El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la finca toledana de Quintos de Mora, en Los Yébenes. Foto: Efe/ Prensa Moncloa

La subida de impuestos 'invisibles' que ultima Sánchez

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El nuevo ejecutivo se fija en los envases de plástico, las bebidas azucaradas o los alimentos grasos con una vía para aumentar impuestos

Economía Digital

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la finca toledana de Quintos de Mora, en Los Yébenes. Foto: Efe/ Prensa Moncloa

Madrid, 29 de febrero de 2020 (15:10 CET)

El gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos ya ha conseguido su primer objetivo: que el Congreso le valide el techo de gasto y una nueva senda del déficit mucho más laxa que la que existía hasta el momento.

Un primer paso que para convencer a Bruselas se queda algo cojo si no viene acompañada de una amplia subida de impuestos, cuya magnitud real se conocerá el proyecto de Presupuestos para 2020. El compromiso del gobierno de coalición es no tocar el IRPH para las rentas medias, pero esa moderación puede venir compensada por la subida indirecta de otros impuestos, que no se ven, porque están incluídas dentro del precio de los artículos que de forma cotidiana se incorporan a la lista de la compra.

Oficialmente, en los últimos días, Hacienda ha ido dando a conocer algunos impuestos, dentro de lo que denomina medioambientales, que podrían encarecer los precios de los productos finales. Por ejemplo, el ministerio que lidera María Jesús Montero, ha abierto el periodo de consulta para la creación de nuevas tasas sobre los plásticos y también sobre el transporte aéreo. El primero, que puede afectará a los envases de plástico de un solo uso, podría repercutir, por ejemplo, en los precios de los productos envasados en este material, y, por tanto, en el coste de la lista de la compra. 

El impuesto a la Coca-Cola y a los alimentos

Otras tasas que están sobre la mesa de los socialistas parten del Ministerio de Consumo. Durante su intervención el viernes en la comisión del Congreso, el ministro Alberto Garzón, adelantó que tanto las bebidas azucaradas, como los alimentos grasos, son algunos de los productos sobre los que se podrían cargar impuestos adicionales como un recurso para desincentivar su consumo.

Algunas de las críticas que recibió desde la oposición es por qué no se afrontaba el problema desde el otro lado. Es decir, que en vez de incrementar las tasas sobre estos impuestos, no se rebajan los precios de los alimentos saludables para estimular su consumo.

La tasa de bebidas azucaradas ya se está probando en algunas comunidades, como Cataluña. Con el gobierno de Mariano Rajoy se abrió un fuerte conflicto por su utilización con la Generalitat, en el que el ejecutivo sanchista parece que no quiere incurrir.

Una de las maneras de que esta tasa no se suspenda en Cataluña, y tratar de mantener la paz con las exigencias de ERC y Quim Torra, es hacerla estatal y ceder la recaudación a las comunidades autónomas.

Nuevas tasas Tobin y Google

Más allá de estas nuevas medidas fiscales invisibles porque se encuentran dentro del ticket de la compra, Hacienda ya ha anunciado la creación de otros nuevos tributos. Entre ellas, que gravará la compra y venta de acciones españoles con más de 1.000 millones de euros de valor y la que se soportarán las empresas tecnológicas, conocida como tasa Google.

No obstante, esta última ha nacido ya pospuesta. España sería el único país en implementarla, desde de que Francia la haya aplazado, lo que dejaría al país muy expuesto a la venganza de Donald Trump. El presidente estaounidense suele amenazar con la imposición de aranceles a quienes castiguen la fiscalidad de las grandes tecnológicas estadounidenses. 

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