Vuelve la versión 2015 de las hipotecas basura, como las malas películas

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Productos de alto riesgo, dirigidos a clientes con historial crediticio pobre, repuntan en el mercado siete años después de la crisis de 2008 aunque evitan el nombre de subprime

Varios trabajadores caminan por el centro financiero de Londres / Reuters

en Londres, 06 de diciembre de 2015 (23:00 CET)

A primeros del pasado mes de septiembre, el Financial Times publicaba un inquietante y significativo titular: Los bonos hipotecarios de alto riesgo están de regreso: pero no se les llama subprime. La información hacía referencia exclusiva a Estados Unidos. Pero en Europa ya se registran igualmente síntomas de que las conocidas popularmente como subprime han vuelto. 

Con algunas diferencias en relación al período anterior a la crisis, incluso con otros nombres. Pero, como publicaba Bloomberg a primeros de 2015, los fondos que las comienzan a gestionar en Estados Unidos, tienen también la intención de comercializarlas en paquetes entre títulos de diferente riesgo para colocarlos a otros tenedores, tipo de operación que estaba en el origen de la bola de nieve que acabó estallando tras la caída de Lehman Brothers.

El valor de éstos negocios podría alcanzar, según analistas de JPMorgan Chase & Co. los 5000 millones de dólares mientras que Nomura Holdings Inc. pronostica un negocio de entre mil y dos mil millones.

Productos cada vez más populares  

El retorno de las subprime lo sugiere también el economista Bruce Morley, profesor de la Universidad de Bath, quién afirma a Economia Digital que "hay crecientes evidencias de que estos productos son cada vez más populares, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos."   

Tras crash de 2007-2008, la demanda de hipotecas de alto riesgo cayó en picado por razones obvias. Pero también, como recuerda Morley, "en parte porque los reguladores establecieron normas mucho más duras", y porque las entidades bancarias pusieron condiciones igualmente exigentes para la obtención de préstamos para la compra de viviendas. Ya no se dejaba el cien por cien del valor de los inmuebles a comprar; ya no se hacían hipotecas a cuarenta años.

Paradójicamente, las nuevas subprime está dirigidas principalmente a ciudadanos con un mal historial de riesgo a causa de impagos anteriores, y que en consecuencia  gozan de un acceso limitado al mercado hipotecario convencional. Uno de los problemas que presentan, precisamente, es que el historial de las personas que las adquieren sirve de justificación a las entidades para imponer "tasas de interés adicionales de alrededor del 8%", recuerda Morley. Una diferencia abismal con las hipotecas más favorables para determinados consumidores, que pueden llegar a ofertarse en el Reino Unido a un excepcional 1,54% de interés.

Gracias al relativo optimismo

Sea como sea, todo vale con tal de poner un pie en la rueda de la propiedad. Y el todo vale se ve favorecido, a juicio de Morley, por el "relativo optimismo del entorno económico" que se respira tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos.

Los datos que maneja este profesor de la Universidad de Bath indican que se "está produciendo una expansión gradual de compañías que a ambos lados del Atlántico, y también en Australia, ofrecen préstamos subprime".

En Estados Unidos, por ejemplo, "se ha registrado un aumento de alrededor del 30% en el número de primeras hipotecas que se ofertan a prestatarios con un historial crediticio pobre", que son el objetivo preferente de las entidades prestadoras. Entre otras, están los fondos de riesgo Seer Capital Management, Angel Oak Capital o el banco australiano Macquarie Group Ltd.

Preocupación en aumento

Es precisamente una división de este banco, Bluestone Mortgages el que oferta estas nuevas subprime en el Reino Unido. Bluestone sigue los pasos de Pepper Homeloans, entidad también australiana y que sólo opera a través de brookers. Ambas ofrecen hipotecas a ciudadanos que han tenido en el pasado "incidencias de crédito", como reza su publicidad. Es decir, impagos. ¿Intereses? El ya comentado 8%; siete en el mejor de los casos.

La preocupación en algunos sectores financieros aumenta dado que datos muy reciente apuntan a que el mismo tipo de préstamos de alto riesgo también se están concediendo en el mercado estadounidense de compra de automóviles, como informaba The Wall Street Journal hace escasamente quince días.

España, negocios extraños

En España, donde las reposesiones continúan a la orden del día, los problemas en relación con la vivienda y la gestión del parque inmobiliario afectado por problemas de impagos, o por la fallida de las entidades bancarias que respaldaban los créditos hipotecaris, son de otro calibre.

El Colectivo Burbuja hace ya un año que ha denunciado algunas de estas operaciones. También lo ha hecho la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

El ejemplo más claro sería la adquisición de la cartera de hipotecas de la antigua Catalunya Banc (38.000 viviendas, aproximadamente), desde abril pasado en manos del BBVA, valorada en 6.500 millones de euros, por parte del un hedge fund.

Los fenómenos económicos vuelven, como las malas películas, o las segundas partes de grandes éxitos, casi nunca exitosos.

 

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