Las empresas catalanas, las más interesadas en el acuerdo entre la UE y EEUU

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FUTURO ECONÓMICO

21 de octubre de 2013 (22:11 CET)

El sur de Europa está esperando con especial atención que las negociaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos vayan por buen camino. Se trata del acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI), que se pretende firmar en 2015. Y ser un miembro de la Unión Europea será determinante, justo ahora en que en Catalunya se vive un proceso independentista que ha dado lugar a que algunas voces del mundo nacionalista le resten importancia a ser un país comunitario.

Las empresas catalanas pueden ser las más beneficiadas, precisamente, por ese acuerdo, como las empresas de los países del sur de Europa. Y es que los sectores económicos que podrán entrar en Estados Unidos con mayor facilidad, debido a la rebaja de aranceles, y, principalmente, por la reducción de los costes debido a la simplificación de los reglamentos, forman parte del cuerpo central de la economía catalana: el agroalimentario; el sector automovilístico; el farmacéutico o el textil. También el sector de la cerámica, más interesante para las empresas valencianas, o la confección.

Frente al coloso chino

El máximo responsable por parte de la UE en esas negociaciones es el español Ignacio Garcia Bercero, que este lunes se refirió al potencial de ese acuerdo en una conferencia en el Cercle d'Economia. Le acompañaba la cónsul de Estados Unidos, Tanya C. Anderson, quien destacó la enorme importancia de un acuerdo que pretende, en realidad, una nueva posición de europeos y norteamericanos frente al coloso asiático, la China, que domina una buena parte del mercado asiático, con ánimo también de entrar en Europa. Y es que entre la UE y EEUU se mueve sólo, por ahora, el 30% del comercio mundial, presionados por el mundo asiático.

La asociación transatlántica de comercio e inversión generaría unos beneficios económicos para la Unión Europea de 119.000 millones de euros al año, por los 95.000 millones para Estados Unidos. De media, se calcula que representaría unos ingresos suplementarios de 545 euros al año por cada familia europea de cuatro miembros. Asimismo, incrementaría el PIB en el resto del mundo en casi 100.000 millones de euros. Para el conjunto de la UE puede suponer un incremento del 0,5% de su PIB.

Garcia Bercero ha dejado claro que al margen de los aranceles, lo más importante en algunos sectores económicos son los reglamentos. En el automovilístico, por ejemplo, el mercado norteamericano presenta una barrera inicial del 2,5%, pero en los reglamentos posteriores, la barrera es del 25%. Solucionar esos márgenes es vital para incrementar las relaciones comerciales.

Los sindicatos norteamericanos no lo rechazan


Las previsiones son que el acuerdo pueda estar listo en 2015, y se necesite todo un año más para que se pueda aprobar en el Congreso de Estados Unidos, y en el Parlamento Europeo. Una de las ventajas en este caso, frente a otros acuerdos comerciales que ha planteado Estados Unidos, es que los sindicatos norteamericanos, aunque presentan críticas, no rechazan un tratado con Europa cuya legislación es, en general, más garantista para consumidores y trabajadores. Los negociadores también consideran que tanto los republicanos como los demócratas no harán del acuerdo una nueva batalla partidista, porque lo que está en juego, y la UE es también consciente de ello, es el propio futuro de las empresas europeas y norteamericanas.

Pero no se espera que China se vea amenazada por el tratado, pese a algunos conflictos comerciales, como el protagonizado por la exportación de paneles solares chinos, que provocó una extraña asociación entre China y Alemania, frente a la Comisión Europea.

Catalunya, gana, si sigue en la UE

Para Catalunya, y eso debe estar presente también en el debate político sobre la independencia, el acuerdo podría ser de gran importancia. En las últimas entregas del ICEX, del Ministerio de Economía, se da cuenta de que las empresas catalanas siguen aumentando sus exportaciones en el sector agroalimentario; en los bienes de equipo y en el automóvil, que representa, en este último caso, casi un 15% del total exportado.

Respecto a las zonas geográficas, Catalunya exporta el 60% a la Unión Europea. Del resto, las ventas a América representan el 10%, con un aumento significativo de las ventas en Estados Unidos de un 5% en los últimos meses.

Una oportunidad, por tanto, que aparece en el horizonte empresarial catalán, a falta de saber si Catalunya decide correr el riesgo o no de culminar un proceso hacia la independencia, que, según las propias autoridades europeas, se iniciara desde fuera de la UE.
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