Torra y Chacón, a su llegada a una reunión del govern en el Palau de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

Artur Mas ya tiene un nombre para suceder a Quim Torra

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Artur Mas apuesta por la consellera de Empresa, Àngels Chacón, como candidata posconvergente a las próximas elecciones catalanas

Marcos Pardeiro / Iván Vila

Torra y Chacón, a su llegada a una reunión del govern en el Palau de la Generalitat. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 08 de julio de 2019 (04:55 CET)

Artur Mas ya tiene candidato para sustituir a Quim Torra tras la refundación del nuevo Junts per Catalunya (JxCat) que tiene en la cabeza y que ya negocia con el que fue su sucesor al  frente de la Generalitat, Carles Puigdemont. O, mejor dicho, candidata. Mas busca un cambio de tercio en la dinámica, o más bien falta de ella, en la que están instalados tanto el espacio posconvergente como el gobierno catalán en manos de Torra. Y, más allá de si acaba siendo o no él mismo quien asuma las riendas del nuevo partido, el expresidente que organizó el 9-N piensa como candidata a la presidencia de la Generalitat en la actual consellera de Empresa y Conocimiento del gobierno catalán, Àngels Chacón.

El de Chacón -concejal en Igualada de 2011 hasta que en 2017 asumió la dirección general de Industria de la Generalitat, cargo que supuso la antesala de su salto al govern- es un nombre que hace tiempo que suena en las quinielas, pero el aval de Mas puede resultar definitivo para acabar de proyectarla. Y fuentes del entorno del expresidente subrayan que la consellera es su favorita.

Chacón ha tratado de mantener un perfil bajo desde su entrada en el ejecutivo, desmarcándose de la vertiente más retóricamente inflamada del mismo, y ha tratado de nadar y guardar la ropa. En mayo, contrató como asesora a la que fue la número dos de Mas en la Generalitat, Joana Ortega, condenada, como él, a una pena de inhabilitación para ejercer como cargo electo, que en el caso de la expresidenta es de nueve meses y vence el próximo octubre.

Chacón, apuesta del PdeCat

La inhabilitación de Mas es más larga, de un año y un mes, y no se acaba hasta febrero del año que viene. Así que, con la legislatura arrastrando los pies y ERC presionando a Torra para que convoque elecciones en cuanto haya sentencia en la causa del procés, incluso aunque el expresident estuviera por la labor de volver a ser candidato y lograra el plácet de las distintas familias posconvergentes, puede que no llegara a tiempo. La de Chacón, en cambio, es en ese sentido una apuesta segura.

Además, la consellera pertenece el Pdecat, cuyo presidente, David Bonvehí, también la ve con buenos ojos, y que conseguiría así recuperar parte del peso institucional perdido en beneficio de los sectores puigdemontistas no solo en los grupos posconvergentes en el Congreso, el Parlament o el Ayuntamiento de Barcelona, sino también en la propia Generalitat.

Pero, a la vez, Chacón también ha maniobrado para ganarse a sectores más recalcitrantes del independentismo. Así, en las controvertidas elecciones en la Cambra de Comerç que acabaría ganando la candidatura independentista auspiciada por la ANC, Chacón introdujo el voto electrónico para fomentar la participación.

Y, una vez consumada la derrota del establishment empresarial a manos del independentismo, Chacón ha anunciado una nueva ley de cámaras de comercio para reducir el peso de las grandes empresas que se garantizan sillas en los plenos de las mismas solo a base de ejercer de patrocinadores, es decir, de inyectar dinero en las cámaras.

La Generalitat, alejada de la gran empresa

La contrapartida es, en consecuencia, el mensaje que la eventual elección de Chacón como candidata enviaría al mundo de la gran empresa, que no ve con buenos ojos a la consellera, merjor considerada en cambio en ámbitos sindicales. Pero eso, en el govern y en el espacio posconvergente parece más que asumido. Solo hay que ver el discurso que este viernes lanzo Torra en la presentación de la Memoria Económica de Cataluña que, con carácter anual, elabora el Consejo de Cámaras de Cataluña, durante el cual pidió a los empresarios “alejarse de las élites”, que están, añadió, “desvinculadas de la realidad de la calle y de las personas”.

O la afirmación con la que el president trató de desacreditar en el Parlament a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la que, en vísperas de ser investida con apoyo de Manuel Valls, acusó de aceptar “los votos del establishment”. O la negativa a criticar el boicot a empresas  del IBEX alentado por la ANC, que este mismo viernes anunciaba que aprovechará la Diada para promover su iniciativa.

Claro que aquí también queda claro que no es lo mismo Torra que Chacón. En el último pleno del Parlament, el pasado 26 de junio, la titular de Empresa, sin referirse explícitamente a la campaña de la Assemblea, por la que le había preguntado el PP, insistía en mostrarse “contraria a cualquier tipo de boicot”. Pero, poco después, y esta vez en respuesta a una intervención de Cs sobre el mismo asunto, el president no solo se negó a significarse en ese sentido, sino que fue más  allá: “No hay ni una campaña de boicot en marcha. Ni una”, zanjó. Una frase con la que negaba la mayor con una frase y le enmendaba la plana a su consellera.

Aunque, si los planes  de Mas se cumplen, puede que acabe siendo ella la que tenga la última palabra.

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