En la imagen, los dos expresidentes de la Generalitat, Carles Puigdemont y Artur Mas. EFE

Carles Puigdemont maniobra a espaldas de Artur Mas

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Carles Puigdemont incumple el acuerdo al que llegó con Artur Mas y tensa de nuevo las relaciones con el Pdecat

Barcelona, 29 de agosto de 2019 (09:21 CET)

Carles Puigdemont sigue siendo el líder del independentismo radical y gracias a ello controla ese espacio político con equilibrios entre los posconvergentes (el Pdecat) y los independientes de JxCat. Pero su sombra se empequeñece a medida que el tiempo pasa y la distancia hace mella en su poder e influencia. El posible retorno de Artur Mas también le resta protagonismo, pero Puigdemont tiene un plan para asegurarse el poder tras la refundación prevista a partir de septiembre.

El expresidente catalán y exalcalde de Girona maniobra para hacer y deshacer a su antojo, como ha hecho en JxCat hasta ahora, también en el futuro, cuando se reordene el espacio posconvergente y Junts per Catalunya termine siendo una coalición con todas las de la ley. Sin embargo, lo está haciendo a espaldas de Mas, o mejor dicho, incumpliendo el acuerdo al que ambos llegaron a finales de junio en Ginebra.

Los dos expresidentes de la Generalitat pactaron que Mas comandaría desde Barcelona la refundación del espacio, con la duda del papel de un cada vez más delgado Pdecat —está a las puertas de otro ERE y algunos, entre ellos el propio Puigdemont, abogan por su disolución tras integrarse en JxCat—, mientras que Puigdemont se encargaría de la internacionalización del conflicto desde un parlamento europeo que por ahora no puede pisar. Pactaron también que la Crida, el último invento de Puigdemont, se mantendría al margen.

Artur Mas ha cumplido sus compromisos y actúa con pies de plomo para no despertar a la bestia. Como adelantó Economía Digital, Mas prepara su vuelta a la política a partir de febrero, cuando termina su inhabilitación, pero lo hace con suma discreción para mantener la paz con Puigdemont, y por ahora se mantiene en el papel pactado.

Carles Puigdemont, sin embargo, ya ha empezado a mover ficha sin tener en cuenta sus pactos con Mas. Según explica El Confidencial este jueves, el expresident empuja ahora para que la Crida Nacional per la República, un movimiento que fundó hace menos de un año con el objetivo de defender la proclamación de la república catalana, se integre en JxCat. Además de Puigdemont, el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, también es uno de sus impulsores.

Carles Puigdemont afina su jugada

La jugada de Puigdemont es que sus hombres tomen JxCat desde la Crida, lo que le aseguraría el control de la futura coalición y enviaría el Pdecat al ostracismo, lo que perjudicaría a Mas. Al retener Puigdemont el control total a través de sus hombres, también dejaría sin espacio a Artur Mas, hoy por hoy su único posible rival como líder del espacio posconvergente. Quizá Mas tenga otros planes, de ocupar un espacio más moderado, pero eso está por ver.

Y por lo que respecta a la antigua Convergència, podría ser un golpe mortal. El Pdecat ya está en la UCI, tanto económicamente como a nivel ideológico. Algunos de sus dirigentes plantean crear una corriente menos radical, lo que les aleja de JxCat y podría provocar una escisión. Además, Puigdemont vigila de cerca el Pdecat, ya que tiene a algunos infiltrados allí, como Míriam Nogueras.

Los movimientos del expresident ya han causado malestar en el Pdecat. Su presidente, David Bonvehí, ya ha salido irritado a responder: “Si la Crida quiere ser el relevo del Pdecat, que lo diga”. Pese a que fue designado presidente del partido por el propio Puigdemont, Bonvehí se ha puesto como máximo objetivo salvar lo que queda de la antigua Convergència, lo que le obliga a parar los embates del expresident por un lado y, por el otro, intentar frenar la escisión con la que amenazan Marta Pascal y Carles Campuzano.

Puigdemont creó la Crida para tener un espacio propio con los suyos, sin interferencias del Pdecat. El presidente es Jordi Sànchez, expresidente de la ANC que está en prisión esperando la sentencia del 1-O. El secretario general es Toni Morral, uno de los hombres de confianza del expresident. En los distintos órganos de gobierno de la Crida se encuentran Laura Borràs, diputada en el Congreso, el conseller Damià Calvet, Elsa Artadi, Ferran Mascarell, Marina Geli, Albert Batet y Eduard Pujol entre otros.

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