Victor Grifols Roura en una visita a una planta de Grifols en Los Ángeles (EEUU). EFE/JuanJo Martín

Los Grífols reactivan el apetito inmobiliario (y tienen hambre de BCN)

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Los propietarios de la farmacéutica Grifols se interesa por la adquisición del hotel barcelonés NH Hesperia Presidente a través de la sociedad Scranton

Carles Huguet

Economía Digital

Victor Grifols Roura en una visita a una planta de Grifols en Los Ángeles (EEUU). EFE/JuanJo Martín

Barcelona, 25 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

La familia Grífols vuelve a peinar el mercado inmobiliario barcelonés. La saga propietaria de la farmacéutica homónima negocia la compra del céntrico Hotel NH Hesperia Barcelona Presidente, en la confluencia entre la Avenida Diagonal calle Muntaner, por un precio que superará ampliamente los 60 millones de euros. Una operación que reactiva el sector hotelero de la capital catalana tras años de parón por la moratoria impuesta por Ada Colau al ganar las elecciones municipales de 2015.

Fuentes del sector explican a Economía Digital que las negociaciones se encuentran avanzadas con la familia Aixela, poseedora del inmueble. De llegar a buen puerto, la operación se vehiculará a través de la sociedad Scranton Enterprises, radicada en los Países Bajos y presidida por Víctor Grífols Roura, el presidente no ejecutivo de la farmacéutica cotizada en el IBEX.

Además del hotel gestionado por la española NH Hotel Group, la venta también implicará los locales comerciales que ocupan los bajos del edificio que ocupan firmas de moda y Movistar. Son activos a los que la saga aspira a disparar la rentabilidad, pues los contratos de alquiler son bajos frente a las rentas habituales en la zona.

No obstante, los Grífols sólo se encargarán de aportar los fondos suficientes para llevar a cabo la adquisición. La gestión de la operación llevará el sello de Squircle Capital, el fondo dirigido por Josep Caireta, director del grupo Reig Capital hasta 2010. Se trata del mismo mecanismo con el que Scranton Enterprise se hizo con el bloque de apartamentos de lujo ubicado en el número 10 de la plaza Francesc Macià.

El mercado hotelero en Barcelona está por las nubes: la rentabilidad cayó a la mitad con la moratoria

La compra se topa con dos zancadillas. La primera es el complicado ecosistema de la edificación: es propiedad de la familia Aixela, pero está alquilado al Grupo Inversor Hesperia (GIHSA). A su vez, éste tiene cedida la gestión a la cotizada NH Hotel Group.

Sin embargo, la hotelera española se encuentra inmersa en un intento de OPA por parte de la tailandesa Minor. De cerrarse –actualmente ya posee el 46% de la compañía--, una cláusula del contrato de NH permitiría a Hesperia desligarse del acuerdo y buscar un nuevo operador para sus 28 hoteles, entre ellos el NH Hesperia Barcelona.

La segunda es la burbuja del mercado hotelero en Barcelona. Desde la moratoria de licencias hoteleras de 2015 y el consecuente Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) tener un alojamiento en la ciudad “es un tesoro”, explican fuentes del sector. Los precios se dispararon y el volumen de compraventas cayó a mínimos ante las dificultades por rentabilizar los precios solicitados por los propietarios.

"La rentabilidad hotelera oscila el 6%, pero las últimas operaciones cerradas en la ciudad rondan el 3%", explicaba hace unos meses Bruno Hallé, consultor de Magma HC.

El apetito de los Grífols

La adquisición del edificio no será la primera incursión de Scranton en el mercado inmobiliario barcelonés. El fondo controla Centurion Real Estate, una firma que posee cuatro edificios de la farmacéutica Grífols en Barcelona y Sant Cugat del Vallés. También cuenta con actividad en el segmento residencial: es dueña de dos bloques de viviendas de lujo, uno en la plaza Francesc Macià y otro en Travessera de Gràcia, donde se ubicó durante décadas la sede de Puig.

La firma se encuentra en proceso de diversificar sus activos y más allá de la incursión en el sector turístico --tampoco ha trascendido si querrá mantener el uso hotelero-- y desde 2015 protagonizó inversiones tan dispares como su incursión en el sector del cava con la adquisición de un paquete accionarial de Juvé y Camps; la compra del 25% de Iberboard Mill, dedicada al sector del cartón, y de Hemav, una empresa de drones; la obtención del 5% de la tecnológica Wallapop y la entrada en el capital del Club Joventut de Badalona.

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