Batalla en el PP de Vigo: ¿por qué tanto ruido si gana siempre Abel Caballero?

El pulso de Javier Guerra a la línea oficialista no solo cuestiona el relato de la unidad del PP gallego, sino que también desgasta a Alfonso Rueda cuando el futuro de Feijóo está sin despejar

Alfonso Rueda, vicepresidente de la Xunta

Alfonso Rueda, vicepresidente de la Xunta

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A pesar de que Vigo es una plaza esquiva para el PP, aplastado una y otra vez por las mayorías de Abel Caballero, la batalla por liderar el partido de cara a las primarias del 18 de diciembre ha deparado un crudo enfrentamiento entre la teórica línea oficialista, la candidatura de Marta Fernández Tapias, y los partidarios de Javier Guerra, ex conselleiro de Economía de la Xunta.

Las acusaciones cruzadas por supuestos intentos de manipular el censo no solo cuestionan el relato de unidad que promete Alberto Núñez Feijóo frente a las disputas de sus rivales, ahora el PSdeG o en legislaturas pasadas En Marea, sino que amenazan también con desgastar al vicepresidente Alfonso Rueda, a quien Guerra acusa de maniobrar para favorecer a la candidatura de la delegada de la Xunta.

La debilidad urbana del PP

El senador, empresario con éxitos en el sector textil, ya intentó en 2016 presidir el PP de Vigo. Entonces cayó derrotado ante Elena Muñoz. En esta ocasión ha logrado incorporar a sus apoyos a la exconselleira de Facenda, que tras unos malos resultados –cayó de siete a cuatro concejales frente a los 20 que sacó el PSOE– y su paso al Senado, se desmarcó de la línea marcada por Rueda, reelegido presidente provincial el pasado septiembre. Este sábado, Feijóo calificó como una “humillación” aquellos comicios y pidió un proyecto “sólido” que permita levantar la marca PP en la ciudad.

Sin embargo, también está en cuestión su propia estrategia en las municipales de las urbes gallegas, con el desembarco de conselleiros como candidatos, generando en ocasiones divisiones en el ámbito local. Además de Elena Muñoz, lo han intentado Jesús Vázquez en Ourense, Agustín Hernández en Santiago, Beatriz Mato en A Coruña o José Manuel Rey Varela en Ferrol. Solo el primero logró la alcaldía, pero perdiendo apoyos respecto a los comicios anteriores y con una composición de la corporación municipal que apenas le permitía llevar a término sus iniciativas.

El baile empieza en Vigo, pero continúa

La solidez del PP en las urbes no solo es importante para obtener alcaldías. Tiene en el horizonte, todavía lejano, unas elecciones autonómicas inciertas sin que Feijóo, que como sucedió en los dos anteriores afronta su teórico último mandato, haya aclarado su futuro, algo que no sucederá hasta la segunda parte de la legislatura. Y la unidad en Vigo no solo es relevante para Rueda y el PP local, sino también para el resto de congresos que debe afrontar el partido en las urbes gallegas que, a priori, no deberían provocar tan enconadas batallas.

Javier Guerra ha marcado siempre perfil propio en el ecosistema de los populares vigueses. Político con ideas y, por tanto, con ambición para ponerlas en marcha, coqueteó con Ciudadanos tras el naufragio de su partido en las últimas municipales. Se quedó a dar la batalla, como senador y vicepresidente de la gestora que dirige Corina Porro. Más que la resignación, las derrotas fomentan la disputa por armar un nuevo proyecto en el PP de Vigo, sin que por el momento hallen la fórmula para frenar a Abel Caballero.

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