La Xunta vincula el bonus de los médicos a que las bajas laborales no se alarguen
Los facultativos advierten que vincular la retribución a la valoración de las bajas puede "romper la confianza" entre médico y paciente, y la Asociación Gallega de Medicina Familiar e Comunitaria tilda la medida de "burda"
El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, durante una rueda de prensa ante los medios de comunicación / Europa Press
La Xunta ha incluido la duración de las bajas laborales entre los objetivos a valorar para que los médicos reciban el plus de productividad. La medida vincula la retribución de los profesionales a que las bajas no se alargan más allá de la media, lo que ha generado preocupación entre los facultativos. La propuesta se enmarca en los Acordos de Xestión del Sergas y encaja con la voluntad del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, de perseguir el absentismo laboral, expresada en el Debate sobre el Estado de la Autonomía.
Concretamente, los objetivos recogidos en los acuerdos y, por tanto, parte de la baremación para el plus de los médicos de familia, apuntan a evitar que las bajas laborales excedan de la «duración estándar». Estos acuerdos son herramientas de planificación anuales que la Consellería de Sanidade utiliza para establecer objetivos asistenciales, preventivos y de gestión en las distintas áreas.
Un bonus de 2.500 euros
Entre los 53 incluidos están, por ejemplo, el impulso de los programas de cribado, la investigación, la prescripción mínima de medicamentos genéricos, la atención a la salud mental y el fomento de la participación en campañas de vacunación. Fuentes consultadas por Europa Press detallan que, a cada cierre de año, se hace una evaluación de los objetivos -cada uno con un peso determinado en la baremación- para el abono del complemento de productividad a los médicos de familia.
Este año el plus para los médicos de atención primaria se sitúa en los 2.491 euros, de los que una parte se abona nómina a nómina, y otra se paga en base a los objetivos alcanzados. Entre esos objetivos a recompensar está el control de la duración de los procesos de incapacidad temporal con un peso que, aunque varía según las áreas sanitarias, se mueve en torno al 10%. Cada proceso lleva aparejado un tiempo ‘estándar’ de baja -marcado por la Seguridad Social-. Que el paciente exceda ese margen estándar es lo que se pretende evitar.
Castilla y León también lo aplica
Por su parte, fuentes de la Consellería de Sanidade remarcan que el indicador que ahora se incluye está recogido en el convenio entre el Gobierno central (Instituto Nacional de Seguridad Social) y Galicia para el control de las bajas en el periodo 2025/28, publicado en el BOE. Apuntan además que este indicador lo utilizan también otras comunidades autónomas como Castilla y León.
Matizan también que los objetivos de gestión no se dirigen «específicamente» a los facultativos, sino que van dirigidos a los equipos directivos de las áreas sanitarias, «que son los que deben gestionar correctamente los medios para garantizar que la duración media de los procesos de incapacidad temporal no se desvíe con respecto a la duración estándar y no se prolonguen más allá de lo necesario pues cuestiones ajenas a la propia situación clínica del paciente».
Apunta el departamento sanitario que, dado que están «convencidos» de que los médicos de familia «ya hacen todo lo que está en su mano» para que las bajas no se extiendan más allá de lo necesario, este objetivo de gestión «solo viene a reforzar algo que, en la inmensa mayoría de los casos, ya se cumple». «En ningún caso se fomenta ni se aconseja que una persona que reúna las condiciones clínicas para estar de baja laboral vaya a trabajar», recalcan.
VINCULACIÓN «PELIAGUDA»
Sin embargo, los facultativios se muestran preocupados por la percepción de esta medida en la población general y apuntan hacia lo «peliagudo» de incluirla en la ponderación de una prima económica. Primero, por lo subjetivo de la misma -la evolución de cada paciente puede ser diferente- y, segundo, por la limitación de la mano del facultativo -por ejemplo, si se necesitan pruebas complementarias-. Hay procesos, apuntan, que se escapan de su control.
La CIG ha exigido la retirada de este indicador de los acuerdos, denunciando además lo que tachan de «campaña de criminalización» contra las personas de baja. «Tanto la indicación del inicio de la IT como su alta son decisiones profesionales que tienen que estar soportadas en criterios clínicos y en las necesidades asistenciales de los pacientes. Su duración no depende del profesional que indica la baja. Depende, entre otras cosas, de las características del paciente, de su patología y de la eficiencia del sistema sanitario (por ejemplo, las listas de espera)», afirman.
Afean también que la indicación del alta pueda tener «efectos retributivos». «Esto rompe la confianza en la relación entre pacientes y profesionales y atenta contra unos mínimos criterios éticos«, censuran.
Una medida «burda»
La Asociación Gallega de Medicina Familiar e Comunitaria (AGAMFEC) también se ha pronunciado y ha expresado su rechazo a una medida que tachan de «burda». «No nos cabe duda de que la gestión de las bajas es manifiestamente mejorable pero, como siempre, los médicos de familia seremos los que pagaremos los fallos de todo el sistema», lamentan.
Argumentan además que la medida se contradice con la pretensión de que los especialistas hospitalarios colaboren en la emisión de las bajas de los pacientes que ingresan en su servicio, «volviendo a poner negro sobre blanco que el único responsable de las bajas es el médico de familia». Asimismo, animan a llevar a cabo un estudio «más fino» que implique a todos los integrantes del sistema asistencial vinculados al proceso, dado que el indicador «bruto» de duración de bajas «no discrimina adecuadamente las posibles duraciones inadecuadas».
«Este tipo de indicadores brutos lo que vienen a poner de relieve es el origen de la preocupación por las bajas: se pone más hincapié en el problema económico (gasto de seguridad social, falta de productividad de las empresas) que en la salud de los ciudadanos que debería ser, este sí, el objetivo del sistema sanitario, de lo que parece olvidarse el Sergas», concluyen.