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El dueño de Sargadelos presenta un ERTE para 86 trabajadores y dimite como CEO
Segismundo García afirma que "chulería" de la inspección de trabajo le "obliga" a "cesar en las funciones ejecutivas que venía realizando" con fecha de este mismo viernes
La alcaldesa de Cervo, Dolores García y el propietario de la factoría, Segismundo García, en la cafetería de la fábrica de cerámica de Sargadelos – Carlos Castro – Europa Press – Archivo
El dueño de Sargadelos, Segismundo García, ha comunicado a los representantes de los trabajadores la activación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por fuerza mayor entre el 27 de noviembre y el 15 de diciembre, que afectará a un total de 86 trabajadores
Según ha informado a la prensa el propio García, ha comunicado al Juzgado de lo Mercantil número 2 de A Coruña su «dimisión como gestor o CEO» de la fábrica de cerámica de la que se hizo cargo en el año 2014, estando en situación concursal.
Afirma que la «chulería» de la inspección de trabajo le «obliga» a «cesar en las funciones ejecutivas que venía realizando» con fecha de este mismo viernes.
En la actualidad, Sargadelos ya no está en concurso de acreedores –salió en 2016– y el propio García traslada en el escrito para el juzgado que la planta «ha satisfecho la totalidad de los créditos privilegiados y ha abonado la práctica totalidad de los créditos ordinarios devengados hasta la fecha».
«Se deja una empresa sin deudas, con amplia y recurrente tesorería, prestigiada en el mercado y en plena época de expansión», manifiesta quien, en todo caso, continúa siendo el dueño de la factoría.
Inspección de Trabajo
Este jueves el propietario de la emblemática empresa ordenó de nuevo la detención de la producción en la planta de cerámica de Cervo tras una nueva inspección de Trabajo a las instalaciones.
Tal y como avanzó Europa Press, las instalaciones recibieron este jueves la visita de tres personas por parte de inspección era «rutinaria» y «en eso habían quedado» en relación al expediente abierto a comienzos de año, según ha señalado la alcaldesa del municipio lucense, Dolores García.
La alcaldesa se encontraba allí por otras cuestiones, y se topó con los inspectores, que le comunicaron que la visita se producía «seis meses después» del pulso protagonizado por Segismundo García a principios de año.
Segismundo García ordenó abandonar la fábrica a la parte de la plantilla encargada de la producción y quedaron dentro, como meses atrás, los trabajadores de oficina y mantenimiento. A las puertas de la factoría, la sensación era de déjà vu y «de que esto es una tomadura de pelo», según destacó en declaraciones a Europa Press el portavoz de la CIG, Xorxe Caldeiro, quien recordó lo sucedido a principios de año.
El pulso que mantuvo entonces el propietario de Sargadelos con la Inspección finalizó con el despido de tres trabajadores y dos plazos: uno hasta después del verano para mejorar la seguridad y otro de algo más de tiempo para obras que afectasen al edificio, catalogado como bien de interés cultural (BIC).
Trabajo había abierto un expediente a Sargadelos después de detectar que dos trabajadoras desarrollaron silicosis en esta emblemática fábrica de cerámica de A Mariña de Lugo. La empresa estaba obligada a hacer 36 reformas para poder hacer seguros los puestos de trabajo.
“Mediación” de la Xunta
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, respecto al ERTE activado en la compañía ha pedido “seriedad” y “cumplimiento de la ley”. El mandatario gallego ha afirmado que el Ejecutivo autonómico intentará mediar en el conflicto, como ya hizo en primavera en un primer intento de cierre. «Intentaremos hacer el papel que nos llevó a la solución, pero también somos conscientes de nuestras capacidades como autoridad laboral y exigiremos el cumplimiento de la ley».
El presidente ha recordado que, cuando se produjo un conflicto, la Xunta intentó mediar para «llegar a una solución»: «En ese momento lo conseguimos y ahora intentaremos hacer lo mismo». Para ello, ha asegurado que tomará las decisiones que le «correspondan como Xunta de Galicia». «No creo que sea un buen final cualquier otro que no implique continuidad del trabajo normal de la fábrica», ha concluido.