La paradoja de la sequía: los embalses investigados de Naturgy e Iberdrola estaban más vacíos hace un año

Galicia afronta una de sus peores sequías con un descenso acusado de la producción hidráulica en los últimos meses y un año después de la crisis desatada el pasado verano por el vaciado de cuatro presas por parte de eléctricas

Embalse de As Conchas en Ourense

Vista del campamento romano Aquis Querquennis, situado a orillas del río Limia en el embalse de As Conchas, que está al 49% de su capacidad, este miércoles en Bande, Ourense.EFE/ Brais Lorenzo

Galicia afronta una de las sequías más prolongadas de las últimas décadas. Según los últimos datos semanales aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica, la reserva de agua de los embalses de la comunidad continúa descendiendo debido a la escasez de precipitaciones, hasta situarse en el 52,58% de su capacidad, un porcentaje de agua casi 16 puntos inferior a la media de la última década y casi tres puntos menos que el año pasado.

La cuenca Galicia-Costa está al 61,2% de su capacidad mientras que la del Miño-Sil se sitúa a un 50,4%. A nivel estatal hay que remontarse hasta 1995, hace 27 años, para encontrar en esta semana del año un peor dato en los embalses. No obstante, los números aportados por el ministerio encierran una curiosa paradoja en las presas gallegas. Si bien muchas de las denominadas de abastecimiento son las que presentan una situación más comprometida, las empleadas por las eléctricas para la generación hidráulica no están tan vacías como hace un año.

Al menos, no los cuatro embalses que el agosto pasado captaron la atención mediática en Galicia debido al desecado que sufrieron. Embalses explotados por Iberdrola y por Naturgy y que desataron una guerra entre la Xunta de Galicia y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, dependiente del ministerio de Teresa Ribera, por qué administración tenía más responsabilidad en la autorización del secado.

Los embalses de la polémica

Los embalses en el centro de la polémica, situados en Lugo y Ourense, eran los de Belesar y Salas, ambos propiedad de Naturgy, y los de As Portas y Cenza, de Iberdrola. A datos de este 9 de agosto, la presa de Belesar se encuentra al 39,3% de su capacidad, mientras que en la misma semana del pasado año, sin una situación de sequía tan prolongada, estaba al 38,6%. La media de los últimos 10 años es, no obstante, del 61,4%.

En el caso del embalse de Salas, esta semana se encuentra al 39,08%, mientras que hace un año estaba ya al 35,6%. En su caso, la media de la última década a estas alturas del año era del 47,36%.

De las cuatro presas que hace un año fueron investigadas por la propia Xunta, que llegó a anunciar que había incoado expedientes contra las eléctricas y contra la propia confederación hidrográfica, la que presenta peor situación es la de As Portas, al 23,5% de su capacidad. No obstante, hace doce meses, estaba al 16,4%, siendo la medida de capacidad de los últimos diez años de un 68,25%.

Por último, el de Cenza se encuentra al 32,5%, mientras que la misma semana de agosto de 2021 estaba a un 15% (en la última década, en este caso, la media estaba a un 58,75%).

Restricciones

En cualquier caso, a pesar de que la situación puntual de estos embalses era peor hace un año, su caudal está muy limitado. Esta misma semana, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, a la que pertenecen, pidió contención tanto a familias como a administraciones y a empresas energéticas.

“Recordamos a los ayuntamientos la necesidad de realizar un uso sostenible del agua y a la aplicación de medidas de ahorro, evitando el baldeo de calles, riego de jardines, campos de deportes, eliminación de fuentes, e incluso conminándoles a valorar la necesidad de llevar a cabo restricciones horarias del agua, entre otras medidas”, apuntaba el organismo de cuenca, que anunció que remitiría escritos a las comunidades de regantes y a las empresas hidroeléctricas, instándolas a ejecutar “acciones que mejoren la eficiencia en la utilización de este recurso”.

Generación hidroeléctrica

Hay que tener en cuenta, que la producción hidroeléctrica ha caído de forma notable este año, lo que en parte puede explicar la situación de los embalses con respecto al pasado verano. Durante la ola de calor, y ante la bajada de la producción hidroeléctrica, las energéticas han apostado, a pesar de su elevado precio, por quemar más gas.

Del boom de la generación hidroeléctrica el pasado año dan cuenta los registros de Red Eléctrica que indican que las centrales hidráulicas de Galicia pasaron de producir 228.818 megavatios/hora en julio de 2020 a 503.672 megavatios en el mismo mes del año pasado.

A falta de conocer los datos de este verano, a principio de año, el balance energético de la comunidad reflejaba una notable caída de la producción hidráulica. En concreto, en el mes de enero cayó un 62% con respecto a 2021, un 79% en febrero, un 57% en marzo y un 56% en abril.