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La patronal gallega del metal, automoción y naval ve más oportunidad que amenaza el acuerdo de la UE con Mercosur
La Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime) destaca, entre otros, el impulso que supondrá para la industria la reducción de los aranceles así como las nuevas oportunidades exportadoras o el acceso estable y más competitivo a materias primas
17/01/2026 Firma del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur en Asunción (Paraguay) POLITICA SUDAMÉRICA PARAGUAY PRESIDENCIA DE PARAGUAY
El pasado 9 de enero la Unión Europea dio luz verde a la firma de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), una decisión que sigue generando lecturas contrapuestas en el tejido productivo. Mientras el sector agrario y ganadero han elevado el tono de sus protestas por el impacto de la mayor competencia exterior, la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime) pone el acento en el potencial industrial del pacto, al entender que puede abrir nuevas vías de crecimiento para las empresas de la comunidad.
Según ha explicado Enrique Mallón, secretario general de Asime, a Economía Digital Galicia, en lo relativo a la industria el acuerdo supondrá que “los aranceles en áreas como automoción, maquinaria y bienes de equipo se irán reduciendo progresivamente en los próximos 10 o 15 años, por lo que se abre para nuestra industria facilidades para acceder a un mercado de casi 700 millones de consumidores con aranceles más bajos o nulos”.

No son las únicas ventajas que ven desde Asime al acuerdo. “Para empresas del sector metal en Galicia (por ejemplo, maquinaria, componentes metálicos o bienes de equipo), esto puede significar nuevas oportunidades exportadoras y una ventaja competitiva frente a competidores de otras regiones europeas que no están tan internacionalizados”.
Mallón ha apuntando que, con el acuerdo con Mercosur, las empresas gallegas “también podrán beneficiarse de un acceso estable y más competitivo a materias primas –especialmente en áreas que requieren materiales para fundición, tratamiento térmico o producción especializada– así como apoyar su cadena de suministro industrial, reduciendo costes y riesgos logísticos”.
“Este pacto es un contrapeso necesario en el escenario actual,con el proteccionismo de los Estados Unidos y la creciente hegemonía de China. La clave para Europa es asegurar suministros de energía, como litio o gas, y alimento fuera de la esfera de influencia de China y Rusia, mientras que los países del Mercosur aspiran a conseguir tecnología e inversión industrial, que atraigan inversión extranjera y modernicen sus economías y marcos regulatorios y sanitarios”, ha explicado el secretario general de la patronal.
Los riesgos del acuerdo con Mercosur
Asime está integrada por más de 600 empresas asociadas del sector de la automoción, metalmecánica y transporte; naval, marítima y energías marinas; construcciones y estructuras metálicas; aeronáutica; aluminio, extrusión, carpintería y cerramientos; ascensores y elevadores; y servicios complementarios como logística, sistemas de información o comunicación. Desde la patronal también tienen presentes los riesgos que supone el acuerdo en el que el punto más crítico “se encuentra en el sector agrícola por la dificultad para competir con los productos del Mercosur al eliminarse los aranceles a su exportación”.
Respecto a la industria, Mallón ha destacado como principal riesgo el hecho de que “se pueda intensificar la competencia en bienes industriales importados si ciertos productos metálicos o componentes llegan desde Mercosur con menores costes de producción”. Para paliar este potencial impacto, “debemos seguir trabajando en nuestra innovación, especialización y diferenciación de productos para mantener márgenes y posicionamiento tecnológico”.
Desde Asime inciden en la importancia de la innovación tecnológica y la especialización en nichos de alto valor añadido como, por ejemplo, en el sector aeroespacial, el de eólica marina o el de defensa. A ello se sumaría “la internacionalización proactiva, con prospección comercial en mercados Mercosur y adaptaciones de producto a las necesidades locales, así como la colaboración entre empresas, clústeres e instituciones, aprovechando el conocimiento global y los incentivos europeos para I+D+i”.
Protestas en Galicia
La UE dio luz verde al acuerdo a principios de enero –pese al rechazo de países como Francia y Hungría– tras aprobar primero formalmente una serie de salvaguardas negociadas con anterioridad para reforzar la protección del sector agroalimentario europeo. En concreto, se trata de una serie de medidas orientadas a reforzar la protección del campo europeo ante potenciales distorsiones graves causadas por la apertura a este mercado en sectores como las aves de corral, la carne de vacuno, los huevos, los cítricos y el azúcar.
Este marco establece umbrales específicos para que la Comisión Europea pueda iniciar investigaciones, además de activar las medidas que estime pertinentes, en caso de fuerte impacto en productos agrícolas sensibles europeos. El pasado diciembre el Parlamento y el Consejo acordaron fijar estos umbrales en un 8%, pero finalmente se han reducido a un 5%. De este modo Bruselas actuará cuando las importaciones de productos sensibles se incrementen de media un 5% y los precios caigan en el mismo porcentaje en un periodo de tres años.
Sin embargo, estas medidas no han convencido a agricultores y ganaderos. Este comienzo de año ha estado marcado por una intensa movilización de ambos sectores contra el acuerdo, con protestas que han incluido tractoradas, cortes de carreteras y manifestaciones. Uno de los focos principales se situó en Ourense, donde se bloqueó en varias ocasiones la autovía A-52 a la altura de Xinzo de Limia.
Las protestas también se han trasladado a las ciudades como, por ejemplo, Lugo, donde varias decenas de tractores recorrieron la ciudad y cortaron el tráfico durante horas, con advertencias de que el pacto podría provocar la “desaparición del sector primario” en Galicia.
El malestar del campo gallego se ha sumado a movilizaciones de ámbito estatal. Centenares de profesionales de la comunidad se desplazaron a Madrid para participar en marchas que reunieron miles de agricultores y hasta 500 tractores contra el acuerdo con Mercosur y los recortes de la PAC. El sector denuncia competencia desleal por la entrada de productos sudamericanos y reclama mayores garantías sanitarias y comerciales antes de que el acuerdo entre en vigor.