Los tribunales dejan sin permisos a cuatro de los cinco proyectos de eólica marina de Greenalia

El grupo gallego de renovables tramita en Canarias el parque Gofio, de 50 megavatios, pero la autorización para otras cuatro instalaciones fue rechazada primero por el Gobierno y ahora por los tribunales, que ven una fragmentación artificial de los proyectos

El CEO de Greenalia, Manuel García, sobre el proyecto de eólica marina Gofio, en aguas de Canarias

El CEO de Greenalia, Manuel García, sobre el proyecto de eólica marina Gofio, en aguas de Canarias

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Greenalia es uno de los pocos grupos que inició el proceso de tramitación de un parque eólico marino. Lo hizo con una instalación de 50 megavatios proyectada al sureste de la Isla de Gran Canaria, en el área de Tirajana, que finalizó la fase de informes previos y que se prefigura como el primer parque offshore de la compañía gallega, denominado Gofio. Antes de la moratoria del Gobierno a la eólica marina, la compañía que dirige Manuel García y preside José María Castellano, ex de Inditex y Novagalicia, había solicitado la autorización administrativa previa y la declaración de utilidad pública para este parque, además de para otros cuatro proyectos de 50 megavatios cada uno, también ubicados en Las Palmas: Guanche, Cardon, Mojo y Dunas. De todos ellos, solo la solicitud de Gofio prosperó, permitiendo a Greenalia obtener incluso la autorización en materia de servidumbres aeronáuticas por parte de AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) para el montaje de sus cuatro aerogeneradores en el puerto de Arinaga. El resto de parques recibieron una respuesta negativa de la Secretaría de Estado de Energía en el año 2022.

El grupo gallego de renovables, el único de la comunidad que ha presentado proyectos de eólica marina, había cursado las solicitudes en 2020, en plena pandemia y antes de que los grandes promotores comenzaran a remitir sus muestras de interés al Ministerio para la Transición Ecológica para construir parques de gran tamaño, como los proyectados por Iberdrola, Cobra, Ferrovial o Capital Energy en Galicia. Greenalia, que optó por instalaciones de menos de 50 megavatios con una tramitación, a priori, más sencilla, vio como la Dirección General de Política Energética y Minas desestimaba cuatro de sus cinco proyectos por silencio administrativo. Recurrió primero en alzada, sin tener éxito. Ahora, los tribunales también están denegando sus solicitudes en la vía del contencioso.

El escenario devuelve a la compañía a la situación que atraviesan la mayoría de promotores, que estuvieron primero a la espera de la publicación de los Planos de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), aprobados a principios de este año, y ahora aguardan el desarrollo de la normativa de implantación de la eólica marina.

Los tribunales creen que Greenalia fragmentó el proyecto

Una sentencia del pasado septiembre del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia desestima los argumentos del grupo de renovables para sacar adelante las autorizaciones administrativas previas de sus parques, así como la declaración de utilidad pública de los mismos, al entender que las cuatro instalaciones presentadas, en realidad, son producto de una fragmentación de un proyecto «con carácter unitario» y que debería tramitarse por la vía que siguen los parques con más de 50 megavatios, un proceso «más exigente». «El problema se centra en el método seguido mediante solicitudes de varios proyectos en el Mar de Canarias, en San Bartolomé de Tirajana, continuados y coexistentes, todos similares, lo que pone de relieve que en realidad se plantea un proyecto global que supera claramente los 50 megavatios, que es el límite que la normativa contiene para seguir uno u otro procedimiento», explica la sentencia.

Añaden los magistrados que «el espacio que pretende ocuparse con los diversos parques eólicos afecta una zona determinada y al fraccionar la misma en parques de menor potencia se evita todo el exhaustivo procedimiento regulado en la norma, y el procedimiento de concurrencia exigido. Si la normativa ha establecido determinadas garantías para parques eólicos de potencia superior, es porque se trata de preservar el mar, y de utilizar de manera racional los recursos». «Al pretender implantar varios parques de menor potencia en un espacio concreto, ocupando la zona sin concurrencia, se está distorsionando el fin perseguido y se evita la regulación concreta , más exigente, para parques mayores. Con un impacto igual o superior que si se instala un único parque de mayor potencia», concluyen.

Gofio sí, el resto no

Así explica el TSXG no solo la denegación de los permisos a los proyectos, que pretendían conectarse a la subestación Barranco de Tirajana III 220kV, sino también el motivo por el que sí fue aceptada la solicitud de Gofio y no las otras. Gofio fue el primero en presentarse, por lo que no cabía entonces contemplar la posibilidad de contemplar una fragmentación artificial de un parque «unitario». «La instalación separada, independiente y autónoma» que describe Greenalia, dicen los magistrados, «puede serlo formalmente, pero la realidad es que suma un todo que supera con mucho el límite establecido y pone de relieve que se ocupa un espacio amplio del mar territorial, en una misma zona y término municipal, con una producción de energía elevada, y evitando seguir el procedimiento previsto para tales instalaciones».

Estos cinco parques del grupo gallego de renovables son los únicos que figuran actualmente en su pipeline en materia de eólica marina y, si un recurso de casación no lo impide, deberán reiniciar su proceso de solicitud y autorización previa. Greenalia desarrolla también instalaciones eólicas, fotovoltaica y de generación con biomasa, teniendo actividad en todas las tecnologías de generación tradicionales, al que ha añadido ahora una alianza con P2X-Europe para producir combustibles verdes e hidrógeno.

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