Atlas Urbano: Vigo es líder en equipamientos ambientales, pero suspende en ruido, contaminación y reciclaje

Vigo se sitúa a la cabeza en la cuarta edición del estudio impulsado por Economía Digital Galicia por su apuesta material por la sostenibilidad, con el mayor despliegue de equipamientos de movilidad sostenible de Galicia, y una posición de liderazgo en inversión ambiental

Vista aérea de Vigo.

Vista aérea de Vigo. Concello de Vigo

Vigo destaca como la ciudad gallega con mayor despliegue de recursos para la sostenibilidad, liderando el número de equipamientos de movilidad sostenible, la red de recogida selectiva y una de las mayores inversiones municipales en protección ambiental. Sin embargo, esa fortaleza en infraestructuras y medios no se traduce por ahora en mejores resultados: la urbe registra el nivel más alto de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂) y de ruido del sistema urbano gallego, además de situarse en la banda baja de reciclaje, según concluye el Atlas Urbano de la Sostenibilidad en Galicia 2025.

“Toda política de economía circular aplicada al residuo empieza por una decisión física: dónde se coloca el contenedor. Ese gesto, aparentemente trivial, es en realidad el primer eslabón de toda la cadena, porque condiciona el coste de oportunidad del gesto del ciudadano. Cuánto hay que caminar para separar correctamente la basura es, en última instancia, lo que determina si la basura se separa correctamente”. 

El informe destaca la densidad de la red de recogida selectiva, no como un simple indicador logístico, sino como la traducción del “principio europeo de proximidad”. “La conducta ambiental correcta solo se generaliza cuando el sistema lo hace fácil”. La ciudad olívica es la urbe gallega con mayor inventario de contenedores de papel y cartón y de envases ligeros, con 1.062 y 1.492, respectivamente.

número de contenedores de Vigo

No obstante, el diagnóstico cambia cuando se tiene en cuenta la población. Así, a pesar de tener una mayor infraestructura en volumen, “el vigués medio dispone, en la práctica, de menos contenedores de proximidad que sus equivalentes de Santiago u Ourense”.

La infraestructura de las ciudades, por sí sola, no garantiza la eficacia de la recogida. Para valorar este aspecto, el Atlas Urbano analiza también la recogida por kilos realizada por habitante y año. En Vigo los ciudadanos aportan al circuito al año 11,7 kilos de envases ligeros, 14,8 de papel y cartón, y 16,1 de vidrio, por debajo de Lugo, Ferrol, Pontevedra y Santiago, que lidera el listado con más de 26 kilos de envases ligeros y papel y casi 18 de vidrio. 

Tasa de reciclaje

Tal y como explica el estudio, el indicador que sintetiza el rendimiento del sistema es la tasa global de reciclaje, que mide el porcentaje de residuos que finalmente es valorizado. Vigo se incluye en el mismo bloque que Ferrol, Lugo y Ourense, “en una banda estrecha de entre el 12,6 y el 13,6%”, entre seis y nueve puntos por debajo de los registros de Santiago y Pontevedra, con un 21,2 y un 19,6%. 

A nivel general, en las siete ciudades gallegas, el porcentaje de reciclaje “queda muy por debajo de cualquier umbral europeo razonable”. “Los registros obtenidos indican que Santiago avanza con mayor ritmo dentro del ámbito gallego que, en conjunto, opera por debajo de cualquier umbral de madurez circular comparable a sus pares europeas”.

tasa de reciclaje general de las ciudades gallegas

Contaminación atmosférica y acústica 

La contaminación atmosférica se mide con indicadores como el dióxido de nitrógeno (NO₂), dióxido de azufre (SO₂), partículas en suspensión gruesas (PM10) y finas (PM2,5), ozono troposférico (O₃) y monóxido de carbono (CO). 

Según explica el Atlas, dos de ellos son especialmente relevantes para la salud pública. El primero es el dióxido de nitrógeno, gas resultante de la combustión a alta temperatura que permite conocer la cantidad de tráfico que circula por una determinada zona. El segundo es el de las partículas en suspensión finas con un diámetro inferior a 2,5 micras, que pueden llegar a atravesar la barrera alveolar y entrar en el torrente sanguíneo, provocando patologías cardiovasculares, respiratorias y neurológicas. 

En el caso de Vigo, los valores son de 9,8 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m³) en PM2,5, cumpliendo con la normativa europea, y de 19,3 en el caso del dióxido de nitrógeno, “el valor más alto de NO₂ del sistema gallego, consistente con su geografía de tráfico denso, actividad portuaria y dispersión residencial periurbana”. 

Respecto a la contaminación acústica, el Atlas Urbano analiza los indicadores de ruido estandarizados por la Directiva Europea 2002/49/CE, norma marco en la que se establece, entre otros, el índice Lden, una medida sintética que pondera los niveles de ruido a lo largo de las 24 horas concediendo mayor peso a los tramos vespertino (+5 decibelios) y nocturno (+10 decibelios). 

La ciudad olívica –al igual que Ourense, A Coruña y Santiago– supera los valores

normativos anuales establecidos por la legislación vigente para zonas residenciales urbanas. “Vigo registra el peor índice Lden con 70 dB,  cifra que en la gradación europea se considera ya ruido alto y asociada a incremento significativo del riesgo cardiovascular según las guías de la OMS. Los 70 dB no son una intensidad abstracta: equivalen al ruido de fondo de una calle con tráfico denso, o al de un aspirador en funcionamiento continuo”.

Movilidad sostenible

Otra de las partidas en las que la ciudad olívica deja patente su liderazgo, además de en la dotación material, es en el número de equipamientos de movilidad sostenible instalados en el término municipal. Este indicador supone una aproximación a la apuesta de cada ayuntamiento por impulsar los modos de desplazamiento alternativos al vehículo privado motorizado, como carriles bici segregados, aparcamientos seguros para bicicletas o puntos de recarga eléctrica. 

“El indicador contiene imperfecciones ya que no mide cobertura espacial efectiva, no discrimina la calidad de cada equipamiento, no recoge la conectividad del conjunto, y trata por igual una estación de bicicletas con cien anclajes que un punto de recarga eléctrica con dos cargadores. Su utilidad reside, no obstante, en que constituye la primera fotografía agregada disponible del esfuerzo material que cada ayuntamiento ha desplegado para reducir la dependencia urbana del vehículo privado motorizado. Es, dicho de otra forma, un indicador de input, no de output: mide intención y dotación, no resultado”. 

Vigo cuenta con un total de 101 equipamientos, cifra que supera ampliamente al segundo clasificado, Santiago, con 68. No obstante, este esfuerzo material no se traduce automáticamente en cambios de comportamiento ciudadano ni en reducción efectiva del coche privado. La ciudad olívica “registra apenas un 19,9% de desplazamientos a pie y un 13,3% en transporte público, cifras que la sitúan en la parte baja del sistema gallego de movilidad sostenible efectiva”.

La inversión municipal en protección ambiental también es otro de los puntos en los que la urbe se encuentra en la cabeza del listado. “Lo que un ayuntamiento dedica en su presupuesto ordinario a proteger el medio ambiente urbano (lucha contra la contaminación acústica, lumínica o atmosférica) es un indicador que establece las prioridades reales. Aquellos que asignan recursos significativos a la protección ambiental están materialmente comprometidos con la causa”.

En el caso de Vigo, la inversión absoluta del sistema asciende a 2,9 millones, “coherente a su escala demográfica”, solo superada por Pontevedra, con 4,4 millones. En tercer lugar se sitúa A Coruña, con 1,9 millones, a la que sigue Santiago, con 384.000 euros, Ferrol, con 367.000, y Ourense con casi 157.000. 

inversión municipal ciudades gallegas

Cuarta edición del Atlas Urbano

El Atlas Urbano de la Sostenibilidad en Galicia 2025, proyecto impulsado por Economía Digital Galicia, analiza la economía circular de las urbes gallegas desde el enfoque del Monitoring Framework for Circular Economy de la Comisión Europea, que concibe la gestión de las ciudades como el proceso metabólico de un organismo vivo, que importa recursos, los transforma mediante procesos internos y genera emisiones. En esta cuarta edición, ha contado con el apoyo de organismos y empresas como la Deputación da Coruña, Sogama, Espina, Reganosa, Exlabesa, Iberdrola, Ence y Veolia.

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