Naturgy, Iberdrola, Reganosa, Tasga, Magtel… Crece la competencia por las grandes baterías de bombeo en Galicia

Mientras que Tasga blinda su proyecto de hidroeléctrica reversible en Meirama, en As Pontes continúa la tramitación de dos solicitudes que pretenden hacer uso del lago de Endesa mientras el sector espera el desarrollo del sistema de pagos por capacidad para asegurar su rentabilidad

Ignacio Sánchez Galán y el presidente portugués, António Costa en la inauguración de la gigabatería hidroeléctrica del Támega / Iberdrola

Ignacio Sánchez Galán y el expresidente portugués, António Costa en la inauguración de la gigabatería hidroeléctrica del Támega / Iberdrola

Tras dos meses de lluvias, la generación hidráulica está al alza. El pasado enero, según los datos provisionales de Red Eléctrica, alcanzó los 3.203 GWh en toda España, frente a los 8.257 de la eólica y la caída de la fotovoltaica, que cayó hasta los 2.800 GW debido a la falta de sol. La gallega fue la comunidad que más energía procedente de los embalses aportó al sistema eléctrico. Su papel clave para con este tipo de energía está llamado a continuar en el futuro, a tenor de los proyectos en cartera de grandes compañías para instalar centrales reversibles o de bombeo, grandes baterías de almacenamiento. No obstante, tanto la fuerte competencia, que ha derivado en la aparición de proyectos coincidentes, como las necesidades de garantías para acometer obras de semejante envergadura hace que los avances sean lentos.

La principal característica de las megabaterías de bombeo con respecto a las hidráulicas convencionales es que unen dos masas de agua a distinta altura. En las horas valle, en las que existe menor consumo eléctrico, la energía se usa para elevar el agua del depósito inferior al superior para que, una vez que se alcance el pico de demanda, el caudal se mueva, de nuevo, generando energía eléctrica.

Los retos de la tramitación

El Gobierno central y las comunidades parecen decididas a apostar por el bombeo. La última reforma de la Ley de Aguas en España prioriza las hidráulicas reversibles al incluirlas como un nuevo uso del agua denominado “almacenamiento hidráulico de energía”. Además, también permite que en los casos que se realice una repotenciación de centrales reversibles ya existentes, se pueda obtener un nuevo plazo de concesión, por tiempo suficiente para amortizar la inversión realizada, no pudiendo superar, eso sí, los 40 años.

Además, el Ministerio para la Transición Ecológica lanzó el pasado enero una nueva convocatoria de subvenciones para proyectos innovadores de almacenamiento energético mediante bombeo reversible de 90 millones de euros.

Pero, pese a las ayudas, el sector deja claro los retos a los que se enfrenta. Hace unos meses, la patronal de las compañías de almacenamiento de energía, Asealen, indicaba que España cuenta en la actualidad con 18 centrales de bombeo que suman 6 GW, siendo el objetivo de Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) llegar a los 10 en 2030, un objetivo que, opinan, parece complicado si no acelera la tramitación y la puesta en marcha de un mecanismo de capacidad que compense sus ingentes presupuestos. Recuerdan que estos megaproyectos están además condicionados por la concesión de dominio público hidráulico y, claro, está, por los puntos de la conexión a la red.

Meirama

La semana pasada los de Sara Aagesen designaron a la sociedad Coventina Renovables, de la gallega Tasga, como adjudicataria del concurso público para la concesión de capacidad de acceso de evacuación a la red de energía eléctrica de instalaciones de generación renovable en el nudo de transición justa de Meirama. La compañía se asegura, de esta forma, el enganche para la central de bombeo que tramita, con una de sus balsas en el lago de la antigua térmica.

El proyecto de Tasga tiene un presupuesto aproximado de 411 millones de euros. En el pasado, también la madrileña Capital Energy estudió levantar una hidráulica reversible en el lago de la antigua térmica de Naturgy aunque, finalmente, el proyecto no pasó el necesario filtro de Augas de Galicia, organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente.

As Pontes

Si el futuro de la central de bombeo en Meirama parece despejarse, de momento, aún no existe tanta definición en As Pontes, en pleno trámite de competencia entre dos proyectos que pretenden aprovechar agua del lago: uno el proyecto por la andaluza Magtel y otro por Reganosa y EDP. Ambas solicitudes continúan en proceso de tramitación en Augas de Galicia, según han confirmado a Economía Digital Galicia.

En noviembre de 2022, Amadorio Energía, una filial de Magtel, recibió el visto bueno por parte de Augas de Galicia para poder hacer uso de una concesión de aguas del lago de As Pontes para su proyecto de una central de bombeo que uniría esta masa de agua con otra de nueva creación en la zona de Pena Eiriz. No obstante, a principios de este año, la firma decidió reformular su proyecto con una nueva ubicación motivo por el que, de nuevo, su propuesta debía ser evaluada.

Pero Augas se encontraba ya analizando otra propuesta que solicitaba una concesión de caudal del lago de As Pontes. La de la sociedad Canerde, participada por Reganosa y EDP. Las compañías anunciaron ya en 2021 su intención de levantar una central hidroeléctrica reversible que podría llegar a los 570 megavatios y que también emplearía como depósito inferior en lago minero. No obstante, las promotoras decidieron parar la tramitación del proyecto inicial en 2022 con el fin de introducir “mejoras ambientales y técnicas” que asegurasen su ejecución, presentando finalmente una propuesta de planta de bombeo de unos 480 megavatios.

Pugna por el Tambre

No son los únicos proyectos de bombeo en Galicia en situación de trámite de competencia. En 2023, Augas de Galicia reveló que dos empresas, en este caso la madrileña Capital Energy y la sociedad Espiral Renovables, ligada a la compostelana Tasga Renovables, estaban interesadas en levantar sendos proyectos reversibles que proponían usar como depósito inferior el embalse de Barrié de la Maza, en el río Tambre.

No obstante, ese embalse es explotado por Naturgy desde su construcción por lo que, el pasado año, los servicios jurídicos de la Xunta determinaron que los de Francisco Reynés tenían prioridad, si así lo quisieran, para hacer uso de este nuevo aprovechamiento.

La energética decidió entrar en la pugna algo que, obligaba también a las otras dos firmas a reformular los expedientes presentados ante Augas. Así, en diciembre, Augas de Galicia ordenó “retrotraer la tramitación del procedimiento para otorgar una concesión de aguas superficiales para la instalación de un almacenamiento hidráulico de energía en el río Tambre”.

Al margen de este proyecto, del que no existen de momento datos públicos al estar inmerso en un proceso de competencia, Naturgy también estudia otros tres proyectos de bombeo en la comunidad. Uno en Filgueira, en fase de trámite concesional, en este caso, con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, y que propone aprovechar para una de las balsas del proyecto el actual embalse de Frieira.

Por otro lado, la compañía también ha recuperado el proyecto Belesar III, en Lugo, que comenzó a analizar ya en el año 2012. La infraestructura, “completamente subterránea”, apuntan, tendría una capacidad de 215 MW y uniría los embalses de Belesar y Peares, en Chantada.

Su tercera apuesta está en Ourense. En este caso el proyecto sobre la mesa es una planta reversible vinculada al embalse de Albarellos y que se situaría entre los concellos de Avión, Carballeda de Avia y Leiro.

Pendientes de los pagos por capacidad

Iberdrola, la compañía líder en la comunidad gallega en cuanto a la generación de energía hidráulica, también tiene en cartera un megaproyecto, el denominado Conso II, en Ourense, en la cuenca del Sil, que uniría dos embalses que ya explota en la actualidad: el de Bao, a menor altura, con el de Cenza, que además es uno de los de mayor caída de Europa.

De momento, y aunque ha compañía está iniciando los trámites de esta propuesta, con un presupuesto que podría acercarse a los 1.500 millones de euros, la decisión de ejecución aún no es firme. No lo es porque la firma requiere “una serie de garantías” que también pasan por tener una rentabilidad asegurada, algo para lo que, insisten, sería muy beneficioso el sistema de pagos por capacidad que plantea el Gobierno.

Transición Ecológica ha retomado una medida para crear un mercado de capacidad que garantice la seguridad de suministro en momentos críticos.



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