La cúpula de Alcoa mejora su sueldo en plena crisis por el futuro de San Cibrao

El CEO de la compañía desde el pasado septiembre, Bill Oplinger, se llevó 4,7 millones de dólares mientras que Roy Harvey, presidente que abandonó la compañía al finalizar el año, se marchó con 14,5 millones

Roy Harvey y William Oplinger, expresidente y nuevo presidente de Alcoa, respectivamente / Alcoa

Roy Harvey y William Oplinger, expresidente y nuevo presidente de Alcoa, respectivamente / Alcoa

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No hay tranquilidad en San Cibrao. Esta semana, Alcoa emitió un comunicado en el que asegura que el complejo de A Mariña sigue sin ser viable, motivo por el que tiene en mente plantear a los sindicatos una nueva modificación de los acuerdos de viabilidad pactados en su momento; cambios “relativos a retrasos en las inversiones, flexibilidad para completar el reinicio de las cubas por encima de las 32 que están arrancando en la actualidad y el acceso al depósito de garantía si fuese necesario”. La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre la parte social que, además, acoge con alarma otro de los anuncios de los de Pittsburgh, que indicaron que “han iniciado contactos con potenciales compradores fiables que pudieran tener interés en adquirir las operaciones”, sin especificar si estos se circunscriben a la planta de aluminio primario o también a la de alúmina. Y es que, desde hace meses, la cúpula de la compañía advierte de que no está dispuesta a seguir financiando las pérdidas que le genera su negocio en España. Un hecho, no obstante, que no influye en sus sueldos, que se incrementaron el pasado ejercicio a pesar de los millonarios números rojos del grupo.

Así queda evidenciado en la documentación sobre compensaciones anuales recientemente publicada por Alcoa en donde se explica que, como en el caso de otras muchas cotizadas, los sueldos de la cúpula del grupo cuentan con una salario base, además de incentivos y compensaciones a corto y a largo plazo por objetivos conseguidos. El pasado año, la multinacional aluminera cerró ejercicio con unas pérdidas de 651 millones de dólares, alrededor de 600 millones de euros al cambio. Los administradores de la multinacional explican que el pasado fue un ejercicio lleno de desafíos “incluidos precios secuenciales más bajos de alúmina y aluminio y una mayor producción”, por este motivo, el plan anual de incentivos alcanzó un nivel de logro del 75,9%, por debajo de los objetivos marcados. Sin embargo, tanto el actual CEO del grupo, Bill Oplinguer, como el ejecutivo saliente, Roy Harvey, vieron cómo su sueldo completo del año medraba.

Cambios en la dirección

Según la información consultada por Economía Digital Galicia, Oplinguer vio cómo sus emolumentos totales percibidos el pasado 2023 pasaron de 3,5 a 4,7 millones de dólares, siendo el salario fijo de algo más de 862.000 dólares, a los que se suman distintos pagos por incentivos y los denominados stock awards, pago de variables en acciones. Hay que tener en cuenta que en septiembre del pasado año, este ejecutivo fue ascendido a CEO y presidente de la compañía, cargo que hasta entonces ocupaba Roy Harvey, quien estuvo muy presente en las negociaciones de los últimos años de la compañía con el Gobierno (la exministra de Industria, Reyes Maroto, llegó a despachar personalmente con él en Pittsburgh).

Harvey, que abandonó la compañía al finalizar el ejercicio, también vio como su sueldo se incrementó con respecto a 2022. En concreto, entre sueldo fijo, compensaciones en acciones y pagos variables por hitos, se anotó unas compensaciones de 14,5 millones de dólares, frente a los 12,8 millones del año precedente. Esta cantidad se encuentra, no obstante, por debajo de los 15,9 millones de dólares que percibió en 2021. Con un sueldo fijo de cerca de 1,2 millones de dólares, los stock awards que recibió el ejecutivo bajaron considerablemente, de 10,4 a 8,7 millones de dólares, si bien debido al cese de su contrato recibió unas compensaciones especiales de 2,8 millones de euros, al margen de los incentivos.

En la documentación relativa a los pagos a la cúpula de Alcoa, los administradores destacan, entre otros, la figura de Andrew Hastings, que desembarcó como vicepresidente también en septiembre del año pasado y que cerró 2023 con un sueldo completo de 820.000 dólares. Destaca la compañía, a la hora de justificar incentivos que “rápidamente realizó contribuciones impactantes al equipo ejecutivo”, siendo responsable “de los aspectos legales, de gobernanza, éticos y de cumplimiento de funciones de seguridad global”. Así, hace hincapié en que “el señor Hastings y su equipo brindaron un gran apoyo y asesoramiento para varios esfuerzos estratégicos en todo el negocio, incluidos los de Australia y España, que continúan evolucionando”.

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