Coincidencias

El Atlas Gallego de la Empresa Comprometida editado por Economía Digital Galicia, el Informe de Coxuntura Económica 2025 del Club Financiero de Santiago y el Informe de Coxuntura Socioeconómica I/2026 del Foro Económico de Galicia, todos presentados en marzo, ofrecen rasgos comunes en su análisis, a los que se deben incorporar otras cuestiones para el debate

Personal de una empresa reunidos

Tres estudios de importancia para Galicia han coincidido temporalmente en el ya fenecido mes de marzo 2026: el Atlas Gallego de la Empresa Comprometida editado por Economía Digital Galicia, ya en su sexta edición, el Informe de Coxuntura Económica 2025 del Club Financiero de Santiago y el Informe de Coxuntura Socioeconómica I/2026 publicado por el Foro Económico de Galicia; los tres, elaborados por prestigiosos y más que acreditados expertos y expertas en economía. Anotamos expertas por mera coherencia semántica dado que, en el conjunto de los nueve autores especialistas involucrados, únicamente aparece como autora una mujer. Parece que en el análisis económico todavía como bebida espirituosa para su consumo se siga utilizando el lema que anunciaba hace ya muchos años el brandy Soberano, “es cosa de hombres”.

Lo común en los tres estudios


Entrelazando datos de las tres investigaciones, y, como derivadas a modo de reflexiones generales, hemos localizado, al menos, un terceto de cuestiones genéricas comunes que llaman la atención en una comparativa a vuelapluma, sin entrar en los detalles propiamente técnicos, en relación al grupo de concienzudos y muy documentados análisis: el incremento de la actividad económica gallega, en paralelo a la propiamente nacional, el aumento de la actividad laboral, tanto en cantidad como en calidad, y, por último, el peso de dos sectores económicos no solo localizados en sus masas productivas como actividad propia y sus consecuencias de todo tipo, tales como los compromisos con los ESG sino también geográficamente: el textil-confección y el automóvil, ambos con epicentros muy localizados.

Lo propio de la situación en Galicia

A la luz de lo aportado por las tres indagaciones, apuntamos también, y en la misma línea, un terceto de cuestiones que pueden resultar de interés para su debate, ahora que se va a producir entre el 8 y el 10 de abril el del estado de la autonomía gallega:

Primero, ¿Existe como tal un modelo económico de crecimiento y consolidación propio de Galicia para el futuro, o se sigue un formato en paralelo al posible marco español e incluso europeo? En relación con lo aportado por los analistas, parecería que se tratase, en definitiva, de seguir haciendo lo que ya bien sabemos hacer. Un ecosistema económico propiamente gallego, que no se compadezca y apoye sólo en un patrón continuista exige una reflexión con una mayor profundidad y, nos atrevemos a señalar como algo obligado dado el contexto de incertidumbre en el que se mueve la economía mundial, libre, lo más posible, de connotaciones ideológicas. Y, si también fuese posible, sin que aparezca, de algún modo y como ya inevitable, la sombra de Trump.

Segundo: ¿Qué lugar ocupa el sector público en Galicia? Más bien, ¿En qué consiste lo público en un posible modelo económico propiamente gallego? El peso específico de empresas e incluso actividades referentes en puridad a la gestión pública es cada vez menor. Acudir a fórmulas ya consideradas como “de otra época” tales como las nacionalizaciones o la compra de empresas clave en situaciones de crisis tiene unos riesgos, en la actualidad, difíciles de asumir, dada la coyuntura económica mundial, tan oscilante y dependiente, en particular, de los insumos energéticos.

Tercero: La situación del déficit público y de deuda de Galicia, ¿Qué consecuencias conlleva? Cierto es que, aunque se halle en proceso de reducción, esta se encuentra, finalizado el 2025, en el 13,9% del PIB gallego (en 2010, la deuda suponía el 10,90% del mencionado PIB).

Responder con propuestas específicas en la Cámara Autonómica de Galicia, en el Parlamento Gallego, al menos a estas tres preguntas no es labor solo del partido gobernante, sino también es responsabilidad de las fuerzas que deberán contestar a lo que pueda ser expuesto por el PP de Galicia como representante del gobierno. Una falta de un sereno análisis de la situación, bien expresada en los informes citados, restaría credibilidad a las propuestas que se pudieran aportar tanto del gobierno como de las alternativas al mismo.

Cuestiones ya de detalle como la estructura poblacional y su influencia en el capital humano laboral, el minifundismo empresarial endémico, la innovación como vector de competitividad o la sostenibilidad como bandera para un sano crecimiento económico y social serán problemáticas también a considerar para su encauce y, en la medida de lo posible, su solución. Como bien apunta Julián Rodríguez, citando a Fernando González Laxe, en una interconexión entre los estudios citados, la economía es un estado de ánimo, y en función de ello, se toman determinadas decisiones. Y, por ahora, eso no lo vamos a poder solucionar acudiendo a la ya inevitable por omnipresente Inteligencia Artificial.

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