Seguridad privada: el salto de la vigilancia básica a la protección crítica que aumenta salarios
La seguridad privada se reinventa para proteger infraestructuras críticas y mejorar los salarios del sector
La seguridad privada en España vive un momento de transformación profunda. Lo que tradicionalmente se ha entendido como vigilancia de puertas, rondas y control está evolucionando hacia un modelo estratégico de protección de infraestructuras críticas, con mejores condiciones laborales y potencial de duplicar los salarios de los vigilantes convencionales.
Este cambio, según Europa Press, responde a nuevas exigencias regulatorias, avances tecnológicos y la necesidad de integrar capacidades físicas y digitales en la protección de servicios esenciales como energía, comunicaciones o transporte.
Evolución del perfil profesional
Durante décadas, la seguridad privada se ha asociado con la figura del vigilante uniformado: personal encargado de vigilancia física, control de accesos y atención al público. Sin embargo, ese modelo tradicional está quedando atrás.
Hoy, la exigencia por parte de operadores críticos y de la propia normativa europea demanda una mezcla de seguridad física, control tecnológico y resiliencia frente a amenazas híbridas. Es decir, riesgos que combinan lo físico y lo digital.
Esta evolución abre las puertas a perfiles más técnicos, con conocimientos en gestión de riesgos, ciberseguridad y sistemas avanzados de vigilancia, lo que sitúa a la seguridad privada en un punto de inflexión: de vigilancia tradicional a protección crítica.
Tres actores en el nuevo mercado
El mercado de protección de infraestructuras críticas ya no se limita a las empresas de seguridad clásicas. En España se identifican tres grandes grupos de actores emergentes según los compañeros de Escudo Digital. En primer lugar, se sitúan las empresas de seguridad con oferta evolucionada. Las compañías tradicionales de seguridad privada, según Europa Press, están adaptando su oferta para competir en contratos de alto valor. Firmas como Trablisa, Prosegur o Securitas han ampliado sus servicios para incluir vigilancia inteligente, análisis de riesgos y coordinación institucional.
Esto incluye la integración de sistemas tecnológicos avanzados, respuesta móvil, monitorización remota y soluciones que van más allá de la presencia física de guardias. En segundo lugar, se encuentran las empresas tecnológicas con un rol estratégico. El auge de empresas tecnológicas aporta capacidades que antes no estaban en el núcleo de la seguridad privada: ciberseguridad, sistemas de control, plataformas de mando y control basadas en IA e integración OT/IT (operacional y tecnológico).
Estas empresas, según Escudo Digital, no son proveedores clásicos de vigilancia, pero su rol es clave para gestionar amenazas híbridas, especialmente en sectores donde la continuidad operativa es crítica, como energía o telecomunicaciones. Por último, los especialistas en segmentos críticos pueden ser claves. Hoy en día, tal y como detallaba Europa Press, existen compañías especializadas en nichos concretos que completan el ecosistema y permiten ofertas integrales para clientes con requerimientos muy específicos.

Impacto en los salarios y condiciones
Una de las consecuencias más importantes de esta transformación para los trabajadores es el cambio en las condiciones salariales. En el modelo tradicional de vigilancia, según Europa Press, los sueldos suelen situarse en el promedio del convenio colectivo estatal de seguridad privada, que en 2026 establece bases salariales y precios de horas extras específicos pero ajustados a un nivel básico para el sector.
Sin embargo, en contratos de protección crítica, donde se requiere un perfil técnico e integrado, los salarios pueden ser entre un 30 % y un 70 % más altos que los de vigilancia convencional, y en mercados europeos con estándares más avanzados incluso se acerca a duplicar los sueldos habituales.
Este diferencial pone de manifiesto que la seguridad privada no es un oficio monolítico: existen oportunidades laborales que van desde vigilancia básica hasta roles estratégicos con mejores ingresos y carreras profesionales más definidas.
Un sector en movimiento
En un contexto de creciente demanda de protección para infraestructuras críticas y de nuevos desafíos globales en seguridad, la seguridad privada se sitúa en un cruce entre tradición e innovación. Las oportunidades para los profesionales van mucho más allá del vigilante uniformado. Actualmente, incluyen roles técnicos, estratégicos y de integración tecnológica con salarios que reflejan esta evolución.
Con ello, el sector no solo responde a las nuevas amenazas del siglo XXI, sino que también redefine qué significa trabajar en seguridad privada, abriendo una puerta hacia carreras profesionales más estables, mejor pagadas y con mayores posibilidades de desarrollo.