Naturgy encalla de nuevo en Meirama con un proyecto de baterías y deja en el aire 200 millones en inversiones

El Gobierno seleccionó la central hidroeléctrica de Tasga para el nudo de Meirama frente al proyecto de almacenamiento de Naturgy, que tampoco pudo desarrollar 70 megavatios eólicos ni la central de hidrógeno con Repsol y Reganosa

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, en un montaje con la antigua central térmica de Meirama de fondo

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, en un montaje con la antigua central térmica de Meirama de fondo

Hasta 2019, Naturgy era el grupo de referencia en Meirama, donde operaba una de las dos centrales térmicas que estaban operativas en Galicia junto a la de Endesa en As Pontes. Fue aquel año cuando el grupo heredero de Fenosa anunció el cierre de las instalaciones para disgusto de la Xunta de Alberto Núñez Feijóo, que lo acusó de faltar a su compromiso de continuar quemando carbón en el enclave coruñés. En aquellos tiempos previos al Covid ya se discutía, como ahora, sobre los ritmos de la descarbonización.

La eléctrica, que recibió la autorización de cierre de Transición Ecológica en 2020, prometió entonces inversiones para garantizar la continuidad de la actividad industrial y económica en Meirama. Y, ciertamente, presentó proyectos. Pero, por causas normalmente ajenas a su voluntad, todos están congelados y sin fecha para su desarrollo. Naturgy, el principal distribuidor de gas y electricidad de Galicia, no está siendo profeta en la que hasta aquel 2019 era claramente su tierra.

El gran proyecto de baterías de Naturgy

El último proyecto en quedar varado no era conocido hasta ahora. La compañía que capitanea Francisco Reynés planteó levantar en la localidad que albergó su antigua térmica una plataforma de almacenamiento con baterías de ion-litio stand alone, conectada directamente a la red. La iniciativa preveía engancharse al nudo de Meirama, aprovechando la capacidad que dejó libre el cierre y desmantelamiento de su central, concluido en 2024. La instalación contaría con con una capacidad de 600 MWh y una potencia instalada de 150 megavatios, según recoge el grupo en su memoria de ejercicio. Esta capacidad es superior, por ejemplo, a la que suman conjuntamente los últimos siete proyectos de almacenamiento con baterías que puso en marcha la compañía a finales del año pasado, tras lograr 39 millones de financiación pública. Son seis de hibridación y uno stand alone en Vigo, que conjuntamente alcanzarían los 359 MWh de capacidad de almacenamiento.

El plan llegó al Ministerio para la Transición Ecológica. Naturgy lo presentó al concurso de capacidad del nudo de transición justa de Meirama, pero la conexión fue adjudicada a otro proyecto, la central hidroeléctrica reversible de Tasga, que se quedó los 408 megavatios disponibles. Aquella resolución del departamento que dirige Sara Aagesen también desestimó las propuestas de Norvento, Field y GNera Energía, otros de los aspirantes a usar el enchufe de la antigua central térmica.

Las inciertas inversiones de Naturgy

En la compañía reconocen que sin conexión eléctrica su proyecto de baterías no va, de momento, adelante, por lo que son también reacios a entrar en detalles sobre él o sobre la inversión que requeriría. En todo caso, es el último tropiezo en el conjunto de iniciativas que fue planteando en Meirama y que, por el momento, deja 200 millones de inversiones en el aire, pues en ninguna de ellas hay certezas de que vayan a salir adelante.

Los parques eólicos, casi 70 megavatios, están suspendidos de manera cautelar en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. La planta de hidrógeno en alianza con Repsol y Reganosa se frenó por iniciativa de los propios promotores, al no ver viable su construcción en un momento de mayores costes y parálisis eólica. Y la instalación de almacenamiento con baterías se quedó sin conexión eléctrica.

De los eólicos al hidrógeno

La planta de hidrógeno habría conllevado una inversión de 64 millones y contaría con una potencia inicial de 30 megavatios, aunque escalable posteriormente hasta los 200 megavatios. El plan de los socios era que se abasteciera de la energía eólica de los parques de Naturgy y suministrara a la refinería de Repsol, pero a la hora de tomar la decisión final, la falta de energía renovable y el incremento de costes tumbaron la iniciativa.

En el caso de los parques eólicos, denominados Meirama y As Encrobas, fue el Tribunal Superior de Xustiza el que decretó la suspensión cautelar por riesgo medioambiental. El primero, de 44,5 megavatios, tenía una inversión prevista de más de 44 millones; mientras que el de As Encrobas, con 20 megavatios de potencia, superaría los 20 millones. En conjunto, los proyectos de hidrógeno y eólicos superarían los 130 millones, a los que habría que sumar la plataforma de baterías que no salió adelante.

A pesar de los reveses, la compañía de Francisco Reynés continúa apostando por Galicia, aunque sea lejos de Meirama. Por ejemplo, ha proyectado unos 1.000 millones de inversión en centrales hidroeléctricas de bombeo, con la reconversión de la central de Frieira y otros dos proyectos en el Avia y el Miño.

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