Luis de Guindos y Christine Lagarde, en una reunión del Eurogrupo en 2012. EFE/Olivier Hoslet

Lagarde y De Guindos se reencuentran en el BCE tras la Troika y Bankia

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Los dos primeros ejecutivos del BCE mantuvieron una relación estrecha después del rescate del sistema financiero español

Madrid, 04 de julio de 2019 (04:55 CET)

La inesperada propuesta de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) como candidata a presidenta del Banco Central Europeo (BCE) no parece que se interprete a priori como un mal paso para los intereses de España.

Aunque Lagarde ha sido todo menos complaciente con los países mediterráneos en los últimos años -durante el rescate de Grecia se le atribuía uno de los papeles más duros en las negociaciones-, los inversores han interpretado que su elección es sinónimo de que la hoja de ruta marcada por Mario Draghi en materia de tipos de interés será respetada. Una expectativa que se tradujo en que la deuda española marcó un nuevo mínimo histórico, con la rentabilidad del bono a 10 años acercándose al 0,20% y completando la fuerte caída que provocó Dragui con su intervención en Sintra en junio

Hasta noviembre - el mandato de Draghi finaliza el 31 de octubre-, ahora Lagarde tiene tiempo para ir cogiendo las riendas paulatinamente del organismo. Su número dos, Luis de Guindos, no es para nada un desconocido, ya que fue el ministro de Economía que tuvo que pedir el rescate de la banca española. Para entonces, Christine Lagarde ya dirigía el FMI y estuvo en su frente durante toda la supervisión de la economía española aquellos ejercicios. De hecho, la firma del Memorando de Entendimiento en 2012 quitó poderes a Luis de Guindos para dárselos al Banco de España.

En su nuevo cargo, Lagarde también tendrá la capacidad para darle atribuciones a Luis de Guindos. En los últimos meses, mientras que Mario Draghi iba dejando atrás el testigo, De Guindos ha ido ganando protagonismo, manteniendo un mensaje bastante duro hacia la banca y centrando sus discursos en los mensajes que como supervisor del sector financiero europeo el BCE mandaba al sector. En su intervención más reciente en España negó que los bajos tipos de interés, excepto en casos muy particulares, fueran negativos para la rentabilidad del sector. 

Bankia y su juicio, en la sombra

La estrecha relación entre Lagarde y Luis de Guindos incluso se ha reflejado en el juicio que está transcurriendo en la Audiencia Nacional al respecto de la salida a bolsa de Bankia. Uno de los temas que han unido a ambos -y que han instado la petición de declaraciones de ambos durante la vista- son los encuentros que se produjeron entre ambos, al respecto a los problemas que podría atravesar Bankia en 2012. 

De Guindos defendió que España se encontraba en un momento crítico y que era clave evitar que fuera rescatada y se refirió a reuniones con el FMI. Estas reuniones, de acuerdo con el vicepresidente del BCE, se produjeron por "la existencia de graves problemas en el grupo BFA-Bankia, donde estimaban importantes necesidades de capital". Otro de los puntos clave era conocer si hubo connivencia  entre el ejecutivo español y el FMI en la publicación del informe que alertaba sobre la situación de "vulnerabilidad" de Bankia.

Lagarde, por el momento, no ha acudido al juicio para refrendar o no las palabras de De Guindos y habría contestado a las preguntas planteadas por la Audiencia vía cuestionario. 

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