. Lo afirma el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, que en una conferencia pronunciada en el Club Siglo XX valoró en 500.000 los inmigrantes que se han “sumergido” después de perder su trabajo.

¿Es posible que un país como España salga del círculo vicioso de la economía no declarada? Sanjay es optimista: “contra la visión que muchos tienen, la economía española ha cambiado mucho estos últimos años y tiene una gran capacidad de adaptación”, y pone como ejemplo el esfuerzo que hizo el conjunto de la sociedad para entrar plenamente en la Unión Europea. “Después de la crisis los gobiernos controlarán más la economía”, aventura, y añade que “el papel de los bancos deberá ser más transparente”, todo ello ha de favorecer que vuelva a aflorar parte de la economía oculta creada durante la época de decrecimiento.
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