Artur Mas (i) y Carles Puigdemont (d) se dirigen a los periodistas después de reunirse en Waterloo (Bélgica) hace un año. /EFE/ Olivier Hoslet

El Pdecat planea despedir a media plantilla

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Los empleados del Pdecat ven “muy negro” su futuro laboral y el del partido cuando el espacio político postconvergente está en plena recomposición

Josep Maria Casas

Economía Digital

Artur Mas (i) y Carles Puigdemont (d) se dirigen a los periodistas después de reunirse en Waterloo (Bélgica) hace un año. /EFE/ Olivier Hoslet

Barcelona, 20 de agosto de 2019 (04:55 CET)

Las presiones de Carles Puigdemont sobre el Pdecat están reduciendo el partido heredero de Convergència a la mínima expresión. En sentido literal. Incluso por lo que se refiere a su personal.

Fuentes del Pdecat avanzan a Economía Digital que se prepara “otro ERE” para este septiembre. Aunque necesariamente no tiene porqué tramitarse formalmente como un expediente de regulación de empleo, la gerencia del partido se propone recortar la plantilla a casi la mitad.

Estas fuentes precisan que la intención de la dirección del Pdecat es reducir los 45 empleados actuales a un máximo de 25. No será el primer recorte. Un empleado asegura que llevan más de tres años con un “ERE encubierto”.

En sus tiempos de esplendor, cuando el partido todavía se denominaba Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Jordi Pujol presidía la Generalitat, la plantilla superó los 200 empleados.

Con el estallido de los casos de corrupción política que afectaron el partido llegaron las vacas flacas. Además, los malos resultados electorales tuvieron como consecuencia una reducción de los ingresos procedentes de subvenciones públicas.

Convergència fue condenada por el caso Palau. La sentencia acreditó la financiación ilegal del partido por un importe de 6,6 millones de euros. Todavía está en instrucción el caso del 3%, también sobre la financiación ilegal. Sin estos recursos, el partido se vio obligado a estrecharse el cinturón.

A finales de 2016, después de que Convergència se transformara en el nuevo Pdecat, se llevó a cabo una reestructuración de personal. Entonces el partido tenía 85 empleados. Los primeros en caer fueron los chóferes y las secretarias de los dirigentes que perdieron el cargo en la Generalitat y también el coche oficial. Puigdemont no pudo recolocarlos a todos porque, a diferencia de su antecesor, ya no gobernaba en solitario.

Goteo de bajas en el Pdecat

El partido reduce personal desde hace tres años. El goteo de bajas es continuo. Fuentes internas señalan que no se renuevan contratos ni se acepta el regreso de empleados con excedencia. Ni siquiera han recolocado a los que se quedaron sin empleo en la Generalitat a raíz de la aplicación del artículo 155 en 2017 pese a que tenían plaza en el partido. “Tuvieron que pedir el paro”, precisan las fuentes consultadas.

Tampoco se recolocará a los empleados en excedencia que hasta las últimas elecciones municipales trabajaban para el grupo demócrata del Ayuntamiento de Barcelona. En este nuevo mandato les corresponden menos asesores a cargo del erario municipal.

Un empleado del Pdecat asegura estar dispuesto a dejar su puesto de trabajo si le pagan la correspondiente indemnización. Sin embargo, la dirección del partido no está en condiciones de incentivar las bajas. No tienen dinero para ello.

Vacío de poder entre Puigdemont, Mas y Bonvehí

Los trabajadores del Pdecat ven su futuro laboral y el del partido “muy negro”. Fuentes internas recalcan que hay un “vacío de poder” que el nuevo presidente, David Bonvehí, no ha sabido llenar. Aseguran que no funcionan las sectoriales, ni se ha completado aún el organigrama: “Aquí no se sabe quién manda”.

También dudan del proyecto político. El Pdecat nunca se ha presentado a unas elecciones con estas siglas. Forma parte de Junts per Catalunya (JxCat), la marca electoral que lidera Puigdemont desde Waterloo (Bélgica).

Puigdemont nunca ha escondido su interés en que el Pdeat se disuelva. Los colaboradores del expresidente de la Generalitat ya lo proclaman en público.

El pasado viernes, Toni Morral apostó abiertamente por la disolución del Pdecat. Aunque Morral nunca ha militado en este partido, es el secretario general de La Crida, el proyecto impulsado por Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sánchez.

El espacio postconvergente está en plena recomposición. Este septiembre será clave. Por una parte, Puigdemont presiona para la disolución del Pdecat. Por otra, Mas no descarta volver a ser el cartel electoral con el apoyo de este partido. Incluso hay dirigentes que maniobran para alejarse definitivamente del independentismo unilateral.

Debate (¿y escisión?) en Poblet

Miembros críticos del Pdecat participarán el próximo 21 de septiembre en un debate sobre el futuro de Cataluña en el monasterio de Poblet (Tarragona) junto a miembros del PSC y de otras formaciones. Entre los participantes estarán la senadora Marta Pascal –excoordinadora del Pdecat-, Carles Campuzano –exportavoz en el Congreso– y el exconsejero Lluís Recoder.

En declaraciones a Europa Press, los críticos del Pdecat aseguraron que se trata de una iniciativa de la sociedad civil que no tiene nada que ver con los partidos. No obstante, su enfrentamiento con Puigdemont es público y notorio. Se espera que en Poblet definan sus intenciones políticas.

En plena batalla política por el espacio postconvergente, los empleados del Pdecat están a verlas venir. No saben cuál será su futuro laboral en septiembre. Tampoco saben que será del partido que nació de las cenizas de la vieja CDC.

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