Movilidad, inversión y tejido empresarial ‘verde’ impulsan a A Coruña en el Atlas Urbano
El estudio impulsado por Economía Digital Galicia destaca a la ciudad herculina como la única urbe de la comunidad adscrita a las grandes redes nacionales y europeas de sostenibilidad urbana
Vista aérea de la ciudad de A Coruña. EFE/Cabalar
A Coruña sobresale en el Atlas Urbano de Sostenibilidad en Galicia 2025 por su fortaleza en ámbitos clave como la movilidad sostenible, la gobernanza ambiental y la economía verde. La ciudad herculina lidera el uso del transporte público entre las siete urbes gallegas y concentra, junto a Vigo, el mayor tejido empresarial vinculado a la transición ecológica. Sin embargo, estos avances conviven con una de sus principales asignaturas pendientes: la contaminación acústica, ya que los niveles de ruido registrados superan los umbrales de referencia establecidos para las zonas residenciales urbanas.
El estudio, impulsado por Economía Digital Galicia, señala que en el caso de A Coruña no han podido ser analizados todos los indicadores objeto de estudio. La ciudad “no publica información homologable sobre cuatro de los once indicadores del bloque de residuos, incluidos los más relevantes: recogida efectiva por fracción, recogida de papel y de envases por habitante, y tasa global de reciclaje. La ausencia de publicación comparable dificulta su evaluación”.
Tampoco existen datos sobre el número de contenedores para envases ligeros. Sí están disponibles los relativos a los de papel, que ascienden a 916, la segunda cifra más alta de Galicia, solo por detrás de Vigo, con 1.062 unidades, un dato coherente con el hecho de que ambas son las ciudades más pobladas de la comunidad.
Redes institucionales de sostenibilidad
El Atlas desgrana la adhesión de las urbes gallegas a las grandes redes nacionales y europeas de sostenibilidad urbana, algo que define como un acto voluntario que compromete al ayuntamiento con determinadas metodologías, reportes y obligaciones de seguimiento. Esta adhesión no garantiza por sí sola resultados pero “señala disposición institucional y abre puertas a foros de intercambio de prácticas, líneas específicas de financiación europea y visibilidad internacional en circuitos donde la pertenencia importa”.
El estudio recoge la pertenencia de cada ciudad a cinco redes representativas del ecosistema institucional de la sostenibilidad urbana:
- Red de Entidades Locales para la Agenda 2030
- Red Española de Ciudades por el Clima
- Red Innpulso de Ciudades de la Ciencia y la Innovación
- Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía
- Red Española de Ciudades Saludables

A Coruña es la única de las siete ciudades con plena adhesión a las cinco redes consolidando así “un perfil de gobernanza ambiental estructurado y completo”. “Este compromiso requiere haber tramitado cinco procesos de incorporación distintos, con sus respectivas exigencias documentales, sus obligaciones de reporte y sus cuotas de participación. La ciudad herculina figura en el ecosistema español de redes de sostenibilidad urbana, como un actor de referencia que la ciudad cultiva con esmero. Esa solvencia formal, sin embargo, contrasta con la falta de datos en el bloque de residuos, a pesar de que la participación en las redes europeas de Agenda 2030 y del Pacto de las Alcaldías conlleva obligaciones explícitas de transparencia ambiental”.
Inversión en protección ambiental
Más allá de la adhesión a redes, uno de los aspectos que determinan el compromiso con la protección del medio ambiente urbano es la inversión destinada desde los ayuntamientos. “Este indicador establece las prioridades reales. Aquellos que asignan recursos significativos a la protección ambiental están materialmente comprometidos con la causa”.
A Coruña, con un presupuesto destinado en 2025 de 1,9 millones, completa el podio del ranking de ciudades gallegas junto a Pontevedra, con 4,4 millones, y Vigo, con 2,94. Por su parte, Santiago, Ferrol y Ourense forman un grupo intermedio-bajo con cifras entre 156.000 y 384.000 euros, sustancialmente inferiores a las de las tres primeras pero distintas del caso de Lugo.

Uno de los aspectos en los que la ciudad herculina manifiesta su liderazgo es en la existencia de un tejido empresarial circular, es decir, empresas dedicadas a la valorización de residuos, a la gestión del agua, a la generación de energía renovable, a la descontaminación, a la economía azul, a los servicios ambientales en sentido amplio, no hay cierre efectivo del ciclo de materiales. Sin este tejido “no hay capacidad endógena de innovación, de generación de empleo cualificado vinculado a la transición ecológica y, en última instancia, para que la ciudad capture parte del valor económico que la economía circular está generando”.
A Coruña, igual que Vigo, concentra en torno a 85 empresas con actividad económica verde, cifras que multiplican por ocho o por diez las de Pontevedra y Ferrol. Según explica el Atlas, esta brecha revela “una geografía económica que el análisis de los otros bloques no permitía ver con tanta nitidez”. En las dimensiones de material (residuos) y de eficiencia (agua, movilidad), las ciudades pequeñas pueden competir con las grandes e incluso superarlas en términos relativos.
En la dimensión empresarial la escala demográfica y económica se impone, y los efectos de aglomeración “benefician inequívocamente” a las dos grandes urbes gallegas. “Sin volumen de mercado local, sin masa crítica de demanda y de proveedores, sin universidades grandes que generen capital humano cualificado, no hay tejido productivo circular significativo”.
Movilidad sostenible
La movilidad sostenible es otro de los grandes fuertes de A Coruña, encabezando el listado gracias a una combinación de indicadores que la singulariza dentro del sistema urbano gallego al ser la ciudad con menor dependencia del coche privado, con el 53,2%, una cifra que implica que casi la mitad de la población urbana coruñesa no usa vehículo privado para ir al trabajo. Además, es la que más utiliza el transporte público (19,3%).
“La cifra de transporte público coruñés casi duplica la de Vigo, la siguiente ciudad, con 13,3%, y triplica la de las urbes peor situadas, como es el caso de Ferrol (7,9%), Pontevedra (8,6%) y Lugo (9,7%). Es un dato singular porque resulta particularmente significativo en un sistema urbano gallego donde la oferta de bus metropolitano estructurado es, fuera de A Coruña, reducida o directamente inexistente”.
Contaminación acústica
La contaminación acústica es uno de los retos de algunas de las urbes gallegas. La exposición a niveles elevados de ruido urbano, además de alterar el sueño, puede provocar otros efectos en el organismo como el incremento de la presión arterial o el aumento del riesgo de padecer patologías cardiovasculares.
El Atlas Urbano analiza los indicadores de ruido estandarizados por la Directiva Europea 2002/49/CE, norma marco en la que se establece, entre otros, el índice Lden, una medida sintética que pondera los niveles de ruido a lo largo de las 24 horas concediendo mayor peso a los tramos vespertino (+5 decibelios) y nocturno (+10 decibelios).

A Coruña se sitúa junto a Santiago, Ourense y Vigo, entre las ciudades que superan los valores normativos anuales establecidos por la legislación vigente para zonas residenciales urbanas. “La superación de esos niveles obliga, según la legislación española, a elaborar planes de acción específicos y a realizar la zonificación acústica detallada, instrumentos cuya ejecución ha sido desigual entre las ciudades”.
Según los datos del Atlas, la ciudad herculina suma 66 decibelios ubicándose en “una zona claramente por encima del umbral de referencia para zonas urbanas residenciales, que la legislación española sitúa en 55 decibelios diurno y 45 decibelios nocturno”.
Cuarta edición del Atlas Urbano
El Atlas Urbano de la Sostenibilidad en Galicia 2025, proyecto impulsado por Economía Digital Galicia, analiza la economía circular de las urbes gallegas desde el enfoque del Monitoring Framework for Circular Economy de la Comisión Europea, que concibe la gestión de las ciudades como el proceso metabólico de un organismo vivo, que importa recursos, los transforma mediante procesos internos y genera emisiones. En esta cuarta edición, ha contado con el apoyo de organismos y empresas como la Deputación da Coruña, Sogama, Espina, Reganosa, Exlabesa, Iberdrola, Ence y Veolia.