La bodega Alta Alella quiere llevar sus vinos ecológicos al mercado americano

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El sello de Josep Maria Pujol-Busquets vende el 40% de su producción en el exterior

Josep Maria Pujol-Busquets

16 de octubre de 2013 (19:53 CET)

Alta Alella es el sueño hecho realidad del enólogo Josep Maria Pujol-Busquets. Esta bodega ecológica --como le gusta subrayar a su propietario-- sigue vendiendo más a pesar de las circunstancias actuales gracias, en gran medida, a la internacionalización. Como consecuencia, la firma busca nuevos horizontes en los que abrirse paso y el mercado americano es uno de ellos.

Esta compañía familiar ha cerrado el último año con casi dos millones de ingresos, un 11% más que en 2011. Aunque nació como un proyecto muy centrado en el mercado catalán con tienda y distribución propia, la firma ha llevado su vino ecológico al extranjero y, ahora, el 40% de las ventas ya proceden del exterior.

“La mitad de nuestros vinos se venden en el mercado catalán, el 40% en el extranjero y el 10% restante en el estado español, sobre todo en el País Vasco y las Baleares”, ha subrayado el propio Pujol-Busquets en un encuentro con los medios este miércoles en Barcelona.

Estudiar nuevos continentes


Parte del éxito fuera se debe a la buena acogida de este vino catalán en países como Bélgica o Alemania. Conseguido el beneplácito de otros mercados europeos, esta bodega catalana mira ahora hacia el otro lado del charco. “Estamos estudiando nuevos proyectos en el mercado americano. Hay que encontrar interlocutores válidos”, matiza Pujol-Busquets.

Una nueva bodega 100% natural


Pero, éstos no son los únicos objetivos que se ha marcado Alta Alella. El próximo enero estrenará una nueva bodega de vinos naturales que contará con una inversión de 300.000 euros. Aunque parezca algo obvio porque el vino se elabora a base de uva, Pujol-Busquets hace énfasis en la importancia del tratamiento de la viña. “Nosotros utilizamos siempre técnicas naturales. Además, el trabajo manual de separación de vino es muy importante”, subraya.

Para acercar sus vinos al común de los mortales, Alta Alella cuenta con un centro de recepción de enoturismo para recibir visitas y que la gente conozca más la esencia de esta bodega y la de sus productos. Entre las diferentes gamas que ofrece esta firma, destacan los cava Gran Reserva que son engalanados con una botella especial. Dentro de esta línea, el Laietà es el cava estrella a nivel nacional. El Privat Brut Nature, también reserva, es el que más triunfa en el extranjero.

Además, hay una gama más premium de los que se hacen muy pocas unidades, a veces ni tan siquiera un millar y los vinos Parvus, enfocados a los paladares menos educados. El vino Pansa Blanca, también joven, es más asequible. Cuesta unos seis euros en tienda. Y, por último, Alta Alella cuenta con una línea de cava y vino natural, tratada con los métodos rurales más ancestrales.
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