La compra de los astilleros del Titanic para su gran contrato en Reino Unido hace un roto a Navantia de 60 millones

Con unos números rojos de 149 millones de euros en 2025, el gasto en defensa del Gobierno será clave para que los astilleros públicos salgan de pérdidas, ya que los contratos españoles se dispararon un 84%

Montaje con el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, sobre una imagen de archivo del astillero de Navantia en Ferrol, en la botadura de una de las fragatas F-11

Montaje con el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, sobre una imagen de archivo del astillero de Navantia en Ferrol, en la botadura de una de las fragatas F-11. Fotos: Europa Press

Navantia se marca como objetivo alcanzar la rentabilidad en 2027 al calor del boom de la inversión en defensa y, sobre todo, con la salvaguarda de una cartera de pedidos que se incrementó un 57% en tan solo un año, hasta los 12.826 millones de euros. En todo caso, el grupo público dueño de los astilleros de Ferrol no fue capaz el pasado año de salir del rojo. Finalizó 2025, de hecho, aumentando sus pérdidas netas consolidadas un 23%, de los 121 a los 149 millones de euros en rojo, y eso pese a que la cifra de negocio se estiró un 30% hasta rozar los 2.000 millones de euros. La clave en el crecimiento del negativo estuvo en Reino Unido y la inversión que los de Ricardo Domínguez tuvieron que acometer para hacerse con los activos de Harland & Wolff, los astilleros del Titanic, en una operación necesaria para poder sacar adelante el millonario contrato con la Royal Navy. La operación le supuso un roto de casi 60 millones de euros.

A principios del pasado año, Navantia UK, filial británica del grupo dependiente de la SEPI, adquirió la compañía de construcción naval Harland & Wolff, inmersa en situación de quiebra, una operación que tornó en necesaria para poder dar cumplimiento al programa de construcción adjudicado por el Ministerio de Defensa de Reino Unido y por el que construirá tres buques de apoyo logístico para la Royal Navy valorados en 1.900 millones de euros. La firma era, inicialmente, su socia local para poder sacar adelante el encargo.

Una compra de 106 millones

Según la reciente memoria consolidada de Navantia, consultada por Economía Digital Galicia, Navantia pagó un total de 106,5 millones de euros por los astilleros británicos, entre adquisición de inmovilizado y existencias. Los administradores de la compañía indican que dicho importe “fue desembolsado en efectivo” y que la operación “se enmarca dentro del proceso de expansión previsto, confirme a las directrices establecidas en el plan estratégico”.

Esta compra, necesaria para crecer, es la que, sin embargo, decanta que la compañía ampliase sus números rojos en 2025. Mientras que el negocio español de Navantia logró reducir sus pérdidas un 9,6% hasta los 119 millones, la filial británica disparó sus pérdidas de 1,9 a 55,2 millones de euros en un año. Además, y debido a los ajustes de consolidación, le generó al grupo unas pérdidas de 59,53 millones de euros.

No ocurrió lo mismo con las otras filiales internacionales. Navantia Australia PTY aportó un beneficio de 14,2 millones, frente a los 5,5 millones de Navantia Arabia o los 7,1 millones de su participada SAMI, joint venture de la que retiene un 49% y en la que comparte accionariado con la empresa estatal saudí de industrias militares.

La importancia de los encargos

En todo caso, Navantia espera alcanzar la rentabilidad en el ejercicio 2027 algo para lo que jugará un papel clave, más allá de Reino Unido, los contratos del Ministerio de Defensa del Gobierno español.

De los 12.826 millones de euros que tiene en su cartera de contratos, 9.894 proceden del mercado nacional, es decir, el 77% del total, frente a los 1.844 millones de contratos en el exterior de la UE, siendo clave el de Reino Unido.

Pero, además, la contratación por parte del Gobierno se disparó durante el pasado ejercicio, cuando la cartera de pedidos aumentó un 84%, al pasar de 5.145 millones a cerca de 9.500 millones.

Por otro lado, ya durante el ejercicio 2025, aún cerrando en pérdidas, la cifra de negocio aumentó considerablemente hasta rozar los 2.000 millones de euros. De los distintos contratos, el que más aportó fue el de las fragatas F-110, que se desarrollan en Ferrol, por 493 millones de euros, seguido de los submarinos S-80 DE Cartagena, con 213 millones, y las corbetas KSA, para la Marina Real de Arabia Saudí, que se fabrican en Cádiz, principalmente, por 162 millones.

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