Rueda resiste y gana: el ticket Pontón-Besteiro no sumó

Ese querer ganar, y creérselo, con una Ana Pontón en modo presidenta, fue el imán de los nacionalistas, insuficiente a la postre, que aglutinaron el voto útil de la izquierda y acabaron pagando los socialistas.

Alfonso Rueda celebra la victoria electoral en la sede del PP / PPdeG

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A las siglas, en unas elecciones se suelen sumar como factores determinantes el candidato y el mensaje. Es el maridaje de esos elementos lo que convierte una simple opción política en un proyecto ganador. Y a la vista del resultado, con la quinta mayoría absoluta del PP en juego, Alfonso Rueda ha logrado el objetivo. Sin tener el gancho del candidato Feijóo, lanzando un mensaje de seguridad por activa y pasiva, esa Galicia que funciona, ha resistido y ha ganado con margen.

Hablaron un millón y medio largo de gallegos, con dos derechas a la derecha del PP y ni con esas. La antipolítica de Jácome entra en el Parlamento, pero sin capacidad ni influencia al no ser determinante para configurar una mayoría en caso de requerirla los populares. Los cuarenta escaños de Rueda, y pendientes de un voto exterior que puede sumar otro más, dan la razón a aquellos que aseguran que el PP es el partido que más se parece a los gallegos. Al menos, este domingo electoral.

Gana también Feijóo

Quizá hayan sido las elecciones gallegas más seguidas en España. Nada hubiera sido igual si Núñez Feijóo no fuera el jefe de la oposición, que ha visto cómo por acción u omisión del PP se ha trasladado esta vez una especie de segunda vuelta de las generales a Galicia, su aldea gala. Así lo han querido ver desde Madrid, incómodos ya en algunas instancias conservadoras con el líder popular. La cita de hoy era crítica y el de Os Peares ha salvado el punto de partido.

El voto útil de la izquierda lo aglutinó el BNG. Ese querer ganar, y creérselo, con una Ana Pontón en modo presidenta fue el imán de los nacionalistas, que acabaron pagando los socialistas. Sin mucho margen ante el tsunami nacionalista y su candidata, el PSdG adoptó una posición subsidiaria del BNG en la campaña, explicitada en el debate de TVE, sin un solo reproche mutuo, y eso ha sido a la postre el problema: el mensaje. No el candidato. Con esos nueve diputados la debacle socialista es mayúscula, pero resulta fácil ahora condenar a Besteiro, casi sin margen para armar un proyecto tras siete años apartado de la política por una jueza justa de escrúpulos y sobrada de inquina.

Proyectos y plazos

El Besteiro conseguidor, es el caso de las inversiones del Gobierno amigo de Madrid, no funcionó. Sin embargo, abonados a ese cainismo que tanto daño ha hecho al PSdG, no iba el 10% del voto escrutado y en la TVG algún contertulio se apresuraba a pedir dimisiones y mano dura desde Ferraz, olvidando además que si algo tiene Besteiro son anclajes en el socialismo de Sánchez. Y, obviando, por supuesto, que si algo le hace falta a los socialistas gallegos es estabilidad en su propuesta y un cartel electoral identificable en el tiempo. En la cita con las urnas de 2016, con el auge de las Mareas, el BNG de Pontón tocó fondo con seis diputados y aquí sigue. Esa es la diferencia: otra forma de ver la política y de entender los proyectos, las estrategias y, sobre todo, los plazos.

Por mucho que lo celebre esta noche, con esos 25 diputados y casi 460.000 votos, el BNG no consiguió el objetivo marcado: conformar una mayoría que desalojase a Rueda de San Caetano y convertir a Ana Pontón en presidenta, lo prometido. La fórmula y ese tácito ticket electoral con los socialistas no fue suficiente. Alguien se equivocó y el plan no salió. Rueda resiste y gana.

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