Navantia ficha a tres ex altos cargos de la Royal Navy y apunta a los grandes programas de defensa del Reino Unido

Sarah Davies, Mark William Poffley y Alan Massey se incorporan al consejo de administración de Navantia UK, en el que también están presentes los españoles Donato Martínez y Alberto Isidro Martínez

Mark William Poffley, junto a Sarah Davies y Alan Massey

Mark William Poffley, junto a Sarah Davies y Alan Massey

Navantia teje su estructura en Reino Unido. La compañía controlada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha remitido a la Companies House británica los estatutos sociales de su filial Navantia UK, que a comienzos del año pasado tomó el control de los antiguos astilleros de Harland & Wolff en Belfast (Irlanda del Norte), Appledore (Inglaterra), Arnish y Methil (Escocia). En el documento, Navantia da forma al consejo de administración y marca cuáles serán los negocios core de esta sociedad a la que inyectó 75 millones de libras (unos 88 millones de euros) en febrero de 2025.

En concreto, Navantia establece que su consejo de administración estará compuesto por una horquilla de entre 4 y 12 miembros. En la actualidad, este número asciende a cinco tras los últimos nombramientos que la firma realizó a mediados del mes de julio. Fue entre los días 13 y 14 de ese mes cuando Navantia UK anunció la designación de Sarah Davies, Mark William Poffley y Alan Massey como nuevos directores de la compañía (el equivalente a consejeros en España).

Acento británico en la cúpula de Navantia UK

Todos ellos guardan una especial vinculación con un ámbito de la defensa en el que Alan Massey avanzó hasta situarse prácticamente en la cúspide de la Royal Navy. Durante sus tres décadas con la Armada británica, Massey llegó a asumir el rango de vicealmirante. Durante esta etapa tuvo como destinos dos de los mayores portaviones de la Royal Navy, como son el HMS Illustrious y el HMS Ark Royal y posteriormente sería segundo Lord del mar y comandante en jefe del Mando Naval Nacional.

Condecorado como Caballero Comendador de la Orden del Baño (KCB) y como Comendador de la Orden del Imperio Británico (CBE), Massey aportará a Navantia UK su conocimiento tanto sobre el funcionamiento interno del ámbito de la defensa como del transporte marítimo, puesto que también estuvo ocho años al frente de la Agencia Marítima y de Guardacostas.

En el consejo de administración de Navantia UK también estará presente Mark William Poffley, un histórico del Ejército británico. Teniente General del British Army retirado, fue Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres y Jefe del 13º Regimiento de Apoyo a Asalto Aerotransportado. Al margen del ejército británico, Poffley también ha estado al frente de consultoras como Universal Defence and Security Solutions (UDSS) y MPP Advisory Ltd.

Por su parte, Sarah Davies trabajó en Jaguar Land Rover y PA Consulting antes de incorporarse a un Ministerio de Defensa en el que llegaría a asumir la dirección financiera de la Royal Navy, donde llegó a manejar presupuestos superiores a los 8.000 millones de libras. Tras abandonar el Ministerio, su labor en los últimos años se ha centrado en la Institución Real Nacional de Botes Salvavidas (RNLI), en donde ejerce como directora financiera y responsable de servicios corporativos.

Sarah Davies, Mark William Poffley y Alan Massey acompañan ahora en el consejo de administración de Navantia UK a los dos representantes de nacionalidad española. Se trata de Alberto Isidro Martínez y Donato Martínez. El primero acumula casi seis años de experiencia en Navantia (previamente trabajó 17 años en la Compañía Española de Sistemas Aeronáuticos) y durante los tres últimos ha estado al frente del departamento financiero de Navantia UK.

Donato Martínez, por su parte, es un histórico de la Bazán de Ferrol desde su incorporación a finales del siglo pasado. Durante sus casi tres décadas en la empresa pública, Martínez ha sido jefe de proyectos en Cartagena y en Australia para, ya en Madrid, asumir la dirección de Sistemas y Servicios de Navantia hasta mediados de 2025, momento en el que fue designado CEO de Navantia UK.

Estos cinco consejeros tendrán que reunirse un mínimo de ocho veces al año para decidir el rumbo de esta sociedad que fija como actividades la construcción naval, la fabricación de estructuras flotantes, la reparación y el mantenimiento de buques, labores de ingeniería y logística, así como el sector de las energías renovables, poniendo el foco en la eólica offshore (un segmento en el que se ha centrado Navantia-Fene a lo largo de estos últimos años).

Los números de Navantia en Reino Unido

Con la comunicación de sus estatutos sociales, Navantia UK da un paso más hacia la consolidación en el que ahora será su segundo mayor mercado tras España. La compañía hizo pública semanas atrás su intención de alcanzar los 1.500 empleados en el astillero de Belfast, una cifra que tan solo se quedaría por detrás de los 1.725 que emplea directamente en Ferrol y superaría los 1.130 de San Fernando, los 1.082 de Cartagena, los 497 de Puerto Real, los 175 de Cádiz y los 174 de Fene.

El astillero de Belfast ocupa precisamente un papel clave en el macrocontrato que supuso el desembarco de Navantia en Reino Unido. Y es que las instalaciones norirlandesas asumirán el grueso de la fabricación de los bloques de los tres buques de aprovisionamiento para la Royal Navy que Navantia se adjudicó junto a Harland & Wolff y BMT.

Este contrato, valorado inicialmente en 1.600 millones de libras (unos 1.850 millones de euros al cambio actual) contemplaba que el astillero de Belfast asumiese tanto la fabricación de la mayoría de los bloques (algunos serían asignados a la Bahía de Cádiz) como los trabajos de ensamblaje final.

La quiebra de Harland & Wolff dejó en el aire este contrato, motivo por el cual Navantia movió ficha y se quedó con sus instalaciones productivas a cambio de mantener el contrato. La empresa pública española también se comprometió a invertir hasta 136 millones de euros para impulsar las obras de modernización necesarias para revitalizar las instalaciones, de los cuales la mayor parte (unos 103 millones de euros) irán a parar a las instalaciones de Belfast (Irlanda del Norte), en donde hace un siglo se construyó el Titanic.

Es por ello que Navantia UK pasó de ser un nexo entre Navantia y el mercado inglés a convertirse en el actor principal de este contrato y a llevar la voz cantante en materia de asignación de subcontratas. Este aumento de actividad se tradujo en un salto en el número de empleados desde los 24 que registraba al cierre de 2024 hasta los 975 al término de un 2025 en el que, además, cosechó unas pérdidas netas por valor de 47,4 millones de libras (unos 54,5 millones de euros al cambio actual).

Navantia UK concluyó con números rojos un ejercicio fiscal 2025 en el que disparó su facturación desde los 84,1 hasta los 229,7 millones de euros y en el que materializó la compra de los centros productivos de Harland & Wolff en Belfast (Irlanda del Norte) para iniciar la construcción del primero de los tres buques de aprovisionamiento para la Royal Navy británica.

Tras consumar su desembarco en las islas, Navantia gana enteros para hacerse un hueco en el Plan de Inversión en Defensa (Defence Investment Plan) que Reino Unido ha puesto en marcha dentro de su programa de rearme. Están previstos más de 55.000 millones de inversión solamente en programas navales, de los que 18.000 millones se ejecutarán hasta 2030.

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