Navantia ‘matiza’ a su presidente e indica que no busca “en este momento” un socio privado
Comisiones Obreras rechaza las palabras del presidente de los astilleros públicos, que este lunes habló de la posibilidad de dar entrada a capital privado en un futuro
El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, durante un acto en los astilleros de Ferrol / Navantia
Navantia ha tenido que matizar las palabras de su presidente, Ricardo Domínguez, que este lunes abrió la puerta a la entrada de un socio privado en un futuro. Fuentes de la compañía pública de construcción naval indican que, con respecto a las palabras de su máximo directivo en un foro, “aclarar que se trataba de una reflexión a futuro en el contexto de la industria en Europa, pero no es un escenario que se esté planteando en este momento”. “Fue una respuesta a una pregunta que le hicieron en un foro”, argumentan.
Este lunes, Ricardo Domínguez causó sorpresa en el sector al indicar que la entrada de capital privado en Navantia es algo que “debiera llegar” a largo plazo, en un escenario de mayor inversión en defensa. El ejecutivo fue más allá, y puso como ejemplo, la estructura de la compañía francesa Naval Group, un gigante liderado por el Estado francés, pero cuyo 35% del capital está en manos una empresa tecnológica, Thales. Esta última, aunque cotizada, también cuenta con la administración pública como primer accionista.
«Privatización encubierta»
Las palabras de Domínguez fueron este martes rechazadas por los sindicatos. Comisiones Obreras indicó que esas declaraciones son “un intento de justificar problemas de gestión”. Víctor Ledo, responsable estatal del sector naval de CC OO Industria, denunció que la “subcontratación masiva” de Navantia ya constituye “una privatización encubierta” de gran parte de la actividad.
Por su parte, la formación Ferrol en Común también advirtió mediante una nota de prensa que hablar de privatización supone priorizar la rentabilidad económica por encima del empleo, las condiciones laborales y el futuro industrial de la comarca. «Ferrol ya conoce las consecuencias de décadas de desmantelamiento industrial», ha señalado.